15 de julio de 2026
por
Juan Emilio Junco
Me gustaría citar un escritor, guionista y director español, Albert Espinosa. Es realmente conmovedora su historia de vida. Su prosa totalmente desplegada en diversas novelas es profunda y cautivante. Títulos como: "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo", "Lo que te diré cuando te vuelva a ver" o "Lo mejor de ir es volver" entre otros, me vinieron a la mente como señales. Potentes e insistentes, torturantes. Voy a tomar sin embargo otra novela de este magnífico autor: "Estaba preparado para todo menos para ti". De que va esa historia. El protagonista Dani, es un chico de 30 años que tiene "todo bajo control" en su vida. Se ha preparado para diversos escenarios estableciendo alternativas o planes. Sin embargo, aparece Eva. Ella es caótica. Vive el presente. Está enferma y decide no hacer planes a largo plazo.
Quiero plantear bajo la luz tenue y profunda de esta historia un interrogante. Historia que podríamos sintetizar en la siguiente frase que resume el libro. "Uno puede prepararse para perder un trabajo, para enfermarse, para todo...menos para que alguien te cambie la vida".
Mi reflexión es en torno al mundial que se esta jugando. La Selección Argentina de Futbol ha protagonizado momentos épicos. Que pueden cambiarte la vida. Los momentos épicos son aquellos que aceleran el corazón y el tiempo se estira como el primer beso. Uno sale distinto aunque no registre la magnitud de tal efecto. Pero por sobre todo, nos cambia. Ya no somos los mismos. Después de tantas sacudidas futbolísticas me pregunto: ¿No será que nos perturba la posibilidad cercana de volver a ganar por segunda vez consecutiva el mundial?
Mas allá de lo que suceda, se me representa esta pregunta una y otra vez y cuando recordé la novela de Espinosa, encontré algo de aire para tolerar la pregunta y continuar la reflexión. Sabiendo que no será lo mismo ser campeón o no. Algo me cambió la vida. Prefiero quedarme con eso, con el espanto de descubrir pequeños destellos de aquello que nos puede movilizar o apasionar. Acaso no sufrimos cada partido. Acaso el grito de ese gol no exterioriza otros gritos. ¿No es el futbol la continuación de otras cuestiones? Alejandro Dolina decía: "El fútbol es la continuación de la guerra por otros medios". El propio Scaloni, director técnico de Argentina, quien en la conferencia dada posterior al partido contra Suiza le respondiera a un periodista que le consultaba sobre el clásico a disputarse contra Inglaterra. Muy claro y sin titubear dijo de forma aclaratoria: "Es solo un partido de futbol". Ni más ni menos. Entiende con claridad esto de la continuación de algo bajo medios diferentes.
Por esto aquí les dejo mi humilde visión del héroe representado en la piel de Messi. Creo que rompe el significado de lo esperable justo ahí cuando todo parece terminado. Pero lo hace no sabiéndose infinito. Lo hace con miedo. Cuando siente miedo, recuerda y nos recuerda algo sublime: Es importante vivir sin miedos, pero para ello hay que poder atravesarlos cuando se presentan.
No estamos preparados para lo que representa Messi. Simplemente lo miramos sin dejar de conmovernos prestos a sentir una vez más que está por suceder algo que nos puede cambiar.
Messi aprendió a perder lo que ha ganado y eso lo hace invencible; claro en la vida.
Alertan que se detectaron intentos de estafa telefónica mediante llamadas y mensajes de WhatsApp.
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