24 de febrero de 2026
La radio de Díaz y Andonegui descorcha champán.
por
Chino Castro
El viernes próximo pasado 'la 93' cumplió veinticuatro años. El emprendimiento radiofónico comenzó a transmitir formalmente desde sus estudios en avenida Brown el 20 de febrero del 2002, el día que a conciencia eligieron sus dueños, Nicolás Andonegui y Hugo Rubén Díaz. Les gustó la idea de la fecha capicúa irrepetible, 20-02-2002, y quizá les haya traído suerte ya que -la fortuna de la mano del trabajo- dos décadas y media más tarde esta radio, que se emite por la frecuencia 93.3 del dial, goza de buena salud, que en su metier quiere decir alto encendido, una sólida cartera de auspiciantes -un buen porcentaje del total sostiene desde el primer día- y un vínculo con el oyente basado en la confianza y la credibilidad.
El cerebro por detrás del armado técnico-tecnológico de 'la 93' es Hugo. El que le brinda su identidad estética a una emisora cuya columna vertebral está constituida por la música. Díaz fue uno de los que primero empezó de todos y todas los que hacemos comunicación hoy en la ciudad. Para 1986 hacía sus primeros programas en la precursora Radiodifusora Bolívar, de Fernando 'Loco' Stebani; un año antes ya había conducido un ciclo semanal en la televisión local, el viejo Canal 3, junto a Carolina Giannangeli, que emitía videos de música pop en pleno estallido mundial del género y la cultura del clip, y en 1989 fundaría su emprendimiento más recordado: FM Espacio. Mucho de todo lo que aprendió en ese período de juventud le sirvió, apenas iniciado el siglo, para armar la nueva plataforma.
"Estamos muy contentos, porque de algún modo en estos veinticuatro años hemos logrado el objetivo que nos propusimos, y eso nos pone bien", resumió Díaz, entrevistado por este diario el fin de semana. El conductor concurrió la cita al café de la esquina al toque de finalizar su programa, que también se emite los sábados, y en eso, que parece un detalle, radica uno de los pilares de la buena salud de 'la 93': la permanencia, que como sabemos depende mucho de la persistencia y de fe.
"Para armar nuestra radio fijamos cuanto pilares que me parecen fundamentales: la honestidad -con nosotros mismos, con el oyente y con el auspiciante- la convicción, la dedicación y la repetición. Empezamos como una radio que emitía lo que se conoce como música latina, luego cambiamos, fuimos abriéndonos en esa materia, pero lo que no se modificó es que la columna vertebral de 'la 93' siempre fue la música", afirmó quien la programa.
¿Qué música? hoy está todo al alcance de la mano, a un clic de distancia.
- Rock nacional de los setenta a la fecha; clásicos latinos, como podrían ser canciones de Julio Iglesias, de Nino Bravo, de Sergio Denis; poca música urbana y mucha internacional, de los setenta a hoy, que sigue habiendo mucha música buena de esos estilos. Lo llamado urbano me cuesta, quizá por una cuestión generacional. Hay cosas que no entiendo, o que directamente no me gustan, y no las pasaría en mi radio.
¿Qué ofrece tu radio a la audiencia, o, preguntado de otro modo: qué busca quien escucha 'La 93'?
- Lo que un nicho de gente buscaba cuando surgimos: los que escuchan nuestra radio requieren una compañía musical, con un mensaje no demasiado invasivo. De todos modos siempre nos ocupamos de las cuestiones sociales y citadinas de acá, a través de notas con gente que tiene que ver con el quehacer diario de Bolívar, pero la columna vertebral es la música. Y una de mis obsesiones es la arquitectura de lo técnico, el diseño estético. Vos buscás en el dial y cuando llegás a 'la 93', vas a escuchar un sonido distinto. No digo que sea peor ni mejor, no lo sé a eso, digo distinto. Soy obsesivo en cuanto a ese aspecto, y pongo el mismo celo en todo: desde cómo suena el tema musical que vayamos a lanzar hasta el diseño de un spot publicitario, todo me interesa mucho. Y esto se traduce en una armonía global de la radio, de modo que todo suena más o menos igual: tanto la publicidad como la música y lo que hablamos, tienen el mismo impacto sonoro. Soy obsesivo con esas cosas.
A la vuelta de los años tras este recorrido de dos décadas y media, Díaz y Andonegui han podido comprobar que cuentan con "un público fiel", que "quizá no sea de llamar constantemente pidiendo canciones o sugiriendo cosas", pero que hace notar su presencia en ocasiones puntuales, como ocurrió con el anuncio de Hugo el viernes de que la radio cumplía veinticuatro años, que originó una enorme cantidad de mensajes telefónicos y felicitaciones enviadas por la audiencia a través de las redes sociales. Un decir 'estamos con ustedes, cuenten con nosotros'. Porque convengamos que son veinticuatro años y es toda una vida, pero más que un final, cada mañana en el que bien temprano Díaz abre la puerta y enciende los equipos, surge un nuevo comienzo. Así ha sido durante ocho mil setecientos sesenta días, y es acaso la única receta que el realizador identifica como tal, todas las otras nacen de ella. Roberto Arlt hablaría de prepotencia de trabajo, y acá hay trabajo con orden, sin el cual ese esfuerzo podría resultar vano.
