28 de septiembre de 2026
Bolívar y su crecimiento irregular.
por
Ángel Pesce
No hay que ser muy sabio, pero sí muy curioso, para darse cuenta que la ciudad de San Carlos de Bolívar, su planta urbana y sus barrios, tienen una complicada conexión producto del mal manejo histórico que se hizo con las chacras originales que fueron mal subdivididas y que terminaron por complicar lo que vendría años después.
Para no dejarle a las próximas generaciones un lío similar al que nos heredaron, hay que comenzar a repensar la circulación de las principales arterias de la ciudad para comenzar (en algún momento hay que hacerlo), para que poco a poco todo se vaya ordenando.
El trazado original que planteó Rafael Hernández (con el que se ganó el nombre de una calle céntrica por sobre los cuatro fundadores de la ciudad) fue muy bueno. A diferencia de 25 de Mayo, por ejemplo, desde donde vino la caravana fundadora allá a principios de 1878, San Carlos tiene avenidas en el medio, al margen de las de circunvalación, que le dan un tono distintivo.
Pero lamentablemente ese trazado original, tan prolijamente pensado, no se dio en la continuidad hacia los barrios, cuando hubo que ampliar la ciudad más allá de las avenidas que delimitaban las 16 por 16 con la periferia. Y quienes gobernaron hicieron lo que pudieron con los medios que tuvieron a mano, sin demasiado planeamiento y sin querer pelearse con ningún importante propietario de las chacras lindantes con el ejido urbano.
Así las cosas, la planta urbana de Bolívar quedó encerrada entre los terrenos de la Sociedad Rural, el parque las acollaradas, las vías del ferrocarril y la ruta 226. Y donde se podría haber hecho algo distinto, como detrás de la avenida 9 de Julio, se generó un caos que hoy padecemos con la Balcarce doble mano cuando no lo es, y las prolongaciones de las calles dentro del barrio Los Zorzales sin continuidad, con el agravante de que se colocaron detrás de esos "no accesos" populosos barrios que por algún lado se tienen que comunicar con el centro de la ciudad.
Por el lado de la Sociedad Rural, más allá de la Rodríguez Peña, que tendría que transformarse en doble mano y pavimentarse camino a Barrio Vivanco, durante la presidencia de Fernando Alzueta al frente de la entidad ruralista se avanzó en un proyecto de loteos que posiblemente favorezcan el entramado con apertura de calles y demás; pero parece algo muy lejano.
Del otro lado de la vía, más allá de la Urquiza, la Chatruc debiera transformarse en doble mano (lo es de facto), al igual que la De Lucía, que conduce de ida y vuelta a muchos vecinos que fueron adquiriendo terrenos en barrios complicados para acceder incluso con una ambulancia o un autobomba. Y antes de la barrera que nos impone la ruta 226 tenemos la chacra del Hospital, que nos corta la prolongación General Paz, como ocurre para el otro lado con la Av. Belgrano, Centro Cívico mediante, que se choca con la cancha de Independiente.
Pero algo se pudo haber hecho bien. De hecho para el cincuentenario de la ciudad, allá por 1928, los libros reproducen la presencia en Bolívar de mentes brillantes, y no lo dudamos, en muchos ámbitos, seguro, no en el urbanismo. Como si fuera poco encierro el ya generado hasta entonces, se aprobó que la Sociedad Española construyera un pórtico entre lo que hoy es la Plaza Jorge Newbery y el Estadio Municipal (que en ese entonces no existían como tales). Era una cuadra más adentro que lo tendrían que haber construido, a hoy no hay una explicación contundente de por qué se hizo eso. Y así la circunvalación no se puede unir y hay que dar una vuelta de mil demonios.
