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domingo, 18 de julio de 2021
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Con la mirada fiera y la sonrisa en el ojal

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Lamentablemente, Charly se equivocó y los dinosaurios no van a desaparecer. Lo sabíamos, no es novedad. Por eso no hay que enojarse, hay que seguir. Por eso estamos acá, para defender una visión lírica de la vida, nada de surfear ni de música de fondo. Para eso me puse a escribir esto y vos estás ahí haciéndome el aguante. Porque estamos juntos, simple y hermosamente, como los preciosistas embarrados que somos. Tampoco es novedad, pero necesita ser renovado ya mismo, ahora que, cómplice, la historia vuelve a guiñarnos un ojo. Carguen sus armas aunque sea de ganas y tírenle al cielo su amor, canta Fito en D.L.G. Por ahí va. Porque el progresismo/humanismo, la gente que contempla al otro y que siente que realizarse solo no sirve para nada, tampoco va a desaparecer. La patria es el otro, o es la antipatria. La patria somos todes, o no es nadie.

 

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No caer en el pozo ciego del derrotismo es menester. ¿Justo ahora, te parece? Si acabamos de renovarle el aceite a la máquina de intentar, ¡ey! Néstor largó con lo puesto, recordarás que nadie daba una moneda por él, los mismos que ahora tildan a Fernández de Albertítere, calificaban a Néstor de Chirola de Duhalde. Si en junio a Alberto le ofrecían batir al ´gato’ en primera vuelta, firmaba lo que fuera con la gorra de Braian sobre los ojos. Nada de enroscarnos pensando que hubo fraude, mejor arremangarnos para darle un pincelazo a este nuevo amanecer. Es anómalo que el cumpa de Dylan haya triunfado en primera vuelta, y es un triunfazo de las militancias populares, que supieron, primero, hace ya unos cuantos años, parir a Cristina y revolear el tablero de una historia que creíamos sellada, y hoy, seguir su estrella. Las nuevas militancias y las de siempre. En los últimos tiempos han surgido varias, ¿tomamos nota de la transformación social que ello está provocando y provocará, o vamos a insistir como poetas con muletas con que la última década de cambios fueron los sesenta?

Algo aprendimos. Un piso quedó, y de ahí partimos tras el resplandor de lo que queremos y podemos ser. Ahora viene la reconstrucción, y el gobierno electo tendrá que tramar acuerdos que amplíen su ya variopinta base política para poder desactivar la bomba y crear nuevos escenarios. Deberá recurrir si no al radicalismo, a dirigentes de fuste de lo (poco) que queda del centenario partido, y a los sectores de izquierda que no se encajaron en el ‘octubre rojo’. Por algo se dice que Alberto es el Alfonsín peronista. Se requerirán brazos, cabezas y corazones. Y paciencia, ya que no se barre una inundación con el primer escobazo.

La lucha continúa. Con la mirada fiera y la sonrisa en el ojal. Esta vez la nave de los dinosaurios se estrelló muy pronto, la tripulaban los mutantes de los Thundercats. Si Macri hubiese levantado el pie del acelerador y matizado su gestión con alguito de política, quién sabe seguía, como proyectaban sus titiriteros.Minga con la reelección. Su infame ciclo duró un infierno si es por la magnitud de la ruina que creó, pero para la historia es poquito, un ciclito, nada de hablar de la ‘Era Mau’. Eso le van a facturar, por más que el 27-10 resultó que no sólo está vigente lo que Macri representa, sino lamentablemente también él, que hizo mejor elección que Vidaloser y queda plantado con Larreta para amar la sucesión de la nueva oposición, si no se le antoja Boca o algún otro ‘chiche’ de rico aburrido y sin ángel. Por eso al próximo muñeco que inventen tendrán que enseñarle a hacer un poco de política, a la fruición por ajustar ya la traerá en el manual.

