7 de junio de 2020
Y también me gusta formar parte del Diario LA MAÑANA, y desempeñarme como periodista en este medio.
Se celebra cada año, el 7 de junio, el Día del Periodista, y es esta efeméride la que hoy nos compete. Nos atraviesa de un modo que jamás nos hubiéramos imaginado, y como siempre, nos invita a reflexionar.
Hace unos días Víctor Cabreros, Director del Diario LA MAÑANA (del que formo parte hace casi 6 años), nos convocaba a todos quienes integramos este medio a hacer una reflexión y publicarla en nuestra edición, y de este modo celebrar el Día del Periodista, ya que por los motivos que son de público conocimiento no podemos hoy realizar el tradicional acto en el monolito que recuerda a Mariano Moreno, sito precisamente en Moreno y Av. San Martín.
Estuve pensando bastante sobre qué escribir, por lo que decidí, hacerlo de un modo un poco egoísta, dado que hablaré de ello desde mi experiencia y visión, asique, primero lo primero.
Para quienes no me conocen, mi nombre es Lucía González Livio, tengo 32 años, y formo parte del Diario LA MAÑANA desde octubre del año 2014; comencé trabajando en la edición web, y desde hace algunos años comencé a formar parte de la Redacción del diario.
Si bien me desempeño como periodista en este medio, siempre aclaro que no lo soy oficialmente, ya que no estudié Comunicación Social, sino que soy Licenciada en Relaciones Públicas, cuya base y eje transversal sí es la comunicación. Lo aclaro siempre porque muchos que sí estudiaron periodismo se ofuscan en demasía cuando otros dicen ser periodistas; lo que sí le aseguro que tengo el compromiso y el respeto indispensables para ejercer esta hermosa actividad (le dije que iba a ser un poco egoísta, yo avisé).
En tiempos donde no son demasiadas las buenas noticias, hoy elijo destacar las cosas buenas que tiene esta profesión, que son un montón. Trabajando en este medio tuve la fortuna de conocer mucho más una ciudad tan hermosa como Bolívar; he conocido muchísimas personas, con las que incluso, luego de hacer alguna entrevista, he generado vínculos que perduran en el tiempo.
Desempeñarse como periodista es descubrir pequeñas y grandes cosas, es acompañar a distintos actores de nuestra comunidad, es ser nexo entre las personas, que luego generarán vínculos entre ellos, es ser compañía, fuente de información, de encuentros, es se transmisor de ideas, difusor de proyectos, y eso, yo le juro, hace bien al corazón.
Hace bien al corazón, y es también una responsabilidad muy grande, ya que, es muchas veces por intermedio de nuestros escritos, que la comunidad conoce a otras personas, sean profesionales, comerciantes, deportistas, pensadores, o lo que fuera, pero que es a través de nosotros que llegan a la comunidad.
Gracias a la actividad de Gustavo, mi padre, con quien también comparto el trabajo de informar, es que desde pequeña estoy relacionada con los medios de comunicación y luego comencé a estar activamente, trabajando y formando parte de ellos; y lo volvería a hacer, porque de verdad trabajar en un medio de comunicación es un gran plan.
Hay, desde siempre, detractores del periodismo, que defenestran esta profesión, que viven indignados con el periodismo; hay algunos que se esmeran para que esta profesión sea mal vista (me refiero a periodistas que no ejercen dignamente esta profesión) , pero créame que la gran mayoría llevan adelante esta tarea con el compromiso, la seriedad y la responsabilidad que se merece.
La profesión del periodista no es fácil, pero sí es hermosa. Le dije que a veces tiene cosas feas, pero son muchas más las cosas que la vuelven maravillosa, y que hacen que uno, día a día, elija seguir siendo esto.
Nos toca ser periodistas en la era de la tecnología y la digitalización, y esto, también es hermoso. Hay quienes reniegan de ello; yo no, yo creo que es un gran desafío, y a la vez una gran oportunidad, en la que siempre, la ética, el compromiso y la responsabilidad no pueden faltar.
Aprovecho estas líneas para saludar a todos mis compañeros de este medio, grandes profesionales todos, pero más importante, es que todos, son buena gente. Cada uno tiene lo suyo, ¿vio?, pero le aseguro, que los de LA MAÑANA son todos de buena madera. Y hago extensivo en ellos el saludo a todos los periodistas en su día (a los que sí, y a los que no, si llegó hasta aquí entenderá de lo que hablo).
L.G.L.
Cuando todo parecía perdido, apareció el corazón de la Selección. Argentina protagonizó una remontada épica, venció 3-2 a Egipto y se clasificó a los cuartos de final de la Copa del Mundo tras revertir un 0-2 en apenas once minutos.