22 de abril de 2026
El nuevo presidente del Consejo de Administración, recibió al cronista de La Mañana en compañía del gerente, Pablo Fabris.
La Cooperativa Agropecuaria de Bolívar, el pasado 20 de abril cumplió 80 años de vida institucional y de fecundo servicio entre nosotros. Nació a la luz cuando nuestro San Carlos había abandonado ya hacía tiempo sus aires de aldea; pero aún se abría paso con dificultades hacia su crecimiento y consolidación como ciudad.
Era imperioso por entonces para el hombre de campo encontrar un espacio en el cual agruparse y fortalecerse. Imbuidos de un fuerte espíritu cooperativista, que sin dudas fue artífice del progreso de toda la Argentina, apellidos que aún subsisten, depositados en cuerpos y almas de descendientes que hacen hoy honor a ese legado, decidieron dar impulso inicial a ese emprendimiento que, con los años, se transformó en uno de los puntales de la economía lugareña.
La compañía atravesó momentos de esplendor y también de problemas. Los propios vaivenes de la economía nacional le depararon, en ciertas etapas, dolores que fueron sanados con trabajo y seriedad empresaria. Y hoy luce erguida, en un momento que amerita mucho control económico, pero preparada para seguir creciendo apenas las circunstancias lo permitan.
Eso manifestó a este medio Eduardo Gaitano, el presidente del Consejo de Administración recientemente elegido quien asumió este cargo que, próximo a cumplir 79 años, le llega como una especial distinción y le provoca un indisimulado orgullo, ya que la Cooperativa Agropecuaria es parte de su propia vida. Es que Eduardo hace 41 años que se integró al Directorio y pasó por todos los cargos posibles dentro de ese estamento, pero por primera vez su sello dirá "presidente".
"Cumplir 80 años es algo muy importante. Especialmente para una cooperativa, por las particularidades que tiene. No es lo mismo que una empresa que tiene un solo dueño o que una sociedad comercial. Aquí somos todos dueños y eso acarrea responsabilidades diferentes. Pero aquí estamos, tratando de echarnos la cooperativa al hombro. Para mí este cargo representa mucho, primero porque me gusta mucho el cooperativismo. Yo llegué de la mano de Lisandro Criado, quien me convenció de sumarme. Yo tenía equipos de cosecha y cosechaba en sus campos. Y un día me trajo, en el año 1985, y nunca me fui", dice para nosotros Gaitano quien nos recibió en compañía del gerente Pablo Fabris.
Eduardo manifiesta que está con muchas ganas de hacer y que se siente muy bien acompañado por sus pares del Consejo de Administración, por el gerente actual y por todo el equipo de empleados y colaboradores, la mayoría de los cuales ya tienen larga trayectoria dentro de empresa.
"El aniversario nos encuentra en una situación que no es excelente, porque hemos atravesado algunos problemas internos y otros externos. Pero no estamos mal y sabemos que vamos a estar mejor". Dentro de los problemas externos nuestros entrevistados, casi al unísono, pusieron el foco en las inundaciones pasadas el año anterior, que afectó severamente la producción granaría en el distrito con las implicancias directas que ello tiene en el acopio, al cabo la principal actividad de la cooperativa. En paralelo, si bien la ganadería vive un momento de esplendor en el campo argentino, cierto es que la propia cooperativa ya no la suma entre sus rubros de trabajo.
No obstante, Gaitano es muy crítico de los manejos que durante diferentes gobiernos nacionales se hizo de la ganadería en el país. "Desde aquella vacunación en épocas de Menem, hubo una caída de 12 millones de cabezas sobre 50 millones existentes. Es una verdadera locura semejante caída. Hubo algunas recuperaciones leves, pero luego volvió a caer. Y cuando se entendió que la carne es un artículo de primera necesidad (todo empeoró), porque se privilegió el consumo interno por sobre la exportación", dice Gaitano asumiendo que la carne argentina es un activo nacional que genera divisas. "Yo me crié comiendo carne de vaca y hoy todos quieren comer terneritos de 270 kilos y eso vale, porque al abrirse la exportación toma su precio".

Pablo Fabris, por su parte, enfatizó que, a pesar de dificultades "estamos de pie y vamos para adelante. A partir de ahora tenemos la posibilidad de hacer cosas diferentes o de darle otra impronta a lo que hacemos. La situación general de Bolívar no es buena como resultado de la inundación pasada. Tenemos muchas menos hectáreas sembradas. Hubo muy poca fina y vamos a tener mucha menos cosecha gruesa; pero más allá de esta coyuntura creo que comenzaremos un nuevo ciclo a partir de la próxima cosecha fina. Y en ese punto, las expectativas son buenas".
La Cooperativa Agropecuaria está dividida en diferentes áreas de trabajo, todas ellas pensadas como servicios al asociado. La veterinaria, el sector de agronomía, seguros, acopio de cereales y la tradicional ferretería, que para los bolivarenses es una especie de caja mágica donde todo existe y en cantidades importantes. Y en esos sectores, que incluyen la administración, transitan todos los días su 37 empleados. Todos vecinos de nuestra ciudad que eligieron ese como su lugar de trabajo y lo volverían a elegir, casi sin excepciones.
Dentro del terreno de los proyectos, que por fortuna existen y sin dudas serán llevados a cabo con éxito, está la rehabilitación de la planta de silos de la Ruta 65, donde se están haciendo trabajos y sólo falta su activación.
"Tenemos que ampliar la capacidad de almacenaje en silos", informa Gaitano. "Eso cuesta mucho dinero pero es necesario hacerlo porque estamos haciendo mucha bolsa y eso tiene un costo muy elevado y no es tan segura como el silo", agrega como parte de las muchas cosas que tienen en agenda para llevar adelante en forma inmediata.
"Yo le tengo mucha fe a la gente de campo. El hombre de campo no sabe otra cosa que trabajar e invertir" dice finalmente Eduardo asumiendo que, de la mano de esa forma de ser del productor agropecuario, más allá de los imponderables meteorológicos y de los avatares del mundo económico, la cooperativa seguirá creciendo, porque allí está, sana y activa, con sus jóvenes 80 años a cuestas, dispuesta a seguir siendo un ícono de la producción local.
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