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jueves, 07 de octubre de 2021
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De esto y aquello

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

Escribía hace unos días sobre la desvalorización de la palabra pero corre carreras y a campo traviesa con la desvalorización del trabajo y el mérito que marchan unidos. No está de más recordar  que la carrera comienza día más día menos en los últimos de 1989, cuando se escribe que hay que romper el mundo y hacer otro que nada recuerde del anterior. En una palabra, siniestros personajes fabricando olvidos y a decir verdad no les va mal. Dependerá de cada pueblo y de cómo  se dejan arrear a la uniformidad de lo llano. Y curiosamente los causantes de atroz medida no han sido los que trabajan, sino un puñado de perversos de las alturas que viven del trabajo ajeno o de la venta de lo que fabrican desde pan a nivel industrial hasta autos o internet; y que en los últimos tiempos se atreven a mostrase sin antifaz alguno y sin ponerse colorados.

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Porque todo está en marcha. Y en ello han caído los partidos políticos que nadie pensaba podían caer tan bajo, grandes empresarios que lo parecían y eran de pacotilla, e incluso la Iglesia que siempre hablaba del trabajo y el sudor. Pero para variar hasta se elige un papa a contramano de su propio solar; y a otra cosa. Que la perversión actual, tanto surge de un púlpito como de un sindicato, de una cámara de senadores o diputados, o de un gremio educativo. Primero se trata de poner todo patas para arriba y que la cuestión en marcha, un país, por ejemplo, al tiempo no lo conozca ni la madre que lo parió. Y paralelo el atentado al trabajo y al mérito. Cerebros rasos, faltaba más.Y de que esta ruptura que está en marcha y muy bien aceitada no logre triunfar o tenga resquicios que admitan cierta felicidad de tener un país en serio o en broma,  se puede columbrar en la presencia o ausencia de los políticos; y para una nación como ésta pues ya se pueden ver  resultados poco alicientes.

No es lo mismo padecer un baradel que aplaudir a una Markel. Que parece mentira que un individuo que nadie ha votado se erija en personaje a la manera de ministro de educación sin que nadie se avergüence,  o muy pocos, que en consecuencia son vituperados. Porque estos asuntos de tanta perversión no cuajan ni en los votantes de los  baradeles. Porque aunque ellos no se lo crean y los alienten quieren progresar; al menos una buena mayoría de esos embaucados.Parece cosa imposible pero en Argentina todo puede suceder. Y al punto sucede que Argentina no es lo que fue ni lo que quiere ser;y todos sus argentinos marchan a la deriva y al fracaso. No hay brújula. Sus políticos ni siquiera obedecen sus propias órdenes. Parece mentira que una señora da una orden en contra de la que había dado un señor que era contraria a la que había dado el economista y mucho más contraria a la de una serie de arribistas sin vergüenza.

Y como los del Fondo ya lo saben y también saben que se han gastado el dinero en lujos, la casta, claro; pues bien adelante, no se paga por un tiempo y el que venga atrás que arree. Lo cual no quita que el festín ya lo están pagando los que trabajan. Como siempre.De lo que no cabe duda es que cuando  un gobernante dice una dice una cosa y el de enfrente dice otra distinta y distante y los del corro cada cual por su lado es pura y dura la consecuencia. No hay gobierno. Solo hay desgobierno y tan culpables son los oficialistas como la oposición Y así no hay Argentina.Y ante una política de semejante calidad nada puede avanzar en buen sentido. Al punto que como es habitual desde hace años rompen los platos, todos los platos, y nosotros se los volvemos a comprar,más copitas finas para que sigan destrozando; y brindando, seguro, que por la salud de los jubilados. Y además se nos insulta a diario con los discursos más inútiles y subidos de tono y como algo natural.

El griterío natural de la platea aplaudidora; y la oposición bien gracias.Curiosamente hay tres al menos posiciones de algo que aseguran llamar peronismo y los tres piensan distinto y en consecuencia al no entenderse entre ellos, es difícil que les entendamos; o quizás no quieran se les entienda. Nada avanza hacia algo que sirva a la nación. Cuantos años hace que la  nación no es bien servida por quienes se sirven de ella.Asombra la cantidad de tonterías y estupideces que los politiquillos vierten a lo largo de los años. La unidad es nuestra fortaleza creo aseguraba Cafiero y quizás no haya nada más desunido en el país que los amigos del que lanza la frase al punto que han logrado desunir a los argentinos a través de veinte años. Alguien se ha preguntado, que significa para un país hacer bien o mal la cosa pública durante veinte años. Pues basta con mirar en derredor.

Pero viendo las fotos formoseñasy santiaguesas causa desazón ver adonde ha ido a parar el humanismo. Y singularmente el humanismo oficialista. Gracias a las autoridades todas más los que no gritan o sea todos y todas par a estar a tono, no dan la talla para nada y no es que haya federalismo que tampoco lo hay, sino que lo que se ve y de lejos es carroña. La foto del padre volviendo a casa caminando, con su hija enferma y llorando en brazos, en su propia tierra, en su propia provincia, en su propio ciudad donde vive me ha hecho recordar a esas fotos terribles de las guerras comoaquella de Vietnam, o por ahí, donde una niña agoniza con el buitre a unos metros, esperando. Y meimagino que puede suceder ante un conflicto de esta gente con un adversario que ellos llaman enemigo. Pues ya lo sabe lector; ni la sal.

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