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Escribe Mario Cuevas: Maestros de Jajouka

El recuerdo de Brian Jones.

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Siempre fue el diferente en un grupo que era diferente. Brian Jones poseía cierta sensibilidad, y una pronunciada debilidad, que lo distinguía del resto de los Rolling Stones. Para Jones, el rhythm and blues era el sonido que los diferenciaba del resto de la movida inglesa, y no le faltaba razón.

Detrás de los Stones se enrolaron el resto de los grupos que cultivaban este sonido, híbrido del blues eléctrico y el rock and roll. Como ya lo había hecho Elvis Presley, los Stones desafiaron a los puristas del blues, llevando a este género a lugares insospechados. Excepto un oscuro instrumental, Brian Jones nunca aportó oficialmente en las composiciones de los Stones, pero hasta su partida aportó su encanto y ese toque exótico y experimental que se distinguía en ciertas canciones de los Rolling Stones.

Su versatilidad para los instrumentos musicales era asombrosa, todo lo que caía en sus manos lo hacía sonar y lo incorporaba para su provecho: inauguró la guitarra slide en la música de los Stones, ‘I Wanna Be Your Man’ y ‘No Expectations’ son sólo dos ejemplos; le enseñó a tocar la armónica a Jagger y su propia armónica se puede escuchar en ‘Dear Doctor’ y ‘Not Fade Away’. Diferentes teclados (órgano, melotrón, clave, piano, acordeón), vientos (saxo, oboe, flauta) e instrumentos de percusión (tambura, pandero, marimba) se pueden escuchar en los temas de los Stones a cargo de Brian Jones.

La llegada de Andrew Oldham como productor, la consolidación del tándem compositivo JaggerRichards, el affaire de su novia, Anita Pallenberg, con Keith Richards (serían pareja tiempo después), su complejo de inferioridad y su adicción a las drogas constituyeron un cóctel que lo desplazó hasta llegar a un punto que no le interesó integrar más la banda. Cuando Jagger y Richards le fueron a comunicar a Brian Jones que ya no pertenecía más a los Rolling Stones, éste ya se había dado por aludido mucho tiempo antes.

“Ya no estoy de acuerdo con los demás en lo que respecta a los discos que estamos grabando – declararía – No nos comunicamos musicalmente. La música de los Stones ya no es de mi gusto. El trabajo de Mick y Keith ha progresado por una tangente, al menos en mi opinión. Tengo el deseo de tocar mi propio estilo de música y no el de los demás, por mucho que estime sus conceptos musicales”.

Jajouka

A mediados de los 50, el poeta Brion Gysin subió las montañas Rif de Marruecos hasta llegar a una aldea llamada Jajouka. Allí conoció a una tribu de músicos, Los Músicos Maestros de Jajouka, que con sus sonidos de flautas, gaitas y percusiones celebraban rituales de adoración al dios Pan.

Estos también eran los encargados de mantener la tradición ejecutando música para exorcizar las enfermedades de los peregrinos, reafirmar la identidad de los pobladores al mismo tiempo que entretenían a los lugareños y los visitantes.

“Un día oyes la música y empiezas a bailar, y entonces sabes que perteneces a esa hermandad. Bailas hasta que no puedes parar y, cuando te desmayas y te hacen recuperar el sentido, te das cuenta de que has establecido con ellos un contrato de por vida”, dice Gysin en ‘The Process’, libro que recoge sus experiencias vividas en Jajouka.

El propio Gysin llevó al escritor estadounidense William Borroughs a conocer el lugar, el autor de ‘The Nacked Lunch’ también quedó prendado con el lugar, su gente y relató su visión en ‘The Ticket That Exploded’, donde definía los Masters of Musicians dec Jajouka como “el sonido de una banda de rock de 4.000 años”.