Recién hoy se están abriendo calles en el macizo donde se encuentra aún el Corralón Municipal. Con la llegada de nuevas obras como la Casa de la Provincia, el CRUB, un jardín maternal, el LABBO, el "Hospitalito" y el nuevo edificio del Instituto Superior de Formación Docente N° 27, empezó una etapa de urbanismo en la zona que se celebra, a la vera de la planta de tratamiento de residuos cloacales, es cierto; pero al menos por el lado de la planificación se avanzó bastante. Ahora hay que rogar por su traslado.
Cuando en estas mismas páginas 25 años atrás hablábamos de "nuevo centro", refiriéndonos al centro nocturno que se había formado en la avenida Almirante Brown con la aparición del entonces Loft, la remodelación de La Vizcaína y aledaños, más de un "conservador" puso el grito en el cielo. No se podía menospreciar la San Martín, para muchos el "único centro" y sobre todo del 100 al 700. Los años son evidencia de que tan errados no estábamos. Hoy Bolívar a diario gira más en rededor de la Almirante Brown y la Lavalle que de la San Martín. A las avenidas que delimitan el "nuevo centro" sólo les falta un colegio y un banco; aunque eso las transformaría en un caos mayor al que ya tenemos, con gente paseando un domingo por estas arterias como si fueran la San Martín, sin pensar que alguien que viene desde Pompeya rumbo al Hospital tiene esa vía directa de acceso.
Queremos ser una ciudad pero todavía vivimos a ritmo de pueblo y eso nos complica en varias cuestiones. Más de una vez hemos reclamado por la apertura del Centro Cívico, aunque sea en horas pico, porque le hizo un daño a la circulación céntrica de los bolivarenses; Belgrano y General Paz eran la vía de escape para los locales, mientras que Lavalle y Brown son también una vía de ingreso y egreso de los foráneos que utilizan las rutas que nos atraviesan y que los hacen ingresar por los accesos que llevan a esas arterias.
Celebramos que el intendente Eduardo "Bali" Bucca haya anunciado la repavimentación de la principal arteria de acceso desde el norte de la ciudad desde la esquina del predio de la Sociedad Rural prácticamente hasta el Barrio Obrero. Es una obra que se comenzó en el primer gobierno de Juan Carlos Simón, allá entre 1995 y 1999, las fotos en blanco y negro de aquella época denotan la fecha en que se llevaron adelante esos trabajos, con la dirección del entonces secretario de Obras Públicas, arquitecto Luciano Carballo Laveglia.
Recuerdo el día de comienzo de la obra, posiblemente la más importante desde el comienzo de remodelación del parque que se hizo durante la gestión de Juan Carlos Reina. Fuimos junto al director del diario de ese entonces, el recordado Oscar C. Cabreros y lo entrevistamos en el lugar al propio Juan Carlos Simón, con las máquinas removiendo suelo ahí frente a la estación de servicio lindera al Club Independiente. En ese momento se decidió no tocar los 300 ó 400 metros desde la planta urbana hacia la portada porque estaban en buen estado, que son los que hoy se van a repavimentar ya que un cuarto de siglo después se encuentran detonados.
Esta obra en la Mariano Unzué nos hace pensar en la pavimentación a futuro de avenidas de acceso a los barrios del norte, para tener que evitar la Balcarce, por ejemplo, había que hormigonar la Antonio Díaz; aunque eso requerirá seguramente también de una obra anexa de desagües pluviales quizás más costosa que el propio pavimento. Pero en algún momento habrá que empezar para que quien vaya al fondo de Los Zorzales pueda dirigirse por y no todos por el "embudo" de la Balcarce.
Y frente a la Antonio Díaz, del otro lado, imaginamos la pavimentación de la Pueyrredón, también avenida, también con tema de pluviales, que ayudará no sólo a la urbanización de esa parte de la ciudad sino a desviar finalmente el tránsito pesado, ya que en 2011 ya Bali Bucca pensaba en la nueva circunvalación de la ciudad, y esas dos avenidas estaban en el proyecto.
