2 de agosto de 2026
Se exportó un 27% más que en 2025 y casi un 37% más que en 2024.
Durante los primeros seis meses de 2026, el sector apícola argentino vivió un verdadero pico de actividad comercial. Los tambores de miel salieron desde los puertos nacionales a un ritmo pocas veces visto, acumulando más de 73.000 toneladas vendidas al exterior por un valor que superó los 187 millones de dólares.
Para dimensionar este movimiento: se exportó un 27% más que en 2025 y casi un 37% más que en 2024. Pero, ¿a qué se debe esta aceleración repentina? La explicación no está únicamente en una mayor cosecha, sino en una combinación de alertas regulatorias internacionales y precios favorables que empujaron a las empresas a despachar la mayor cantidad de producto en el menor tiempo posible.
El verdadero trasfondo de este "súper semestre" se explica por dos frentes clave en el mapa internacional:
1. La urgencia por entrar a Estados Unidos: EE. UU. es, por lejos, el comprador del 60% de la miel de nuestro país. Ante la inminente aplicación de un arancel antidumping mucho más severo (del 21,35%), los exportadores aceleraron los embarques para ingresar toda la mercadería posible antes de que la nueva tasa encareciera las operaciones.
2. Las exigencias de Europa: En países como Alemania y España -segundo y tercer destino en importancia- comenzó a ser obligatorio el uso de tambores con recubrimientos internos especiales y pinturas libres de BPA (Bisfenol A). La necesidad de enviar los lotes ya adaptados y auditados antes de los vencimientos normativos también apuró las salidas.
Además de vender más volumen, la miel argentina logró colocarse a mejores valores globales. Mientras que en el primer semestre de 2024 un kilo de miel exportada cotizaba en torno a los USD 2,15, este año el precio promedio escaló a los USD 2,55 por kilo (casi un 19% más en dos años).
Esa mejora en las cotizaciones, sumada a la avalancha de envíos, hizo que el ingreso total de divisas para el país creciera un 65% en comparación con 2024, consolidando un arranque de año inolvidable en los registros contables del sector.
La gran incógnita que se abre ahora es cómo continuará la actividad en la segunda mitad del año. Con gran parte de la producción semestral ya embarcada de forma anticipada y con el nuevo arancel estadounidense ya en vigencia, los especialistas prevén una desaceleración en el ritmo de envíos. El desafío para la cadena apícola será administrar el impacto de las nuevas reglas de juego sin perder el terreno ganado en el mercado global.
Capítulo 3: de la antigua China a Sudamérica y a las pampas argentinas.
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