14 de febrero de 2026

REGRESO A BOLÍVAR

REGRESO A BOLÍVAR. Paola Siervo vuelve a casa

Después de más de dos décadas en La Plata, la pianista bolivarense Paola Siervo decidió regresar a su ciudad natal junto a su familia. El cambio, impulsado por un hecho de inseguridad y el deseo de darle a su hija una infancia más libre, marca una nueva etapa en su vida: entre el reencuentro con sus raíces y el desafío de seguir desarrollando su carrera artística desde Bolívar, mientras se prepara para una gira europea con Luna y Fango y su primer disco solista dedicado a Charly García.

Después de 26 años viviendo en La Plata, la música Paola Siervo decidió regresar a nuestra ciudad, que es también la suya. No lo resolvió sola sino junto a su compañero, Eduardo, en parte priorizando la educación de la hija de la pareja, la pequeña Azul, como quien procura recuperar el mapa de su infancia para legárselo a su niño, y en parte, como veremos más adelante, porque ella misma estaba cansándose de la gran urbe, con sus pros pero también sus contras. El detonante fue un "episodio de inseguridad muy feo" que sufrieron en su hogar hace dos años. Ese día dijeron basta. Desde aquí, la pianista de Luna y Fango continuará con su carrera, en una suerte de retroceder para tomar envión.

Per se por este cambio, el 2026 será para vos un año diferente.

-Sí. Imaginate que viví más tiempo en La Plata que en Bolívar (se fue al finalizar la secundaria). Uno avanza hacia adelante volviendo de algún modo al pasado.

Menotti decía que el futuro del fútbol estaba en el pasado.

-Bueno, algo así. Uno va hacia el futuro volviendo al pasado pero con otra personalidad, porque una también cambió en todos esos años. Es como una ensalada de frutas atemporal (se ríe).

En esas dos décadas y media en La Plata pasó la vida: terminaste de formarte como música, participaste de bandas, grabaste material con tus proyectos artísticos. Todo un recorrido fuera de casa, aunque volvías cada tanto a tocar. Pero no es lo mismo que vivir acá.

-No, no es lo mismo. Si bien viviré acá seguiré yendo a La Plata a trabajar, pero estar en el día a día bolivarense no es lo mismo. Eso me abre un abanico de posibilidades de hacer cosas, que todavía no pensé ni pensaré hasta que no vuelva de la gira (con Luna y Fango en Europa). Allá me formé con maestros espectaculares, me recibí en La Plata, me recibí en Lanús, hice muchos conciertos, tuve la posibilidad de estar cerca de Buenos Aires para hacer masterclass, para tocar, para ir a ver cosas, porque también uno se forma viendo mucho concierto y mucha cosa.

Eso que decís no se menciona tanto: una gran urbe, como Buenos Aires, te ofrece una hermosa posibilidad de formarte no sólo porque ahí están los grandes maestros, sino porque podés ver a los mejores músicos en vivo constantemente, que tocan a cada rato a unas cuadras de tu casa.

-Es tal cual. Y es tan importante como estudiar con algún maestro o el desarrollo técnico que vos le puedas dedicar en tu casa al instrumento. Tanto para los músicos como para los bailarines o los pintores.


Y tal vez los músicos -los actores de teatro también- están en una desventaja con respecto a la gente que se dedica al cine: a una película que te interesa la podés ver de la misma manera en el cine de un pueblo, como podría ser el Avenida, que en uno de pleno centro de New York, pero King Crimson toca en Buenos Aires. Y convengamos que ver por YouTube un concierto de Martha Argerich en el Colón, nunca será lo mismo que verlo en el propio Colón.

-Sí, o una obra de teatro, que hoy están en las plataformas de streaming o podés acceder por tele, ¿pero quién lo elige?

La pantalla de la tele es plana, además, y en un escenario hay profundidad. Eso lo cambia todo.

-Yo no lo elijo... Es todo, porque en un teatro hay aroma, hay gente, se da el ritual; hay que ver cómo se proyecta la voz de un actor, lo sonoro, es decir cómo comunica un enojo en el lugar, qué pasa con la proyección de su voz en ese sitio, con sus gestos, qué sucede con la gente de al lado. Hay un universo ahí de comunidad que también se pierde en la tele.

