26 de abril de 2026

COLUMNISTA

COLUMNISTA. Cómo será la agricultura dentro de 50 años

Ese largo camino ya comenzó y, si no pegamos un golpe de timón a tiempo, nos perderemos una gran oportunidad.

por
Gustavo Huesca Pérez

Esta vez, les propongo hacer un esfuerzo imaginativo, y pensar como va a ser la agricultura en Argentina dentro de 50 años. Ese largo camino ya comenzó y, si no pegamos un golpe de timón a tiempo, nos perderemos una gran oportunidad, pues tenemos con qué, tenemos las condiciones para ser líderes mundiales, si es que abandonamos los egos personales en la política sobre todo y nos solidarizamos y emprendemos todos juntos un camino que sin dudas nos llevará al éxito,

En Argentina hoy, lamentablemente, el debate agropecuario sigue girando en torno a variables conocidas: rindes, clima, precios y presión impositiva. Es una calesita que da vueltas y vueltas sobre el mismo lugar.

Sin embargo, mientras esa discusión se repite año tras año, el mundo está avanzando hacia un cambio mucho más profundo: una redefinición completa de qué significa producir en el campo. Muchas herramientas que hoy comienzan a emerger y que significan cambios en la forma de producir, ya se están dejando ver y se irán consolidando en forma mas intensa año a año.

El riesgo de quedar atrapados en un círculo vicioso no es menor. Es estructural.

La transformación silenciosa

Las tendencias globales son claras, y el resultado final, allí por el año 2075, a mi entender, será el siguiente:

· Habrá una automatización de entre 60% y 80% de las tareas agrícolas.
· Se implementará el uso de inteligencia artificial en más del 70% de las decisiones productivas. Ya no serán como hoy, basadas en el conocimiento profesional, con los datos y herramientas tecnológicas que el productor moderno tiene(Y utiliza muy eficientemente) y un poco el "feeling" de lo que ocurrirá, luego de los análisis correctamente efectuados de los mercados. Todas decisiones personales.
· Generación de entre 30% y 40% del ingreso vía servicios ambientales y datos.

Esto implica que la agricultura dejará de ser únicamente un negocio de volumen para convertirse en un negocio de gestión de sistemas integrados.

El fin del productor como lo conocemos hoy

El productor tradicional -aquel que decide en base a experiencia y ejecuta operaciones- está en proceso de desaparición.

En su lugar emerge otro perfil, el futuro productor será:

· gestor de datos
· administrador de riesgos climáticos
· integrador tecnológico
· negociador en mercados múltiples de carbono, trazabilidad, etc.

El trabajo físico se reduce drásticamente, pero la complejidad aumentará.

El nuevo eje del negocio será producir y certificar

La hectárea deja de ser una unidad productiva.

Pasará a ser:

· capturadora de carbono
· generadora de biodiversidad medible
· unidad trazable desde el lote al consumidor

En ese contexto, el ingreso del productor se diversifica.

No se trata solo de cuántas toneladas produce, sino de qué calidad ambiental puede demostrar.

La situación actual de Argentina

Aquí aparece el problema central.

Argentina tiene ventajas evidentes(fortalezas):

· recursos naturales
· conocimiento técnico, sus productores hoy están calificados como los mejores del mundo en cuanto a tecnología.
· escala productiva

Pero también tiene limitantes estructurales(debilidades):

· inestabilidad macroeconómica
· presión fiscal distorsiva
· ausencia de marcos claros para nuevos mercados (carbono, servicios ecosistémicos)

La consecuencia es clara:

El productor argentino compite bien en el modelo actual, pero llega tarde al modelo futuro

El riesgo de exclusión

En un escenario donde el 30-40% del ingreso provendrá de servicios no tradicionales, la falta de reglas claras puede implicar:

· pérdida de competitividad relativa
· fuga de inversiones
· marginalización en cadenas globales

No se va tratar de producir más. Se va tratar de capturar mayor valor.

El nuevo diferencial será la gestión, no la escala

El paradigma cambiará:

Ya no ganará necesariamente el más grande. Ganará el que mejor:

· integra tecnología

· gestiona información

· diversifica ingresos, agrega valor.

· se adapta al cambio

Esto redefine incluso el rol del contratista, del asesor y de toda la cadena agroindustrial.

Argentina enfrenta un dilema:

Puede seguir discutiendo el reparto del negocio actual,o puede empezar a construir el negocio futuro.

Porque el mundo nonos va a esperar.

Y cuando ese nuevo modelo esté consolidado, no habrá margen para subirse porque será tarde.

El productor no va a desaparecer. Pero el sistema que lo rodea puede dejarlo afuera.

