3 de mayo de 2026
Pérdidas millonarias, obras a medio hacer y un plan que lleva casi 30 años sin terminarse.
por
Gustavo Huesca Pérez
El agua avanza lento. No arrasa de golpe. No hace ruido. Pero cuando se instala, transforma todo: campos productivos en lagunas, caminos en barro, pueblos en islas.
En la provincia de Buenos Aires, esto no es excepcional. Es recurrente. No es una sorpresa. Es una repetición.
La provincia de Buenos Aires es una gran llanura con pendientes mínimas. El agua no escurre: se acumula, cuando hay excesos se mueve poco.
El sistema depende del Río Salado, columna central de la provincia, un río de bajísima pendiente, insuficiente frente a eventos extremos.
Cuando coinciden lluvias intensas, napas altas y suelos saturados, el resultado es siempre el mismo: el sistema colapsa. Es lo que ocurre periódicamente.
A la acumulación natural por falta de pendiente del río se le suman factores que agravan la situación:
· El Río Quinto aporta caudales desde San Luis y Córdoba
· Las Encadenadas del Oeste -en partidos como Guaminí, Adolfo Alsina y Salliqueló- funcionan como reservorios naturales de agua.
Pero en ciclos húmedos se llenan de agua, pierden capacidad de regulación y comienzan a drenar agua hacia el rio Salado. . El sistema deja de amortiguar, se satura y pasa a amplificar.
Las inundaciones representan un golpe estructural para la economía argentina:
· De 17 millones de hectáreas cultivables en la provincia, 5 a 7 millones de hectáreas son afectadas en eventos severos .
· La perdida aproximada por evento es de USD 2.000 a 3.000 millones de pérdidas directas .
· Daños adicionales en caminos, logística e infraestructura , familias y hasta pueblos a veces aislados.
· Hay un impacto productivo severo: Soja (~3.500 kg/ha) y maíz (~7.000 kg/ha) pierden millones de toneladas potenciales.
· En el sector ganadero: caída de carga, mortandad, pérdida reproductiva . Ciclos que se atrasan, mortandad en muchos casos, perdida de producción de carne y leche.
Y lo más grave grave: campos que quedan fuera del sistema productivo durante años
El Plan Maestro del Salado: casi 30 años de avances y frenos
Se desarrolló el llamado " Plan Maestro", este plan nace en los años 90 como solución integral. Está muy bien ideado, por expertos en la materia. Pero su ejecución ha sido lenta, fragmentada y discontinua.
1997-1999
· Diseño del Plan Maestro
· Identificación de obras prioritarias
2000-2003
· Inicio de trabajos preliminares
· Crisis económica ? paralización
2004-2007
· Reactivación con financiamiento internacional
· Inicio de dragado y ampliación en tramos iniciales
2008-2015
· Avances parciales en tramos I, II y III
· Obras clave, pero sin continuidad total
2016-2019
· Fuerte impulso
· Ensanche y profundización en sectores estratégicos
· Mejora hidráulica visible en zonas intervenidas
2020-2023
· Desaceleración
· Obras que pierden ritmo
· Tramos incompletos
2024-2026
· Escenario incierto, paralización de la obra pública.
· Discusión sobre financiamiento y prioridad
Qué falta
· Finalizar tramos IV y V del Río Salado
· Profundizar y sistematizar las Encadenadas del Oeste, convertirlas en grandes resorvorios de agua.
· Integrar el manejo del Río Quinto
· Construir y adaptar puentes y alcantarillas en las rutas para permitir el flujo del agua.
· Ordenamiento territorial a escala de cuenca.
Sin esto, el sistema sigue incompleto.
El plan atravesó gobiernos nacionales:
Hubo un avance inicial prometedor con De la Rua, Duhalde Kirchner, y luego
· Cristina desaceleró.
· Mauricio Macri ? fuerte impulso de obra
· Alberto Fernández ? nueva desaceleración
· Javier Milei ? incertidumbre actual , paralización de obras.
Y en la provincia:
· Axel Kicillof: sin movimientos, esgrime no envío de fondos de la nación para continuar las obras.
El problema no es de un gobierno. Es de todos.
A comienzos del siglo XX, Florentino Ameghino un naturista que estudió el sistema hídrico bonaerense, analizó y escribió sobre la dinámica hídrica de la pampa.
Planteó ideas que hoy son base del manejo moderno de cuencas:
· Retener el agua en lugar de expulsarla rápidamente
· Favorecer la infiltración
· Evitar canalizaciones desordenadas
· Entender el sistema como un todo
Su advertencia era clara: intervenir sin planificación podía agravar el problema
Más de 100 años después, su diagnóstico sigue vigente.
En lugares como Bolívar, por ejemplo -corazón de la cuenca- el problema no es teórico.
He visto:
· el agua avanzar sin control
· campos inutilizados durante varios ciclos
· caminos rurales destruidos, por ende, aislamiento de muchas familias de productores.
Desde la experiencia de haber desarrollado mi vida profesional como consultor, productor y distribuidor de insumos en esa región, queda claro que esto no es excepcional: es recurrente.
Los excesos hídricos en Buenos Aires son controlables en una importante medida. Son previsibles y manejables .
El diagnóstico y las acciones para evitarlas existen hace más de un siglo. La ingeniería está desarrollada hace décadas. Hoy la maquinaria disponible para estas obras es mucho más sofisticada y eficiente.
Las pérdidas económicas son enormes y recurrentes.
Lo único que no aparece con la misma claridad es la decisión de los gobernantes. Pareciera que los políticos que son los que toman las decisiones, solo están interesados en el corto plazo, no miran más allá de los réditos que pueden obtener en el corto plazo. Este tema debe ser, como muchas de las decisiones que hay que tomar para encaminar al sector agropecuario, una:
Porque mientras el agua encuentra su camino, la Argentina sigue sin terminar el suyo.
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