4 de octubre de 2026
La obra de agua.
por
Ángel Pesce
Nadie duda de que las obras troncales son tan importantes como complejas, tan costosas como tediosas. A veces salen bien de una y no hace falta hacer nada, salió y ya está. Pero a veces hay ensayos y errores permanentes que llevan a que se demore en el tiempo y eso produzca problemas en la vida diaria de los vecinos.
Si uno recuerda el año 2016, 2017, parece mentira que ya haga casi una década, en Urdampilleta se anunció la obra de cloacas en dos actos: en la sede de Jubilados lo hizo Juan Carlos Morán, por entonces integrante del gobierno nacional de Mauricio Macri, y por otro el intendente Eduardo "Bali" Bucca, en la apertura de sesiones del Honorable Concejo Deliberante. La obra no se ha realizado por distintos motivos que no vienen al caso en esta nota, pero sí cabe resaltar que una buena parte de los vecinos de Urdampilleta no la querían porque ello representa "dar vuelta patas para arriba el pueblo, romper pavimento de años, y en el medio pueden pasar mil cosas para que no se terminen, no queden bien, etc.".
No viene al caso citar a quién dijo eso, que era en aquel momento el reflejo del pensamiento de muchos urdampilletenses, y lo es al día de hoy por lo menos en una buena porción. Las mega obras, esas que vienen a prometer que van a cambiar la vida del pueblo para siempre, llevan tiempo, dinero y mucha paciencia de quienes tenemos que soportarlas. Hay gente, por ejemplo, que vive toda la vida en obra en su vivienda, y sabe lo que es, no se lo tienen que contar, son pocos los que ingresan "llave en mano" con todo listo.
Con la Línea 132, gestionada y anunciada durante la primera gestión del intendente Bucca y concretada durante el mandato anterior de Marcos Pisano, tuvimos relativamente "suerte". Principalmente porque pese a esperar alrededor de una década que se terminara de concretar, se finalizó sin mayores complicaciones para los vecinos. Era el reemplazo de cables sobre palos y el cambio o adaptación de transformadores, esto en la planta urbana y barrios, que es donde habitan los vecinos de la ciudad.
Sí es cierto que hubo cortes programados y no programados; pero a la realidad que veníamos teniendo, la 132 y su concreción fue una bendición. Llevó tiempo, llevó gestiones pero se terminó, funciona y no causó demasiados trastornos al vecino común.
La famosa obra de gas que se concretó con la ampliación del abastecimiento de gas que recibimos desde la localidad de Herrera Vegas, lo mismo. Casi no nos dimos cuenta, y nos amplió en muchas las bocas que podíamos abrir sin preocuparnos por el suministro.
En cambio la obra de agua, el reemplazo de toda la cañería de la vieja red domiciliaria y sus caños troncales, mamita querida, hace ya algunos años que venimos a las vueltas y parece que continuaremos, porque como se ve en la foto, por ejemplo, ya pocos recuerdan la rotonda de la intersección de las avenidas Lavalle, Tres de Febrero, Calfucurá y Fabrés García como era en su momento, porque está tapada por carteles y vallas, y ha sido intervenida en un sinfín de ocasiones buscando evidentemente solucionar alguna situación. Es que, aclaremos, no hay comunicados oficiales de la empresa diciendo lo que pasa, simplemente nos topamos con la obra, la calle cortada y arreglate.
Afortunadamente, otra vez, no hemos tenido grandes inconvenientes en el suministro de agua, ni grandes cortes prolongados del servicio; pero en cuanto a obras colaterales para poner, probar, sacar, volver a poner, volver a probar y volver a sacar un caño, miles. Como no se aclara a qué pertenece el corte, uno infiere que todo tiene que ver con el anillado de la red de agua. Lo que sucede en la mencionada rotonda situada a escasos metros del tanque de agua, no caben dudas, porque allí se ensambla la estructura vieja que viene desde el sector de los pozos ubicados en la zona del cementerio, con toda la cañería nueva, que recorre las avenidas de circunvalación y las principales arterias de la ciudad.
Ahora, se ha roto esa esquina y sigue rota desde hace tiempo. Se rompió en la esquina de Juan Manuel de Rosas y Tres de Febrero. Se rompió en la esquina de Centenario y Pedro Vignau. Se rompió (y el pavimento no se reparó) en la Pedro Vignau mano a la ruta provincial 65 frente al predio de "Indios Rugby" (obrador de la empresa). Se rompió en el monolito a los fundadores frente a la Sociedad Rural. Se rompió en el monumento a Juan Carlos Bellomo (Av. Fabrés García y Av. 25 de Mayo), y debe haber más que no recuerdo en este momento.
Pero a eso hay que sumarle múltiples roturas en la Av. Juan Manuel de Rosas, en los primeros 100 metros de la calle Azcuénaga, en la intersección de Av. San Martín y Saavedra que todavía no se reparó el pavimento como corresponde, y así podríamos seguir con una enorme enumeración.
Ahora empiezan a aparecer filtraciones de agua en distintos puntos de la ciudad, e insisto, no hay ningún comunicado oficial de la empresa diciendo "es por esto", "se nos quemaron los papeles", o lo que fuera, uno debe intuir que es por alguna pérdida, porque no se termina de presurizar toda la cañería, porque hace falta tiempo para algo, no se dice nada de nada.
En el mientras tanto, en la ya encajonada planta urbana de la ciudad nos encontramos a poco andar con carteles de "desvío" que nos hacen alejarnos varias cuadras de nuestro lugar de destino o de nuestro paso buscando ese lugar de destino, y la verdad que con el tiempo que llevamos, debemos tener algún contagio de la filosofía oriental, no sé si por parte de los muchachos de los supermercados o de qué manera; pero la gente se queja poco, al menos en voz alta. Seguramente, como nos pasa, entendiendo que es una obra compleja, que viene a reemplazar a otra de más de 75 años; pero con la tecnología actual, llama la atención que tengamos que romper 4 ó 5 veces en un mismo lugar porque algo falló.
Para bien de todos, esperemos que esto se termine pronto, nadie duda de que es una obra importantísima pensando en el futuro de la ciudad, se sabía que iba a traer dificultades, pero imaginábamos que iba a estar terminada antes y con menos contratiempos, quizás tanto la 132 como el gasoducto nos malacostumbraron. De toda maneras, no está mal malacostumbrarse a los rápido y eficiente, y renegar de lo que pese al paso del tiempo no se termina de poner el moño y el punto final.
Además del Día del Bancario y el feriado nacional, los empleados bancarios tendrán asueto el martes 10, extendiendo la inactividad a cinco días consecutivos.
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