2 de noviembre de 2026

POLÍTICA

POLÍTICA. "Dónde va Argentina depende de dónde va el mundo"

Entrevista con Andrés Malamud.

por
Chino Castro

El politólogo Andrés Malamud brindó una charla abierta sobre realidad política argentina y los escenarios actuales, convocado por el Comité UCR. Fue el sábado, en un auditorio de la Biblioteca Rivadavia que lució colmado.

Antes, el especialista nacido en Olavarría y radicado en Portugal ofreció una conferencia de prensa en la Casa Radical. Junto a él se sentaron para la ronda que este medio compartió con FM 10 el presidente del Comité, Juan Carlos Morán; la presidenta del bloque de concejales de la UCR, Emilia Palomino, y Daniel Salazar, de la CD partidaria y gestor de esta propuesta según destacó Morán.

"La jornada de hoy con Andrés es un lujo. Nos conocemos de la época de la Juventud Radical en la Séptima Sección, y que hoy nos acompañe con esta charla nos jerarquiza como partido", expresó el presidente y excandidato a intendente en dos ocasiones, antes de dar paso a las preguntas para Malamud. En ese segmento de presentación también dijeron lo suyo Salazar y Palomino.

¿Cuáles son los ejes sobre los que vas a estructurar tu charla?

- Será un diálogo con Juan Carlos. Pero hay dos cuestiones que inquietan y preocupan: primero es hacia dónde va el mundo. Estamos viviendo un período de guerras inesperadas, a partir de decisiones de líderes que no pasan por aprobaciones institucionales: Trump bombardea sin preguntarle al Congreso. Por eso las elecciones en Estados Unidos pueden modificar este curso de los acontecimientos. El segundo tema es adónde va Argentina. Y esta pregunta requiere tener una idea de la anterior: adónde va Argentina depende de adónde va el mundo. Milei, Macri y Cristina fueron siempre apostadores: Macri apostaba por occidente, Cristina por la emergencia del mundo no occidental -China, Rusia, BRICS-, y Milei dice que apuesta por occidente, pero en realidad desprecia Europa, Occidente para él son los Estados Unidos e Israel. Así que siempre la política argentina está definida por líderes que miran al mundo para decidir dónde ponerse.

¿Y cómo jugará en ese rumbo argentino lo que ocurra con Brasil, un gran socio y un gigante regional, a partir del triunfo en las elecciones de un Lula a quien la mayoría auguraba una derrota?

- Podemos mirar la espuma, y es lo que hacemos las personas todos los días, o el fondo del mar, las aguas profundas, esto es el comercio internacional, las inversiones y la tecnología. Brasil va a seguir siendo un gran socio comercial de China, y un gran aliado político de los Estados Unidos.

Con Bolsonaro sería un poquito más de Estados Unidos, pero sin romper con China, y con Lula un poco más de China, pero sin romper con Estados Unidos. Argentina va más a los bandazos: cuando hay un cambio de gobierno, hay un cambio de orientación frente al mundo. Brasil es un transatlántico. Así que, más allá de que nos guste uno el otro, los cambios van a ser, en Brasil, menores y graduales. En Argentina pueden ser abruptos: dependen de una elección, de la salud de un presidente, de la prisión de otra expresidenta. Acá los cambios son más drásticos, y las consecuencias se pagan. Argentina es mucho más inestable que Brasil.

Más adelante, respondiendo a una pregunta, Malamud aseveró que "los países que parecen estables, no lo son tanto: Francia está incendiada, Estados Unidos está partido, en España hay ciudadanos que desean no ser españoles, algunos están presos y otros en el exilio, y en buena parte de Europa hay ahora mismo manifestaciones populares en las capitales: en Portugal hay en Lisboa, de donde vengo, y en Oporto; hay en Francia, en Bélgica, en Albania, en Italia. Y en España va a haber también: por cuestiones relacionadas con la inmigración, la vivienda, con la crisis fiscal del estado de bienestar, prestaciones que no se pueden sostener. Así que cuando nos miramos a nosotros y decimos 'qué desastre', y miramos al mundo y decimos 'qué éxito', una de la dos está equivocada. Y no es 'qué desastre Argentina', es 'qué éxito el mundo', pero entonces cuando ves que el mundo no es tan exitoso, mirás a Argentina y no es tan desastrosa.

En Argentina no están cayendo bombas, y hay bombas cayendo en doce capitales, este año cayeron en doce, incluyendo una latinoamericana, Caracas; hay procesos independentistas en varios países, donde la gente se quiere ir: España, Gran Bretaña, Canadá. Países exitosos, ricos, prósperos y democráticos, que sin embargo podrían no existir como existen hoy dentro de veinte años. Y después tenés la insatisfacción de la juventud: yo vengo de Lisboa y mi hija está acampada en el centro de la ciudad, con un grupo importante de chicos, que dicen 'no tenemos horizontes en este país, pero no queremos emigrar, queremos soluciones'.

Esas soluciones están relacionadas con acceso universitario, mercado de empleo y vivienda. Argentina está carísima para comer y vestirse, y baratísima en la propiedad. No es regalado, pero comparado con los precios del mundo, es mucho más caro comer y vestirse que comprar un departamento o una vivienda. En Europa los jóvenes no tienen la perspectiva de poseer nunca una propiedad, y a veces ni siquiera de alquilar, están condenados a vivir con los padres. Por eso, comparados con las alternativas reales disponibles, acá (se infiere que en Argentina) decidimos no emigrar, y esta es la novedad de las encuestas.

