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martes, 24 de mayo de 2022
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Columnista: De esto y aquello – Nota 1522 (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

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Hacía tiempo, mucho tiempo, que no se escuchaban frases de i tanta importancia en Argentina y han salido del campo. De manera que el sábado pasado se descolgaron de los tractores  frases singulares como aquella que “no hemos venido  hasta acá para pedir que nos den una mano sino para que nos saquen las dos de encima”. Una frase plena de cotidianidad y ajena a las inclusiones y paradojas. Eso sí, es un paradigma que hace rato debería haber cuajado. Debería haber sido el grito que hubiera unido a los argentinos hace bastante rato. Pero  sucede  que están que los soplas y se caen pero recién ahora, hace no más de dos meses han empezado a soplar; pero no mucho. La otra frase es extraordinaria, de lujo, pues resume lo que cada uno de los argentinos viene haciendo desde un cuarto de siglo, que se dice pronto. “No estamos dispuestos a seguir financiando la soga con la que nos ahorcan”. Me parece genial.

Y era la proclama del campo que debería anidar en cada uno de los argentinos, con ímpetu creativo a presente; y en una de esas acercarse los políticos a los tractores que en dos frases han recogido lo que hay que hacer. Y no es poca cosa saber lo que hay que hacer y decirlo sin temblor alguno. Al punto que como la calle es de ellos según sus viejos pareceres, pues hay hablaban de golpe de estado o que era contra el gobierno. Y contra quien ca a ser sino hay otro mal. El gobierno si anda en el golpe desde ahace rato contra los habitantes, pero continúan con el desgobierno pues de él comen. Y como la calle no puede ser usada por nadie que no sea de la cámpora, pues la portavoz salió a decir las tonteríasde turno, que ensucian,que cortan el tráfico, cuando se veíaun carril. Por otra parte la vocera no se ha dado cuenta que no eran sus piqueteros y que no es necesario decir sandeces para ganarse el sueldo; porque su papel es informar a los  periodistas lo que ha dicho el presidente, cuando hay presidente; y ese es su papel mientras tanto la boca cerrada.

Siempre enristran contra el otro sus pecados y tan campantes, dicen que ensucian, cuando estamos acostumbrados a ver a sus amigos hacer aguas menores y mayores en plazas y avenidas, o en el Cabildo o en la Catedral. Pero siempre la costumbre de pandilla al referirse al otro. Por unos lados ocupan tierras por otro expropian y siempre compran campo. Aquí al de turno  le ha  dado por expropiar una calle con sus adyacencias.Se inunda porque está mal hecho y una señora le decía al senador que se inundaba; y al toque la solución “y para que la hizo ahí”.El otro día preguntaba a tres personas si la calle que lleva el  nombre de Benito Lynch es el padre o el hijo y no me supieron contestar, porque las distancias de uno a otro son largas, tan largas, que quedan retratadas y definidas en mi libro “La tragedia del molino de viento” que  retrata este Oeste al igual que el famoso Lejano Oeste de los norteños.

Con la diferencia crucial que aquellos como debe ser, compraban las tierras,  que eran acres, y aquí, las pocas que salieron a la venta que eran hectáreas, se las quitaban en plena producción en sitios como éste. Allí llegaba a tiempo el muchacho y aquí y según mi parecer estuvo en manos de la muchacha de mi libro, y allí estaba el Winchester y aquí también, más el Remington y algún Máuser, que alemán era el molinero.Pero eso pasó ciento treinta años atrás, mientras que ahora se ha llegado al contrasentido que  cuarenta y dos millones de argentinos están presos de una enfermiza obsesión y quienes la portan a pulso, a diario tiran al ruedo frases para epatar y chocar o te salen con que es hora de que la política arregle el país. Como si ellos fueran de otro lado. La sociedad no está hastiada de las miserias de la política sino que está hastiada de la miseria que segregan algunos políticos y políticas. Que son pocos y pocas, pero con muchos aplaudidores que gustan del queso.

Nadie es culpable. El mal ha caído del cielo como aquellas famosas plagas; y lo curioso es que ellos son las plagas. Y a conciencia en vez de sacarnos nos hunden. En consonancia con los mamotretos.En definitiva lo que sucede es que el país hunde y ellos con nada en la mollera salvo el odio solo saben dar manotazos de ahogado y lo proponen como plan.Se trata de La Matanza para todos, que por supuesto les ha dado pingües ganancias. Y sin embargo,  andan de víctimas, porque no les dejan hacer lo que ellos quieren, que por otra parte de lo único que se trata desde hace un cuarto de siglo y que la maldita obsesión no les lleva a la sombra. Y no hay otra variable.

No piensa en Canadá o en Francia, que tanto gustan del señor de la globalización que acaba de ganar más no tanto; no hablan de Suecia o Alemania y al parecer ya ni pueden hablar de Venezuela porque si bien el aire lo tienen  viciado, al poner en marcha un plan económico con las dos monedas en la calle y que cada cual use la que tiene, pareciera están mejor que Argentina. Algo de eso están proyectando los de Juntos, pero para después de las elecciones. Habría dólares y pesos a la vez. Y lo curioso, es que salvo algunos nuevos, están estudiando el tema, todos los demás; y algunos que a su turno han fundido la Argentina, Y el hombre de consulta el Cavallo. Y digo yo, no se puede alquilar un trío de Nobeles en economía, Y si eso es tan importante y puede ser salvación por qué no se implanta ya  Por qué siempre en espera.

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