PRIMERA CONCLUSIÓN:

El mayor riesgo es quedar atrapado en un modelo que ya empezó a volverse viejo. Hay que comenzar a cambiarlo ya

VAMOS A UN CASO CONCRETO 2075

Un campo argentino en 2075: números, decisiones y una verdad incómoda

Imaginemos un campo típico de la zona núcleo argentina en el año 2075.

No un modelo futurista ideal. Un campo realista, manejado por un productor argentino promedio, tecnificado, que logró adaptarse.

El campo
· Ubicación: norte de Buenos Aires
· Superficie: 500 hectáreas
· Régimen: 60% propio - 40% alquilado

Pero acá aparece el primer cambio:

Ya no se hablará solo de hectáreas, se hablará de unidades productivas digitales

Cada lote está completamente mapeado:
· ambiente por ambiente
· con sensores en suelo. Monitoreado desde el aire por drones.
· monitoreo satelital extra en tiempo real Con pronósticos climáticos.
· El productor manejará en forma permanente esos algoritmos.

La operación (lo que ya no existe)

En este campo, en 2075:
· no hay tractorista
· no hay aplicador ni de fertilizantes ni de insumos Fito terapéuticos
· no hay recorridas "a ojo"

La operación está 100% automatizada:
· siembra autónoma
· fertilización variable en tiempo real
· control de malezas sectorizada, según la presión, igual para enfermedades e insectos, con umbrales mínimos de aplicación, monitoreados.

El costo operativo directo caerá entre 35% y 50% respecto al modelo 2025.

Pero atención:

El costo tecnológico sube fuerte, el negocio cambia de estructura.

Los números productivos

Supongamos un esquema soja-maíz avanzado:

Soja 2075
· Rinde promedio: 55-65 qq/ha
· Variabilidad casi eliminada por ambiente
· Precio real (constante): similar al actual, pero más estable. Es un ejemplo.
· Variables de crecimiento y producción muy controladas.

Maíz 2075
· Rinde promedio: 140-160 qq/ha
· Menor volatilidad climática por genética adaptativa, variable agua controlada.
· Igual que soja, todas las variables productivas muy controladas.

Hasta acá, todo parece una mejora incremental, de productividad en kg por Ha..

Pero lo disruptivo no está en el rinde.

El verdadero cambio
En este campo, el ingreso total anual no viene solo del grano.

Ingresos por hectárea (promedio proyectado)
· 60-65% ? producción agrícola
· 20-25% ? captura de carbono certificada
· 10-15% ? servicios ecosistémicos (biodiversidad, agua, trazabilidad)

Es decir: hasta 40% del ingreso no depende del commodity

Ahora pongamos números concretos

Supongamos por hectárea:

· Margen agrícola neto: USD 350-450/ha

· Ingreso por carbono: USD 120-180/ha

· Servicios ecosistémicos: USD 80-120/ha

Resultado total: USD 550-750/ha

Pero hay un detalle clave:

Sin los ingresos adicionales mencionados, ese 35-40% directamente no existe

El problema argentino llevado al caso
Ahora viene la parte incómoda.

Este mismo campo, en otro país:
· accede a mercados de carbono consolidados
· tiene reglas estables
· puede financiar tecnología a largo plazo

En Argentina, el mismo productor enfrenta:
· incertidumbre regulatoria
· presión fiscal sobre el componente tradicional
· falta de marco claro para monetizar lo ambiental. Mercado ambiental no desarrollado.

Entonces pasa algo simple:

Produce igual, pero captura menos valor

El productor en 2075
Este productor ya no "trabaja el campo" como antes.Deberá:
· analizar dashboards(Tableros de control) en tiempo real
· validar decisiones de inteligencia artificial
· negociar contratos ambientales
· gestionar riesgos globales

Deberá ser más parecido a un gestor de activos complejosque un agricultor tradicional como lo conocemos.

El punto crítico
El problema no es tecnológico.

El problema es de "timing" y sistema.

Porque este modelo no aparece en 2075 de golpe.Se construye entre 2026 y 2040.

Y ahí es donde se define todo.

SEGUNDA CONCLUSIÓN:

Un productor argentino puede ser perfectamente competitivo en 2075.

Tiene conocimiento, escala y capacidad.

Lo que no está garantizado es el contexto.

Porque si el sistema no acompaña:
· el productor produce
· pero otro captura el valor

El riesgo no es quedarse afuera por ineficiencia.

Es quedarse afuera haciendo bien las cosas... pero en el lugar equivocado y sin tener las herramientas provistas por un sistema que está mirando para otro lado, sin darse cuenta de la importancia que tiene el sector para el país.

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