En este contexto: ¿estado presente o estado ausente?

- Estado insuficiente. No hay estado suficiente, en el mundo. El par de excepciones que podemos encontrar son los países nórdicos: Noruega, sobre todo, Suecia, Dinamarca, Finlandia. Son estados que funcionan muy bien. Todos los habitantes de esos países tienen la salud y la educación garantizadas. Tienen un buen pasar, y son prósperos y democráticos. El tamaño de esos países en población es Uruguay. Suecia es el gigante y tiene diez millones de habitantes, como Bolivia. No son modelos. Son países pequeños y homogéneos. Los países que funcionan bien no son modelos, nosotros somos mucho más grandes. Sirve para ver que es posible tener un pequeño país cohesionado y exitoso, pero en un gran país, como el nuestro, con la superficie y la población que tenemos, no existe un modelo exitoso. No hay un país que esté orgulloso de lo que consiguieron, ni Estados Unidos. La mitad de los norteamericanos considera que el gobierno es autoritario. Si Trump pierde, todos los que lo votan van a pensar que ganó el fraude; en Brasil pasa lo mismo.

En este lapso de la ronda de prensa, en respuesta a otra pregunta el politólogo aseveró que estado presente o ausente es "una falsa dicotomía: todos destruyeron el estado, algunos diciéndolo y otros negándolo".

Lo que se ha partido es el vínculo entre sociedad y democracia: hay millones y millones que no solo no van a votar, sino que descreen de que la democracia sea el sistema mejor de organización. Para los pibes la democracia no es un valor, y las instituciones tampoco son vistas con respeto. De hecho, si los que no van a votar ahora decidieran participar y erigieran un candidato propio, pondrían al presidente. ¿Qué futuro ves en esa relación sociedad-sistema democrático?

- Hay una historia de dos peces jóvenes que van nadando, y se encuentran con un pez mayor. Éste les pregunta: ¿qué tal muchachos, cómo está el agua hoy? Los peces se miran y le dicen bien, bien, y siguen nadando. Cuando se alejan, uno de esos peces jóvenes mira al otro y le pregunta: ¿qué es el agua? La democracia es eso para los chicos, no están en contra, es parte del entorno. Nosotros somos viejos y nos acordamos de la dictadura. En toda América Latina la valoración de la democracia sigue siendo positiva, pero no por su desempeño.

Pero no participando se la debilita.

- Es un debate de la ciencia política: las dos democracias con menos participación electoral del mundo son Suiza y Estados Unidos. En Suiza es fuertísima la democracia, con mucho plebiscito, voto directo; en Estados Unidos la democracia también se da a nivel local, y sobre todo en sociedad civil, grupos religiosos, etcétera. Hay un exceso de participación, pero no electoral: la gente está todo el tiempo participando en actividades con su comunidad. Así que el número de abstención asusta, inicialmente, hasta que uno se da cuenta de que hay buenas democracias con poca participación electoral y malas democracias con mucha participación electoral. Se participa de muchas maneras.

Y puede haber mucha participación electoral y escasa representatividad de esa democracia desde la perspectiva de las necesidades de la gente.

- Te agrego ahí el otro punto: los intermediarios de la representación son los partidos, y esos sí están en crisis. Están en crisis permanente. Una crisis de representación se resuelve cuando encontrás un líder que te contiene, y de vez en cuando aparece. Pero los partidos están condenados a no volver a representar masivamente como lo hacían antes. Por eso hay partidos nuevos que aparecen todo el tiempo. Se acaban, y aparece el siguiente. ¿Se imaginan un La Libertad Avanza sin Milei? Y sin embargo hubo radicalismo sin Yrigoyen ni Alem y peronismo sin Perón. En esa época los partidos sobrevivían a sus fundadores, hoy es muy difícil que pase eso, porque la representación es inmediata y se basa en dos elementos: identificación negativa, 'somos anti kirchneristas, anti mileístas, anti petistas', y liderazgos carismáticos: vos tenés un líder y un enemigo, y formás un partido, te falta uno de los dos, no tenés más partido. Los valores que reivindican partidos históricos como el radicalismo no sirven para mantener viva una institución partidaria. Y va a ser así, porque ya no nos manejamos leyendo los diarios, la representación está fragmentada dado que nos informamos individualizadamente.

En el tramo final, Malamud explicó que en las comunidades pequeñas "el contacto personal y la relación de confianza siguen determinando la existencia de esa comunidad. En Bolívar la gente no vive pensando en lo que tuitean los demás, en Argentina sí; en Bolívar no se gobierna por tuit, en Argentina sí". En las provincias "por ahora tenemos la misma realidad que en los municipios: los gobernadores son todos generales del ejército, todos tipos que conocen el territorio, que caminan por la calle, son reconocidos, golpean una puerta y la gente les abre. Milei ganó en distritos que nunca fiscalizó ni militó. Los líderes municipales, que están en territorio, necesitan seguir siendo como siempre fueron. Ahí la política no cambió, pero lo que sí hay ahora es un divorcio entre la política nacional y la política municipal".


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