La lucha no finalizó ni finalizará. La lucha de la vida, que es una lucha, la pelea por lograr que este apasionante barrio del universo en el que hemos caído, sea más justo y más respirable, menos áspero. A repartir, que se pincha el Globo. Una lucha que es continental: acá al lado arden Chile, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Haití… Sería bueno no distraernos en rabietas ni, aún menos, en revanchismos que nunca nos salen del todo, para eso son mejores los tullidos del alma, heces que ahora nos amenazan con quemar sus colchones con tal de no dárselos a un negro. Aún dentro de un sistema capitalista que es leonino por definición, hay que construir un país con una democracia de verdad que no necesite las sobras de los que estarán sobrados bajo cualquier gobierno, que se guarden sus colchones y sigan pudriéndose juntos. ¿Para qué responderle a un Amadeo? Alguien que le desea una úlcera a otro, ya tiene su úlcera propia, e incurable: en el corazón, veneno seguro de lunes a lunes, imagináte qué linda calidad de vida. No saber amar es no saber dejarse amar. Esto suena re naif, ¿y qué?

 

Pero si continuamos envueltos en la ‘guerra’ cultural, que es la madre de todas las ‘guerras’, el pueblo acaba de ganar una grossa batalla, que habrá que refrendar en el plano de la praxis política: recuperamos un campo que nos pertenece, ahora hay que sembrarlo. Y después, junto con las primeras cosechas, rescatar del cofre de nuestras joyas mejores el sueño de transformar la realidad. Jamás renunciar a poner panza arriba a la realidad y que suban los de abajo, muy por encima del módico proyecto de administrar la ‘grieta’, que, sí, es lo único que hoy puede hacerse. De otro modo nada tiene sentido, ¿para qué vivir, para encajar en dónde, para combinar con quién? A la par de lanzar el indispensable shock de alimentos y medicinas para salvar a nuestros hermanos y hermanas que están muriéndose de hambre y dolor, el nuevo gobierno deberá esmerarse en educar sabiendo que el bolsillo y la conciencia no se llenan a la par. En la panza no hay neuronas, cuidado, y el corazón hace nido bastante más arriba. Si sólo forma consumidores, la derecha volverá chocha de revancha, recargada, y pronto.

La revolución es un sueño eterno, caminar hacia ese siempre difuso vergel es lo único que vale la pena, impregnados de su aroma a fuego y bosque, a pesar de saber que la política es negociación, o sea limitaciones, concesiones que nuestros sueños no entienden ni tienen por qué entender. (Si preferís la llamo utopía, pero me gusta ser iluso y llamarla revolución.) Marchar hacia esa soleada mañana desde el peronismo o una coalición que lo incluya, no contra el peronismo. Izquierdizando desde adentro, desde esa costilla kirchnerista que ya nadie podrá quebrar ni negar, no alejándose de él, que siempre implica acercarse peligrosamente a la peor derecha y terminar, en la práctica, fagocitado. Desde la ‘primavera camporista’, lo único que perturbó en serio al poder real fue el kirchnerismo, aún sin credenciales de una pureza que sólo es posible en la teoría de tipos con los zapatos transparentes de tanto esquivar los charcos. Olvidarlo, ningunearlo o combatirlo sería negar al pueblo e invertir la flecha de la lucha. Aunque el sueño fracasó, en los setenta lo entendían más fácil. Fracasó, pero no se extinguió, de otra forma no estaríamos acá, todo lo rotos que quieras pero de pie bajo el umbral de nuestro propio emocionado temblor.

 

Pues entonces a no enojarse, cumpas de los sábados y de la vida, guay con decepcionarse y aflojar. A renovarnos la confianza y darnos un abrazo que parta al miedo che, que hoy es un día perfecto, todo lo perfecto que puede ser un día en este mundo enfermo. Uno en el que a nuestra voluntad le nacen alas. Uno en el que más que estar vivos, vale la pena vivir. No somos campeones porque nunca habrá un campeón en un torneo sin fin, pero no se pelea por salir campeón, sino por jugar digno cada partido, y si se puede, lindo. Hoy ganamos uno con aroma a final. Bien nos merecemos descorchar un bonito ramo de claveles rojos, embriagarnos de alegría y gratitud a ese pueblo fogoso, valiente y sabio que volvió a quitarse del lomo la pata atroz del gorila nacional.

Y enseguida a continuar la lucha, con la mirada fiera y la sonrisa en el ojal.

Con la idiotez y la cordura de todos los días. Con el martillo de la locura golpeándonos los portones del cálculo y la razón.

Con la inocencia y la ternura que florece a veces. Como ahora.

A lo mejor resulta bien.

Chino Castro

Nota editorial leída por su autor en la apertura de su programa radial Fuga de Tortugas, el sábado pasado.

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