18 de octubre de 2019
Con el fallecimiento de Matilde Saravia de De la Fuente, ocurrida ayer, se cierra quizás una etapa histórica del querido Colegio Nacional, así como lo conocimos algunos, con su magnífica presencia en el edificio de la calle Güemes.
Es que Matilde fue una rectora emblemática de esa institución, en épocas en las cuales la autoridad era siempre sinónimo de respeto y se ganaba, también siempre, sobre la base de ejemplos personales.
Quien esto escribe tuvo la fortuna de ser beneficiario de su sonrisa, porque también tuvo la alegría de haberla conocido en su rol de madre, sin dudas el más importante que le deparó la vida transcurrida noblemente junto a su esposo, el Dr. Hugo de la Fuente, de recordada trayectoria profesional en nuestro medio.
Duele su partida porque son pérdidas vinculadas a nuestros mejores recuerdos y la evocación de su figura, recta, a veces implacable pero siempre justa, nos retrotrae a momentos de nuestras propias vidas cuando fuimos irremediablemente felices.
La despedimos entonces dándole las gracias por haber sido protagonista fundamental de nuestras propias formaciones humanas. Nos queda su ejemplaridad, que siempre será la base para el mejor recuerdo. VAC
Cuando todo parecía perdido, apareció el corazón de la Selección. Argentina protagonizó una remontada épica, venció 3-2 a Egipto y se clasificó a los cuartos de final de la Copa del Mundo tras revertir un 0-2 en apenas once minutos.