En 1973, Borroughs escribiría para una publicación: “El pueblo, las colinas y el cielo parecían estar danzando en el espacio, como si fuera una escena de Star Trek. El chico de la camiseta verde se colocó una máscara y empezó a bailar enfrente de nosotros durante unos segundos. Pan, el Dios cabra, el Señor de las pieles, el Maestro del miedo, sin edad, enigmático, impersonal… mira a través de los ojos del chico. Pan puede mirar a través de miles de ojos”. Jack Kerouac, otro gurú de la ‘generación beat’, en su mítica novela ‘On the Road’, construía un personaje llamado Carlo, inspirado en Burroughs y contaba cómo sus experiencias africanas le habían cambiado la vida.

Ese espíritu libertario de investigación y experimentación que mostraban los escritores de la generación beat no le fue ajeno a Brian Jones, quién escuchó la grabación que Gysin tomó de los Maestros Músicos de Jajouka y decidió visitar el lugar. Su impresión fue tal, que en su segunda visita viajó con un ingeniero de grabación de Olympic Studios y registró la música de los marroquíes junto al aporte de su guitarra.

Con el diseñador Al Vanderburg preparó el arte de tapa y le entregó el master listo para ser editado a Allen Klein. El productor no mostró demasiado interés en el disco, que recién sería editado por los Stones en 1971, después de la muerte de Brian Jones, bajo el título de “Brian Jones Presents The Pipes of Pan at Jajouka” (por su participación, los músicos de Jajouka nunca recibieron dinero por esta grabación).

Brian Jones fue el primero, pero no el único músico que se interesó en los Maestros de Música de Jajouka. Peter Gabriel, Led Zeppelín, Sonic Youth y Philip Glass también quedaron encantados ante el misterio de esta música. El cineasta Bernardo Bertolucci incluyó su música en la banda de sonido de ‘El cielo protector’, basada en la novela de Paul Bowles, otro escritor que se fascinó con esa tierra y su música. Brian Jones y Philip Glass afirmaban que los virtuosos de Jajouka “no tocan para cualquier mortal, más bien se trata de un encantamiento que afecta a gente que vive en otra dimensión”.

En 1989 Mick Jagger emprendió el mismo viaje que Brian Jones había realizado veinte años antes. Esta vez, el vocalista de los Stones iba acompañado por un equipo de filmación. Se entrevistó con Bachir Attar, integrante de los Masters Musicians of Jajouka e hijo de Hadj Abdesalem Attar, líder del grupo en los años 60, a quien Jones recurrió para registrar la grabación.

Jagger invitó a Attar y su grupo a participar en un tema del próximo disco de los Stones y así es que en Tánger registran parte de ‘Continental Drift’, tema que forma parte de “Steel Wheels” (1989). Esta vez sí Attar cobró por la grabación y logró que en 1991 le cedieran parte de las regalías del álbum de Brian Jones.

Se compró un departamento en New York y continuó mostrando la música de su tierra, conectándose con gente como Lee Ranaldo de Sonic Youth. Pero Attar nunca se olvidó de Brian Jones, le escribió un tema llamado ‘Ibrahim Jones’ (Hermano Jones), incluido en uno de sus discos. “Lo que hizo Brian fue muy importante para nosotros -recordó Attar – Él ayudó a difundir nuestra música a todo el mundo. Es una manera de abrir las cabezas de la gente…”

El último proyecto de Brian Jones iba en dirección a un sonido parecido a los Creedence Clearwater Revival. Ya tenía apalabrado a Micky Waller, ex-baterista de Jeff Beck para comenzar a trabajar en su estudio pero la madrugada del 2 de julio de 1969 su amiga Janet Lawson lo encontró ahogado en la piscina de su casa en Hartfield.

La historia oficial dice que Brian Jones, que sufría de asma, murió a causa de ‘ahogo en agua fresca, asociado con una severa disfunción hepática’. Según el patólogo, en su torrente sanguíneo había rastros de estimulantes, somníferos y alcohol. Alguna vez dijo: “Sí, quiero ser famoso. Y no, no quiero cumplir treinta años”.

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