31 de agosto de 2026
El joven de 9 de Julio se impuso en cinco sets y se convirtió en el quinto argentino en la historia en vencer a la leyenda de Serbia. "Nole" sufrió físicamente, se despidió en el debut de Nueva York por primera vez en su carrera y sembró dudas sobre su futuro.
En la ciudad que nunca duerme, Mariano Navone se encargó de que nadie lo hiciera. En la madrugada de los Estados Unidos, el argentino de 25 años de edad, actual 44 del ranking ATP, consiguió el mejor triunfo de su carrera y se clasificó para la segunda ronda del US Open, derrotando nada más y nada menos que al serbio Novak Djokovic, de casi 40 y 5º del mundo, tenista que ostenta el récord de trofeos de Grand Slam (24).
Bajo los flashes de Nueva York y bajo techo en el mítico estadio Arthur Ashe por lluvia, el oriundo de 9 de Julio tumbó a su ídolo para convertirse en el quinto tenista argentino en derrotar a la leyenda de Belgrado, quien días atrás había perdido con el platense Thiago Tirante, en el Masters 1000 de Cincinnati, cayendo de este modo con dos representantes albicelestes en sus últimas dos presentaciones oficiales. Juan Martín del Potro, David Nalbandian y Guillermo Coria fueron sus otros verdugos.
Las estadísticas no auguraban un marcador favorable para Nano, un jugador con pocas victorias en canchas duras y que se presentaba al último Major de la temporada tras haber sido eliminado en la primera ronda del ATP 250 de Winston Salem. Sin embargo, la garra y el corazón lo impulsaron hacia una gesta inolvidable; con un inteligente repertorio, Navone se transformó en una pared, devolvió siempre una pelota más y desgastó el físico del experimentado serbio, cuarto favorito al campeonato, para acabar venciéndolo en un compromiso intenso que se extendió por más de cuatro horas. De hecho, significó el debut más largo en la carrera de Nole en el Abierto de los Estados Unidos.
El primer set ya entregó una muestra de lo que sería la noche. Djokovic tomó ventaja rápidamente, pero Navone no se desesperó y logró llevar el parcial a un tiebreak. Allí apareció toda la personalidad del argentino, que se mantuvo firme ante la presión y se impuso 7-5 en el desempate para dar el primer golpe. El serbio, que no se mostró cómodo desde el comienzo y tuvo dificultades para desplazarse con normalidad, ya empezaba a evidenciar que no sería una noche sencilla.

Djokovic reaccionó en el segundo y encontró la manera de emparejar el partido. El desarrollo fue muy parejo, con Mariano sosteniendo largos intercambios y obligando al serbio a trabajar cada punto. Cuando el set parecía encaminarse nuevamente hacia un tiebreak, Nole consiguió quebrar en el undécimo game y luego sostuvo su saque para quedarse con el parcial por 7-5. La historia volvía a empezar de cero, pero el balcánico lucía extenuado y con muecas de preocupación.
En el tercero, Djokovic consiguió imponer por momentos su experiencia y encontró un quiebre que le permitió adelantarse en el tramo decisivo. Navone intentó mantenerse cerca, pero el serbio sostuvo la ventaja y cerró el parcial por 6-4. Con el 2-1 en sets, Novak parecía haber dado el paso necesario para encaminar la victoria y, por su extraordinario historial en partidos de cinco sets, todo parecía ponerse cuesta arriba para el argentino.
El europeo arrancó el cuarto set con un quiebre y se puso 2-1 arriba, marcando una distancia que parecía ser definitiva. Sin embargo, Nano reaccionó inmediatamente, recuperó el servicio y cambió definitivamente la dinámica del partido. El argentino volvió a quebrar, tomó el control de los intercambios y se llevó el parcial por 6-2. El múltiple campeón de Grand Slam, cada vez más afectado físicamente, necesitó atención médica antes del quinto set.

Y en la recta final no hubo equivalencias. Navone salió decidido a aprovechar la oportunidad de su vida, consiguió rápidamente el quiebre y tomó una ventaja que se volvió definitiva. Djokovic resistió como pudo, pero el desgaste físico le impidió recuperar el nivel de los primeros sets. El nuevejuliense siguió corriendo cada pelota, mantuvo la intensidad y cerró el partido con un contundente 6-1 para completar una remontada inolvidable.
El marcador final fue 7-6 (5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1, después de cuatro horas y 36 minutos. Navone terminó ganando 141 puntos contra los 135 de Djokovic y convirtió 6 de las 17 oportunidades de quiebre que tuvo, mientras que el serbio aprovechó 4 de 12. También fue una muestra de la resistencia del argentino: pese a haber quedado dos sets a uno abajo, terminó imponiéndose con claridad en los dos parciales decisivos.
La victoria tuvo además una dimensión histórica. Djokovic nunca había perdido en la primera ronda del US Open y tampoco había caído en su debut de un Grand Slam desde el Abierto de Australia de 2006. En Nueva York, donde había ganado cuatro títulos y acumulaba una enorme racha de victorias en las primeras rondas, el póster finalmente se descolgó. "Va a costar bajar la adrenalina. Es difícil jugar contra Novak, un ídolo", afirmó el argentino que, instalado en segunda ronda, espera por el suizo Stan Wawrinka o el italiano Matteo Berrettini, ambos finalistas de Grand Slam.
El servicio funcionará de lunes a sábados de 8 a 20 y los domingos de 9 a 13.
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