26 de junio de 2026
El profesor de pádel que dio clases en Bolívar lo está haciendo en Valencia, estado de Carabobo en Venezuela. Desde allí aceptó el diálogo con La Mañana para dar su versión y contar con detalles los momentos vividos a partir de los movimientos sísmicos ocurrido en ese país.
Venezuela vive jornadas de intensa tristeza tras los dos sismos registrados el miércoles que pasó, uno de ellos de magnitud 7,2 y el otro de 7,5 en la Escala de Richter, que provocó 920 muertes, más de 3.000 heridos y unas 50.000 personas desaparecidas de acuerdo a información oficial vigente hasta las 20 horas de este viernes.
Los movimientos telúricos sacudieron, principalmente a las ciudades de Caracas y La Guaira, esta última declarada zona de desastre. Varios países, entre ellos Argentina, han destinado recursos económicos y logísticos para prestar socorro en el país centroamericano.
La Mañana logró contactar, vía WhatAapp, a Lucas Ferreyra, profesor de pádel oriundo de Henderson, quien se desempeñó en tal actividad en las canchas del Club Estudiantes de Bolívar y actualmente, desde hace 12 días para ser más precisos, se encuentra desarrollando esta actividad en la ciudad de Valencia, estado de Carabobo, ubicada a unos 60 kilómetros del epicentro de los terremotos. "Estamos más cerca (del epicentro) que Caracas, pero por ser una ciudad que está un poco más retirada de la costa y por el tipo de suelo, el fenómeno no fue tan grave como allí y como en La Guaira", informó.
Lucas siguió su relato dando cuenta de la profunda tristeza que reina en toda Venezuela con casi todas las actividades suspendidas. Se comunicó con La Mañana desde el mismo club de pádel donde trabaja, ya que por estas horas el edificio donde vive sufre cortes de telefonía e Internet, como parte de las secuelas que dejó el fenómeno.

"Yo estoy trabajando aquí por un mes, con posibilidades de retornar en septiembre por un período más largo y cuando sucedieron los terremotos estaba aquí mismo, en el club. Se estaba desarrollando un torneo y por eso había mucha gente en el lugar, más de 100 personas entre jugadores, familiares y público en general. Afortunadamente no pasó nada grave, pero el momento fue muy crítico. Yo estaba junto a las canchas y en un momento sentí que vibraban los vidrios. Al mismo tiempo comenzó a escucharse una especie de zumbido. En ese momento me llegó un mensaje a mi celular, que pude verlo más tarde, pero era precisamente el alerta de terremoto enviado por Androide. Es algo que ya me había pasado en mi lugar de residencia (Villa la Angostura) porque allí es común recibir ese tipo de alertas por movimientos de suelo que se producen en Chile".
"El piso subía y bajaba como si fuese una serpiente".
Cuenta Lucas que, inmediatamente, comenzó a moverse el piso y la gente a correr y gritar. Asocia ese movimiento de suelo al "samba", ese juego de parque de diversiones que obliga al equilibrio. Pero, además, ilustra que el piso parecía que ondulaba, generando la sensación de ola de mar. "El piso subía y bajaba como si fuese una serpiente", enfatiza Lucas, motivo por el cual todos corrieron hacia la calle, en busca de un lugar alejado de paredes y techos ante el peligro de derrumbes. "Fue todo muy feo, porque las familias estaban preocupadas queriendo saber dónde estaban los chicos que jugaban. Afortunadamente nadie resulto herido y todo volvió de algún modo a la calma sin que nadie entendiera bien qué es lo que había sucedido. Pero estábamos todos consternados. Ya en la calle comenzaron a llegar noticias desde Caracas y La Guaira, porque cada uno comenzó a llamar a sus familiares para saber si estaban bien y lejos de mejorar el ánimo, todo empeoró con esas noticias"
Recién en ese momento, dice Lucas, que comenzaron a tomar dimensión de lo sucedido, ya que en Valencia, una ciudad de aproximadamente un millón de habitantes, no se derrumbaron edificios, más allá de algunas rajaduras de paredes registradas y caídas de elementos desde altura.
"El Estado no está preparado para estas cuestiones".
"Llevamos dos días muy tristes. Se ha decretado el estado de emergencia, las actividades están prácticamente todas paralizadas y toda la gente está dispuesta a colaborar, a ayudar en lo que pueda. Hay cadenas de solidaridad organizadas para llevar ayuda a las ciudades más afectadas. Tristeza y miedo por las posibles réplicas. Aquí el Estado no está para nada preparado para estas cuestiones, de modo que es imperiosa la ayuda entre todos".
A ese respecto nuestro entrevistado aseguró que está poniéndose a disposición como voluntario para prestar su ayuda en lo que sea necesario y posible. "Aunque sea en algunos de los centros de acopio", dijo.
"Hay una tristeza en el aire", resumió Lucas la sensación primera reinante. "Es como si todo se hubiese pausado y lo único que hay es esa empatía de la gente tratando de ayudar y la inmensa tristeza por lo que está sufriendo la gente, más allá de la alegría de estar sanos personalmente".
Lucas estará en Venezuela hasta el 12 de julio y posteriormente tendrá oportunidad de retornar. Está solo en ese país, sin su familia, circunstancia que celebró porque sin dudas la experiencia vivida hubiese sido más difícil.
Se trata de la pareja de la mujer ya detenida en el marco de la investigación que nació como producto de la puesta en marcha de la Operación "Protección de las Infancias VII".
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