Tras el atraco que padecieron en el 2024, por el que soportaron horas en tensión y peligro junto a su niña, Pao y su compañero quedaron viviendo como "en alerta permanente, como fuera del presente", grafica la pianista. "Ya no nos estaba resultando plan: ni para nosotros ni, fundamentalmente, para Azul". A partir de ahí, "se produjo un cambio de energía en la casa, en el día a día, desde la pérdida de libertades: cuando atravesás algo así, empezás a resignar libertades inconscientemente: porque estás más atento, porque sumás alarmas, porque te ponés a mirar en la plaza si viene alguien o no...".

Supongo que fundamentalmente lo que no querían era cargarle sus miedos a Azul.

-Ella no tiene que estar hablando de alarmas, ni escuchar cómo sus padres ponen y sacan postigos, etcétera. Me gustó lo que me dijo 'Mati', mi compañero de Luna y Fango: "Vos te vas a buscar para tu hija la infancia que tuviste". Es la cuestión temporal de volver a la infancia: no porque yo vaya a regresar -que de algún modo sí, al recorrer las calles, al encontrarme con la gente-, sino sobre todo para ella.


¿Y está siendo así? ¿Cómo te estás sintiendo vos en lo personal y en tu vínculo con ella?

-Hay detalles muy chiquitos en lo cotidiano... Lo observo en ella. Esto de salir e ir caminando por la vereda sola, sin que yo esté encima; la cuestión de lo familiar, que empieza a aparecer. En Bolívar hay una contaminación sonora, pero es mucho menor que en La Plata. Uno pierde la noción, pero acá baja muchos cambios. Ver a la gente sentada en la vereda, por ejemplo, a mí me gusta mucho. Y ya eso en la ciudad de La Plata no sucede, nadie está en la vereda tomando un mate, no existe más. Entonces acá hay un montón de cosas que empiezan a suceder, que son calidad de vida para mí, que tiene que ver con todo esto.

Se menciona poco a la contaminación sonora, o mucho menos que a la relativa a los alimentos que comemos, que hoy hay mayor consciencia al respecto. Pero el ruido público bajo el que vivimos es atroz, todo el tiempo en algún lugar de la ciudad están sonando una alarma o una sirena, y peor en una gran urbe.

-Y eso es tremendo para el cerebro, para el oído. Todos estamos de alguna manera dando una batalla por la paz interna, con respecto a la contaminación tecnológica, el estar híper conectados todos el tiempo, el teléfono que suena en forma constante, las noticias que te invaden y que quizá no tenés ganas de ver. Eso ocurre todo el tiempo. Y se le suma todo lo de la calle, todo lo que sucede allí.

Y esa noticia que te invade le quita lugar a otra que sí quizá te interesaba. Y se tiende a creer que alguien que está al día con cierto volumen informativo emitido por los medios concentrados a través de todas sus redes, es una persona informada, cuando acaso sea al revés y ese individuo esté deglutiendo el 'caramelo de madera' que le han puesto delante. Desde cierta perspectiva, está mejor informado alguien capaz de mantenerse aunque sea un poco al margen de ese flujo constante.

-Es que todo eso está direccionado, es un producto de lo que quieren mostrarte y que pienses. Pero yo noto que también estaba un poco saturada de la vida en la gran urbe. En algún momento de mi vida lo necesité, pero ahora es otra etapa.

En rigor, el afincamiento definitivo de 'Pao' en nuestra ciudad se producirá a fines de abril. Ahora está viniendo "a dejar las cosas", organizar su inminente futuro hogar y trazar las directrices de su nueva vida aquí, pero enseguida partirá de gira a Europa con Luna y Fango, la agrupación de tango que integra como pianista. Participarán en la Cumbre Mundial del Tango, que este año será en Granada, España, previamente tocarán en Madrid y después en Bélgica, donde tienen previstos tres conciertos. Es, reformulada, la gira al Viejo Continente que la banda tuvo que suspender en 2020, por la pandemia, y finalmente "un sueño que venimos militando hace mucho".

Siervo continuará formando parte de Luna, viajando mucho desde acá para cumplir con los compromisos de grupo, sean de tocar o grabar. "Una de las cosas que me interpeló al decidir mudarme era la banda, cómo hacer para seguir, porque no voy a abandonarla ya que Luna y Fango es para mí mucho más que un trabajo, es mi familia", aseveró la pianista.

Por lo demás, Siervo tiene en sus carpetas para este año otro proyecto vital, con un tinte bien personal y que también luce el color de un sueño: su primer disco como solista, que florecerá nada menos que mediante una colección de perlas de Charly García. Pero de esto, y de su interés en incursionar como productora, hablaremos mañana.


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