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De esto y aquello

Nota 1619 - (5ª Época)

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

Con la Universidad hemos topado Milei y no era de noche, como le ocurrió a Don Quijote cuando se llevó por delante la iglesia del Toboso. Y ambos choques son simbólicos y se las traen, A ver si se da cuenta de una vez que hay cuestiones que no pueden ser pisoteadas; y una de ellas es la Universidad Nacional, y ello, a pesar que todo venía bien hasta que llegó el tropel camporita, y todo se salió de cauce, pero para esos momentos el señor presidente ya había tomado noticia de que hay cuestiones que no admiten discusiones estúpidas; ni se puede arreglar con cuatro insultos. O sea, que el señor presidente debe tomar conciencia que la Universidad argentina, la de siempre, está para cuestiones de importancia, como ha estado siempre;  y que si entiende que sobran algunos inútiles pues que los saque pero sin atentar. Y mal no estaría ponerse unos minutos a contar los premios Nobel argentinos; y no caer en chapucerías insanas. Como por ejemplo poner a un ministro de educación recontra católico en la patria de Sarmiento y Roca. Eso sí, un señor de peso, pero la Universidad no está para mojar orejas, que ya es estilo desfasado.

Parece mentira que el argentino no acierte una. Me refiero al argentino que trabaja, y oh sorpresa, sostiene la Argentina, y que ésta, por intermedio de sus personajes no le da nada desde hace cerca de medio siglo; y de esas manera hay generaciones y generaciones que nunca han podido ser felices, porque ni bien estaban a pasos de la cúspide, un cambio de gobierno, o de divisas a un precio u otro, lo tiraba abajo: a unos más y  a otros menos. Unos podían aguantar el sogazo y otros, los que de verdad trabajaban, nunca se volvían a enderezar y por supuesto, lo perdido, perdido quedó en el camino Y eso convertía a su vida en una ristra de retazos de aquello que soñó. Es cierto que entre los que de verdad trabajan unos han tenido mejores oportunidades para pasar el problema. Porque mientras él se quedaba con poco, a otros, ese poco  que era mucho más, sus negocios le permitían y permiten,  no perder tanto, aun siendo mucho.

Y ahora está sucediendo lo mismo todo el que trabaja y el que ha trabajado, que ahora despectivamente son los jubilados, se hallan todos al borde del desastre, pues para que le den los números al presidente, que para él todos son enemigos, supongo que menos sus perros y su hermana, pues están sufriendo lo insufrible porque no quieren volver para atrás;  y eso es lo que sabe muy bien el presidente, y en eso reside su fuerza, en la falta de nuestra fuerza, o sea, que siempre en Argentina al que trabaja alguien lo está corriendo para el otro lado. Usted señor lector, que tiene ochenta años, ya ni recuerda, cuantas veces lo tiraron abajo cuando casi llegaba; y quién le ha resarcido de ello. Nadie, cada vez peor. Y lo curioso es que de lo prometido nada se ha hecho y ahí estamos esperando porcentajes que surgen de no comer o no ir en auto los argentinos, mientras la casta de la cual el presidente es partícipe pavoneándose por las calles. Y esa es la Argentina, una que espera desde que nació cada uno de los que hoy están vivos, sin importar edad, y los que tienen la pava echada, unos trabajando sin duda alguna y otros por las Cámaras pavoneándose sin saber hacer una O con un vaso manchado de vino. Lo que hace Milei con la patria es dejarla a los elementos; y si estuviera en una de empresas de la casta donde él ha trabajado siempre, ya le hubieran dado una patada en el sacro y a otra cosa. Pero la patria puede esperar y se puede hacer uso de mala praxis; y en ello andan los mismos de siempre, y siempre los mismos en los mismos lugares, viviendo de las tetas henchidas del Estado.

Es una foto bastante vista y da la impresión que no saben hacer otra. Basta ver los recovecos que tiene la política, o los políticos para  sentarse a votar a favor o en contra de lo que Milei quiere. Y van ocho meses. O sea, desde que empezó. Qué difíciles  que son y se hacen. Porque el que va a votar en contra ya se supone lo tienen ideado y el que vota a favor también; o es que como es habitual hay cuestiones auxiliares al bolsillo que se arreglan al momento. Y se convencen de lo contrario. Y sin embargo, los médicos por un ejemplo, continúan en la miseria y entre pisotear la patria y salvar a los patriotas creo hay diferencia. Pues se las muestro. Los cuatro millones de pesos que los senadores se meten al bolsillo por mes se corresponden con exactamente mil trescientas treinta y tres consultas de PAMI. Y con ello está todo dicho. Es la foto de una Argentina siempre en manos de lo peor. Y últimamente ni de cárceles un de sumarios. Los malos son los que denuncian a los malos.

Y hablando de fotos, la del Congreso todos vestidos de ratas. Yo le hago juicio a quien la ha pergeñado. Porque en definitiva alguno habrá bueno, digo yo. Mientras él, el presidente con su apuesta con el famoso juez ya está para que ni hable. por  si fuera poco la foto de los no sé qué, de Llao Llao me dio asco. Todos descorbatados como si hubieran ido a trasnochar para reírse de mí. Soy yo el que se ríe de ellos, que joroban a los demás con el dinero que por lo regular no les corresponde. Menos mal, que al menos Milei, como es habitual, si la llevaba. A la corbata, digo. Aunque Milei y sus amigos no han hecho un kilómetro de rieles o de asfalto. Y  los bomberos de Bolívar a plena noche tapando un agujero de la 65. Vergüenza debería darles a los politiquillos  provinciales.

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