3 de agosto de 2026
por
Chino Castro
De nuevo en Bolívar pero por primera vez en trío con el baterista Daniel 'Pipi' Piazzolla y el pianista Hernán Jacinto, el bajista Daniel Maza nos cuenta en esta entrevista exclusiva su filosofía de trabajo, nos impregna con su pasión por tocar con sus compañeros actuales, y nos confiesa su orgullo por poder ofrecernos un producto artístico como el que disfrutaremos el sábado 5 de septiembre desde las nueve y media de la noche en Artecon.
El trío desembarcará en la ciudad en el marco de una gira por el interior provincial que le está organizando Cable a Tierra, la productora de Daniela López que ya ha traído a Maza a Bolívar en algunas ocasiones en los años recientes.
A propósito, recordemos que las entradas anticipadas seguirán a la venta -por los medios habituales de Cable a Tierra- a 35 mil pesos hasta el 10 de agosto; desde el 11 y hasta las horas previas al show el valor será de 40 mil, y en puerta el precio ascenderá a los 50 mil.
Será la tercera o cuarta vez que te veremos acá, pero la primera con este plan de trío junto a 'Pipi' Piazzolla (batería) y Hernán Jacinto (piano). ¿Qué vamos a escuchar en la sala 'Duilio Lanzoni'?
- Básicamente música con una libertad increíble. Hay mucho de improvisación, si bien no es que es una locura de sanatear y zapar, sino que lo hacemos sobre el mismo tema, y siempre suena distinto porque aparecen otras cosas, por la interacción que hay. A mí me encanta tocar con ellos dos, porque hay como una conexión, que no está implícita, está ahí, en la mirada, cada cosa que pasa dispara para otra cosa, y así sucesivamente. Es muy divertido tocar con ellos.
Cuando se da esa química -por usar una palabra trillada- se traduce en una atmósfera que desde el escenario baja hacia la platea, hacia el público, inevitablemente es así, se siente. Pero me imagino que en esa comunión también intervienen las canciones que ustedes eligen para tocar. ¿Cómo escogen, dentro de todo el bagaje musical que los tres tienen?
- Es maravilloso porque de repente yo puedo proponer alguna cosa, pero viene 'Pipi' y propone otra, y Hernán otra, y no tengo un recuerdo de que en algún momento alguno de los tres haya dicho 'no, este tema no'. Se trae el tema, se prueba, y listo. Hay una grabación que anda dando vueltas, de un concierto que se grabó en vivo, que yo me di cuenta de que estaba bien después de que la escuché, cuando después decís 'pero está muy bueno'. Yo un día propuse tocar un tema de Michael Jackson. 'Uhhh, ese tema es tremendo', dijo Hernán, y 'Pipi' dijo 'me encanta'. Y se tocó. '¿Podemos hacer un tango?' Y se tocó. '¿Y un candombe?' Vamo' arriba, sale. '¿Y te parece bien este tema de Tania María?'. 'Uh, tremendo'. Pin, salió. 'Che, compuse este valsesito, ¿lo hacemos?'. 'Vamo' arriba'. O sea, no tengo recuerdo de que alguno haya dicho 'che, no, este tema no', porque no me gusta, o porque es difícil. No, no no. Siempre se propone, se toca y se le busca la vuelta. A mí me encanta porque por ejemplo Hernán, siempre que se acerca el momento de tocar, está con 'che, ¿qué te parece si a este tema le hacemos esto?'. 'Uhh, buenísimo'. Y de repente escribe algo y me lo manda, yo lo estudio, y cuando vamos a probar 'Pipi' se encuentra con eso. Y de repente ellos me pasan algo a mí, o de repente 'Pipi' y yo le proponemos y pasamos algo a Hernán. Qué sé yo, es maravilloso tocar en este trío.
Les ha de resultar más arduo sacar que poner. A esto se lo he escuchado a algunos escritores, que dicen que 'podar' les resulta mucho más duro que ir agregando. Pero ustedes indudablemente 'podan' cosas, de otro modo les quedarían conciertos como el de Spinetta y Las Bandas Eternas, de cinco horas y media...
- Y es increíble, la verdad que el que dijo eso lo dijo perfecto, es perfecto eso: es más difícil sacar que poner, porque todo nos gusta. Últimamente venimos haciendo conciertos de doble función, es decir que hacemos dos en una noche. Pasa que nos tenemos cubiertos a nosotros mismos, porque lo que tocamos en la primera función, cuando vamos a la segunda cambiamos casi todo. Más que nada, yo siempre digo que toco para mí. Para mí, para los que están tocando conmigo, y la gente que está ahí recibe eso. Hay una energía... Cuando vos terminás un concierto y quedaste fundido, es porque pusiste toda tu energía, todo, y nosotros terminamos así. Yo termino cansado de tocar, pero no pensando en terminarlo, lo que pasa es que en algún momento tiene que finalizar (se ríe).
Se me ocurre que no ha de haber una definición más generosa de un artista, en este caso un músico, que decir "yo toco para mí". Porque eso quiere decir que das todo, lo mejor de vos a quien te fue a ver.
