12 de julio de 2026

COLUMNISTA

COLUMNISTA. El trigo del futuro

Capítulo 3.

por
Gustavo Huesca Pérez

Más de diez mil años después de su domesticación, el trigo sigue siendo uno de los cultivos más importantes del planeta. Cada día, miles de millones de personas consumen productos derivados de él. Pan. Pastas. Galletitas. Harinas. Cereales.

Su presencia es tan cotidiana que muchas veces olvidamos su enorme importancia estratégica. Sin trigo, la seguridad alimentaria global sería muy difícil de sostener.

El mapa mundial

Actualmente los mayores productores mundiales son China, India, Rusia, Estados Unidos, Canadá, Australia y la Unión Europea. Del otro lado aparecen grandes importadores. Países del norte de África, Medio Oriente, numerosas naciones asiáticas.

Todos ellos dependen em distinta medida del abastecimiento internacional para garantizar el acceso al pan y otros alimentos básicos. Por eso las fluctuaciones productivas del trigo tienen repercusiones económicas y políticas globales.

Latinoamérica y Argentina

En América Latina, Argentina continúa siendo uno de los principales productores y exportadores. Estas regiones combinan condiciones climáticas favorables, buenos suelos y una larga tradición productiva. El sudeste bonaerense ocupa un lugar especial. Sus temperaturas moderadas durante el llenado de granos suelen favorecer altos niveles de calidad industrial.

¿Son mejores los trigos argentinos?

La respuesta correcta es más compleja de lo que parece. No existen trigos universalmente mejores. Existen trigos adecuados para distintos usos. Argentina se caracteriza por producir principalmente trigos pan con muy buena aptitud para panificación. En general presentan adecuados niveles de proteína, gluten y fuerza panadera.

Estas características son especialmente valoradas por la industria molinera. Canadá, por ejemplo, posee materiales de muy alto contenido proteico. Australia se destaca por determinados perfiles de calidad. Francia sobresale en otros segmentos. La calidad depende del destino final y de las necesidades de cada industria.

El debate sobre el gluten

Pocos temas han generado tantas discusiones en los últimos años. El gluten es un conjunto de proteínas presentes naturalmente en el trigo y otros cereales relacionados. Es responsable de muchas de las propiedades que hacen posible la elaboración de panes esponjosos y masas elásticas. Para las personas con enfermedad celíaca, el consumo de gluten representa un problema serio de salud.

Sin embargo, gran parte de la población puede consumirlo normalmente. En los últimos años han surgido numerosos mitos alrededor del trigo y el gluten. La evidencia científica continúa siendo fundamental para separar información rigurosa de simples tendencias de moda.

Cambio climático

Uno de los mayores desafíos futuros será la adaptación al cambio climático. Eventos extremos más frecuentes, sequías prolongadas, olas de calor, nuevas enfermedades, cambios en los patrones de precipitaciones.

Todo ello obliga a desarrollar variedades más resilientes. Los programas de mejoramiento actuales trabajan intensamente sobre estos aspectos. La adaptación climática será una de las claves del trigo del futuro.

Biotecnología y transgénicos

Aquí aparece uno de los debates más interesantes. Durante décadas el mejoramiento convencional fue la principal herramienta para generar nuevas variedades. Hoy la biotecnología amplía enormemente las posibilidades.

Argentina se convirtió en protagonista mundial con el desarrollo del trigo HB4, portador de características asociadas a una mayor tolerancia a condiciones de estrés hídrico. Más recientemente comienzan a desarrollarse herramientas de edición génica que permiten modificaciones mucho más precisas.

Es probable que en las próximas décadas veamos materiales con: Mayor eficiencia en el uso del agua. Mejor calidad nutricional. Mayor resistencia a enfermedades. Mayor adaptación al estrés térmico. La innovación apenas comienza.

Una historia que sigue escribiéndose

Pocas especies vegetales pueden exhibir una trayectoria comparable a la del trigo. Acompañó el nacimiento de la agricultura. Impulsó el surgimiento de ciudades, alimentó imperios, sobrevivió a guerras. Fue esencia vital de muchas religiones, se adaptó a continentes enteros, incorporó genética, mecanización y biotecnología. Y continúa evolucionando. Quizás esa sea la mayor lección que deja su historia.

El trigo nunca fue solamente un cultivo. Fue un socio silencioso de la humanidad. Un compañero de viaje que estuvo presente desde las primeras aldeas hasta las modernas megaciudades. Y probablemente seguirá acompañándonos durante mucho tiempo más. Porque después de diez mil años de historia, el trigo todavía no ha dicho su última palabra. Por el contrario. Todo indica que sus capítulos más sorprendentes todavía están por escribirse.


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