Mucha gente te ha de seguir asociando con FM Espacio, una radio pionera acá, que duró bajo tu gestión casi diez años. La trayectoria de 'la 93' reúne ya bastante más que el doble de esos años, pero me imagino que la 'experiencia Espacio' te habrá servido de mucho para armar el nuevo emprendimiento.
- Sí, muchos me sigue asociando con Espacio. Fue mi primera radio propia. Pero yo estoy continuamente indagando, buscando referencias -que todos las tenemos, en todos los aspectos-, y yo ya era así desde chico, desde antes de Espacio. Siempre tuve mis referentes, y mi búsqueda por la excelencia en lo técnico y en la puesta en el aire proviene desde que empecé en este oficio. En eso soy muy obsesivo: en el diseño, en la arquitectura del sonido, en la edición, en que todo eso arroje un resultado final que me conforme. Sí te digo que a todo eso lo mejoré, lo perfeccioné, en esos años en Espacio.
En lo técnico no, pero en lo relativo a los contenidos periodísticos aquella sí era una radio muy diferente a la 93.3. Tenía una gran cantidad de programación en vivo, muchos locutores y periodistas, circulaba gente todo el día. Acá es casi lo contrario, no es una radio de programas en vivo, de gente que invita a gente, etc.
- Acá tenemos algunos 'enlatados', y estoy yo a la mañana de 9 a 13 (de lunes a sábados; La mañana de 'la 93' es el programa bandera de la emisora). Pero yo siempre tengo ese anhelo, a mí me encantaría armar una radio como era Espacio. Con lo que uno ha aprendido todos estos años, armar una estructura periodístico-radiofónica que resultara interesante. Pero sucede que hay una cuestión de costos que juega en contra, ya que vivimos en la Argentina, un país muy cambiante, y uno no puede materializar ciertos anhelos. Pero no tengas dudas de que uno de mis deseos sigue siendo armar una radio con programación local desde las 7 de la mañana hasta por lo menos las ocho de la noche.
Finalmente, y convidado a hablar del futuro, Hugo puso el acento en "mantener los lazos con la audiencia que hemos construido en todo este tiempo", y también con el comercio local, un sostén fundamental de la empresa. Al igual que los oyentes, algunos -una mayoría de firmas, incluso- están desde el principio.
La mañana del cumpleaños de la radio, Hugo Díaz llegó a su trabajo antes de lo habitual: a las 7 en punto. Su programa empieza a las 9. "Me puse a pensar, y me vino a la memoria el que me parece un hermoso momento de la literatura, que es el encuentro del zorro con el Principito. El Principito le dice que quiere jugar con él, pero el zorro le responde que no puede, porque no está domesticado. El Principito le pregunta qué significa domesticar, y el zorro le responde que crear lazos. Y le propone un ejercicio maravilloso: encontrarse todos los días a la misma hora, y cada día ir poniéndose un poco más cerca. Sin hablar, el zorro dice que las palabras traen malos entendidos. Y le pide algo bellísimo: que se encuentren siempre a la misma hora, 'porque si vos venís a las 4, yo a las 3 voy a empezar a ser feliz, y cuando se hagan las 4 mi corazón se agitará y conoceré el precio de la felicidad. En cambio si venís en cualquier momento, no sabré cuándo preparar mi corazón'. Y yo pienso que de eso se tratan los vínculos con la gente, que no se crean de un momento a otro, no son 'ya' sino que requieren el compartir, el espacio y también la repetición", como quien establece un ritual donde se mete a vivir, lo mismo que en una casa, un rato todos los días. "Y eso creo que es lo que hemos logrado en todos estos años", analizó quien en otras etapas de su vida también trabajó como disc-jockey y vendedor de discos, otros oficios vinculados. "Cada día de estos veinticuatro años, estando un poco más cerca; todos los días, a la misma hora, un poco más cerca. De esa manera hemos creado el hábito en mucha gente que nos sigue", completó la idea el también histórico operador técnico.
"Estoy muy en contra del streaming".
"Lamentablemente, hoy la gente que escucha radio tiene de 35 años hacia arriba. Los chicos no escuchan radio, y nos vamos a quedar sin oyentes. Ahora está esta famosa propuesta que todos los medios tienen: el streaming", gatilló Hugo Rubén en un segmento de la entrevista por el cumple de 'la 93', cuando ya de los cafés no quedaba ni la borra, ni ninguna burbujita en los vasitos con soda.
Tocaste el punto: ¿cómo te llevás con el streaming, la radio con imagen?
- No, no, para mí la radio es radio. Siempre recuerdo una entrevista que le hicieron a Roger Waters en los setenta, en la que dijo que su medio de comunicación preferido era la radio (en ese momento en comparación con la televisión), porque con la radio te podés escapar, estar totalmente a oscuras en una habitación y ella te acompaña, en cambio a las imágenes las tenés que acompañar vos, sentarte en un lugar y estar atento. Lo interesante de la radio es que despierta la imaginación que todos tenemos. Yo me imagino lo que quiero sobre lo que pasa en un estudio, sobre cómo es la gente que está ahí, cómo es el lugar, qué cosas hay y cómo son. Si me ponés la imagen de todo eso, ya no es lo mismo. Además que en radio podemos estar vos y yo como estamos ahora en el café, pero si alguien prende una cámara que nos mira, ya la postura corporal pasa a ser distinta; cambia todo, hasta el formato de lo que hagas. Para mí la radio es radio, y estoy muy en contra del streaming aunque indudablemente es el futuro.
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