27 de marzo de 2026
Otro de los discursos en el acto central por el 24 de Marzo.
por
Chino Castro
La docente Tamara Madueña pronunció otro de los discursos del acto central por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia que SUTEBA y el municipio llevaron a cabo el martes en el Parque, frente al monolito a nuestros desaparecidos y desaparecidas.
La ex secretaria de DD.HH. del mencionado gremio se expresó con agudeza respecto del pasado, pero especialmente en relación a los tiempos por venir. Además, Madueña fue una de las reconocidas (el otro fue el dramaturgo Duilio Lanzoni) por los organizadores por su militancia a lo largo de muchísimos años por los derechos humanos y su aporte en la materia.
"Ya no soy más la hija de un desaparecido, dijo María Soledad Nívoli, cuando supo que entre los restos hallados hace apenas doce o trece días por el Equipo Argentino de Antropología Forense, estaba el de su padre, Mario Alberto Nívoli. "Mi papá dejó de ser un desaparecido".
"Esto pasó a pocos días de cumplirse los cincuenta años del comienzo de la dictadura más sangrienta que sufrió nuestra patria, es decir que luego de cincuenta años María Soledad y todos los familiares de los doce que fueron reconocidos en el centro clandestino de 'La perla' pueden comenzar a construir memoria. "Mi papá está muerto", dijo también Mara Soledad y "yo soy huérfana de padre", y concluyó diciendo "la muerte es parte de la vida, la desaparición, no".
"En este sentido y tal como lo expresa Héctor Schmucler, la memoria enraíza sobre heridas cerradas, se edifica sobre la convicción de que algo irreversible, y por lo tanto irreparable, ha acontecido. Los desaparecidos, en cuanto tales, no propician una memoria. Son una espera; son, en todo caso, un puro dolor que vive en el doliente y que amenaza disolverse cuando el deudo desaparezca o cuando agote su capacidad de dolor. Sin duelo, sin cuerpo donde la muerte se asiente y sin tierra viva que lo cobije, la memoria no logra realizarse; estrictamente, no tiene qué recordar.
"No solo me refiero en este punto a la memoria de cada uno de los familiares, de cada una de las familias, porque todo lo que ocurrió durante esos horribles años forma parte de la memoria colectiva, todo, de alguna manera nos dejó marcas, y quienes apostamos a la democracia y repudiamos el autoritarismo y la violencia en todas su formas de expresión tenemos un gran desafío para que esa memoria no sea solo recordar, sino trabajar para impedir que algo similar vuelva a pasarnos recuperando las luchas pasadas para entramarlas en los reclamos actuales, en las desigualdades que persisten y se profundizan. Parte de ese desafío es buscar la forma de interpelar a aquellos que no sólo no vivieron el genocidio sino que tampoco vivieron los '90 y el 2001. Tal vez, como expresa Emilce Moler, docente, sobreviviente de 'La noche de los lápices', tengamos que explicar todo de nuevo pero no con las mismas palabras.
"Al desafío de interpelar a las nuevas generaciones, con otros lenguajes, con otras estrategias, se le suma la dificultad de construir una nueva agenda de lucha y reivindicaciones en el marco de un gobierno nacional, el de LLA, que cercena derechos permanentemente y que no niega la dictadura, sino que la reivindica y justifica intentando liberar genocidas, visitándolos cordialmente en las cárceles, pretendiendo negar las desapariciones, y esto es un terrible obstáculo, porque coincidiendo también con Emilce Moler, este contexto dejó a los militantes "perplejos, atónitos y paralizados". Y esto "es lo peor que le puede pasar a un militante y no se puede salir de ahí, porque cuando se cree que el gobierno ya hizo todo, hay un paso más",
"Este gobierno es, sin dudas el que mejor continúa con las políticas neoliberales instaladas en el '76 a fuerza de tortura, desaparición y muerte. Con la misma crueldad, con el mismo desprecio por nosotros y nosotras, con igual violencia trasladada de aquellas prácticas a sus actuales discursos y no solo en los discursos, pensemos en las represiones violentas con las que responden a jubilados y personas con discapacidad cuando reclaman por desfinanciamiento de programas, retiro de gratuidad en medicamentos, sueldos miserables, con un agravante: este gobierno fue elegido por el voto popular.
"De todas maneras, aunque parezca una tarea imposible, solo así, retomando esas luchas, actualizándolas, entramándolas en este contexto social, político, cultural, podremos tener una memoria viva, una memoria que posibilite transformaciones en un sentido de mayor igualdad que logre incluir a los grandes sectores que están quedando marginados, víctimas de estas políticas de desindustrialización con la consiguiente pérdida de fuentes de trabajo, de desfinanciamiento de la educación, de la salud, de desmantelamiento de programas, de salarios miserables. Entonces podremos hablar de justicia en estos oscuros tiempos de nuestro país, sumando esto al pedido de Justicia y a los reclamos de aquellos que aún buscan a sus desaparecidos, que también son nuestros.
"Quiero dedicar unas palabras y hacerles llegar un cálido abrazo a los familiares de Daniel, Arturo y Juan Carlos Daroqui, Raúl Alonso, Griselda Betelú, Violeta Ortolani, María Celeste Marina y Rubén Santucho, decirles que acompañamos su dolor y su lucha, su esperanza de que un día, ojalá cercano, puedan cerrar esa herida que sabemos solo cerrará cuando ellos y ellas dejen de ser nombrados como desaparecidos, y un abrazo enorme también a los familiares de Rufino Antonio Bugallo Siñeriz, César Gody Álvarez y Mirta Pérez Tartari, y decirles que compartimos la tranquilidad de saber que ellos descansan en paz y sentimos que esa tierra que reconoció a sus muertos, los acogió, los reintegró, es una tierra viva que les permite a ustedes retirarse sabiendo que el mundo continúa.
"Dijo el genocida: "Los desaparecidos no están, ni vivos ni muertos, son desaparecidos". Desde acá le gritamos al genocida y a sus cómplices y seguidores actuales: Los estamos encontrando, tienen nombre, tienen rostro, tienen familia y para los que piden memoria completa, les exigimos que les pregunten a los genocidas dónde están, porque ellos lo saben. Mientras eso no suceda, mientras ellos no nos digan dónde están, seguirán siendo 30.000 detenidos, desaparecidos, y estarán presentes ahora y siempre".
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