Así como la Díaz y la Yrigoyen, sus primas hermanas, camino al cementerio son la Cacique Pincén y la La Rioja. La primera metida en el barrio Calfucurá y continuando hacia La Ganadera, con mucha más urbanización e incluso dos cuadras pavimentadas. La segunda con todavía muchas chacras sin subdividir pero fundamental para el acceso de camiones desde la ruta 226 a través del ingreso en su intersección con Juan Manuel de Rosas a la altura de la planta de Extragas.
Obvio que también de ese lado de la ciudad hay que pavimentar la hoy Jorge Martínez Boero, que pasa por debajo del puente. Y si bien parece alocado, habría que empezar la pavimentación de la Calfucurá después del cementerio, camino a Ibarra, para darle mejor accesibilidad a la planta depuradora de agua y a una institución clave en la educación de toda esa barriada desde siempre; pero más desde ahora, con muchos más habitantes en el lugar: la Escuela N° 18.
Ya hablamos de la Chatruc en Villa Diamante, que hoy conduce a ese barrio, a algunas quintas y al basurero que en algún momento habrá que reubicar. También hablamos de la De Lucía, del otro lado de la Edison, con una vida intensa y reglamentada como de una sola mano, que nadie respeta. Una calle angosta que deberían transformarla en avenida (en particular en sus primeras tres cuadras, sobre el barrio Colombo), con alguna restricción al estacionamiento en sus laterales ya que es un caos transitar por el lugar. Ya a la altura de Barrial Alto las dimensiones se ensanchan.
La prolongación de la avenida Juan Carlos Bellomo también espera. Se desvía, esquivando chocarse con la ruta 226, y tiende a unirse con la De Lucía en algún punto. Todavía hay muchos loteos en el lugar que deberán ser bien planificados para evitar estos males de los que venimos hablando, más allá de que haya que hacer caer algún negocio.
Un párrafo aparte merece el Barrio Las Flores, olvidado desde siempre por su ubicación detrás de la estación del ferrocarril y sin conexión inmediata con el centro de la ciudad, a pesar de tener la avenida San Martín geográficamente a sólo 100 metros. Poco se puede hacer para unirlo con la planta urbana, mucho se puede hacer para que tengan una mejor salida por los paso a nivel cercanos, por ejemplo pavimentando la Cacique Catriel, obra que también requeriría de una importante obra anexa de pluviales.
Si Las Flores está cerca pero está lejos por su incomunicación directa con las 16 por 16, qué queda para la gente que habita María del Carmen, detrás de "Las Acollaradas". Darle continuidad en el pavimento a la Prof. José Castellá, esa cuasi diagonal que se mete en el Barrio Anteo Gasparri al costado de la Escuela Técnica y que separa al parque del campo de golf, es una alternativa. De hecho ya hay varias cuadras pavimentadas. Otra es convertir en doble mano la Sáenz Peña a partir del 800, en su ingreso a Barrio Palermo, al costado del hipódromo, calle que comunica directamente con la ruta 65 en línea recta.
La prolongación Tres de Febrero también pide pavimentación, es una avenida que conduce tiene un potencial crecimiento pensando en que no la detiene ninguna ruta por los próximos 3 ó 4 kilómetros; aunque la limitante es lo bajo de algunos terrenos en el lugar, motivo por el que imaginamos no se han loteado para viviendas. El ingreso de agua desde el sur de la ciudad ocurre en parte de ese lugar.
Como se ve, hay mucho por hacer, por planificar, para que lo que venga no se haga "a tontas y a locas" y tengamos que seguir encajonándonos ahora y heredarles el encajonamiento a los que vendrán, como nos lo heredaron a nosotros.
La Asociación "Alas Bolivarenses" cerró el fin de semana dos de las especialidades de su campeonato 2026. Luciano Pagella se quedó con el título de Adultas y Javier Arruza hizo lo propio en Velocidad. El campeonato General todavía espera su definición con el inicio de Fondo.
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