- Es totalmente así, sí. Viste, toco para mí, pero en ese momento estoy tocando con 'Pipi' y escuchando lo que él está tocando, y escuchando lo que está tocando Hernán, y disfrutando eso. Es maravilloso eso, tocar y escuchar con el que estás, y en un momento decís 'paa, estoy tocando con este tipo, y la gente está escuchando esto que estoy escuchando y tocando acá arriba', o sea que yo tendría que pagar la entrada más cara (risas).
Daniel Omar Correa Suárez (tal su nombre real) es un eximio y versátil instrumentista, cantante y compositor uruguayo de jazz, candombe, funk, bolero, entre otros estilos. Nació en Montevideo un día de octubre de 1959, y a fuerza de acompañar a algunos de los mejores y más populares músicos de Latinoamérica desde hace cuarenta años, su nombre fue ganando lugar en las marquesinas, aunque él nunca dejó de reivindicarse como un laburante, la condición que esencialmente lo define.
A través del tiempo, su toque fuerte y sutil a la vez, lleno de matices y de raíces, fue haciéndose conocido, sin que necesariamente lo supiéramos: por ejemplo, fue quien les puso su bajo a las célebres publicidades de Tubby 3 y Tubby 4, y a algunas de Bananita Dolca, otra de nuestras golosinas del corazón.
Fuera del ambiente de los jingles, tocó con Jairo todo el disco Ferroviario, del que además fue el arreglista, y metió su instrumento en las más famosas canciones de la bailanta de los años noventa, cuando esa vertiente musical subterránea reventó las napas de la industria.
Tocó con todos, por poco no tocó con Colón, como dirían Casero y Gieco en Ojo con los Orozco. Una noche fue con Celia Cruz porque el bajista de la cubana comió ceviche y se intoxicó, y otra vez con Larry Carlton, que lo eligió entre varios más como su bajista para unos conciertos en Argentina. También con el indómito Raúl Carnota, muchos años antes la única persona que lo fue a ver a un concierto en Oliverio con su trío de entonces, y que aplaudía y metía chiflidos 'prendido fuego' al final de cada tema, como si el lugar estuviera repleto y fuera una fiesta.
Cuando la mano aún venía "manal", como diría el baterista y cantante Javier Martínez, Maza realizó su primera gira al sur con diarios en sus zapatos, porque no tenía un cobre. Sus cumpas lo invitaban a caminar y les decía que no, que con los 'tamangos' agujereados no iba a poder. "Ahora en casa comemos con aceite", le dijo a Gillespi en La hora liquida, durante una deliciosa charla de una hora que se emitió hace unos años por Nacional Rock y plataformas, y aún disponible en YouTube, de donde extrajimos estas pinceladas de color que nos invitan a una certera aproximación al corazón de nuestro entrevistado.
En la sala 'Duilio Lanzoni', el trío presentará, seguramente junto a otras canciones, las piezas de su disco grabado en vivo en Bebop, CABA, hace unos años. Entre otras Dedos, Blumana, Esa tristeza, Eres para mí, A la final chorizo, Santanita y Cuenta conmigo.

Una vez más vendrás a Bolívar de la mano de Daniela López y Cable a Tierra. Entiendo que hay una elección tuya ahí, por más que acá compartís con 'Pipi' y Jacinto; supongo que las otras veces que tocaste acá con producción suya, algo bueno tiene que haber pasado.
-Es que la 'Dani' es una campeona. Yo cuando voy con la 'Dani' voy con los ojos cerrados. De hecho, le pedí que nos organizara la gira por ahí, y dijo 'dale'. Esto iba a suceder hace un año, pero ella paró un tiempo y cuando arrancó me dijo que estaba de vuelta y me propuso retomar aquél plan. Nosotros queríamos ir a tocar a Bolívar, le pedí de conseguirnos algo por la zona, y viste que la 'Dani' conoce a todo el mundo y todo el mundo labura con ella porque es una crack ("una crá", dice él, como buen uruguayo), así que armó todo. Realmente maravilloso. Y sabemos que cuando vamos está todo bien, porque siempre está todo bien, hasta el post concierto, ella se preocupa por eso también. Yo con la 'Dani' voy con los ojos cerrados, y los muchachos también.
"Todo lo relacionado con lo artístico tiene una parte de belleza, de entrega, de talento, de todo lo que vos me digas, pero también tiene muchos altibajos. Como yo digo, un día estás comiendo con aceite y al otro no", reflexionó Daniel Maza, en un segmento de la entrevista exclusiva con este diario.
Si te va bien, aceite de oliva.
- Claro, a veces comés con oliva, y a veces con mezcla, y a veces con nada (se ríe). Todo lo que es artístico tiene altibajos. Los actores de la tele, que decimos 'guau, este tipo debe tener tanta guita'... Bueno, algunos sí, seguro que la tienen, pero otros no, pasan por sus altibajos.
Un actor argentino muy popular, ya fallecido, le contó a Aliverti en un reportaje que en los años setenta pasó un período tan malo que esperaba los sábados a la noche para ir a Pippo, popularísimo bodegón porteño de pastas -sus vermicellis con tuco y pesto eran un poema-, porque sabía que había amigos suyos cenando tras las funciones teatrales -colegas que andaban mejor- que le pasaban algunos sobrecitos de queso rallado que sobraban y unos miñones, se hacía unos sanguchitos y comía eso.
- Sí, claro, son cosas que suceden (se ríe).
El dato fue confirmado por la Jefatura Distrital de Educación.
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