16 de agosto de 2026

AGRO

AGRO. ¿Cuánto aportan las economías regionales a la Argentina?

Segunda parte.

Después de recorrer, en términos generales, qué entendemos por Economías Regionales (primera parte), su importancia para la Argentina, América Latina y otras regiones del mundo, vale la pena detenernos un momento en los números.

Porque detrás de cada producción regional hay mucho más que un producto: hay productores, trabajadores, industrias, transportistas, comerciantes, proveedores de insumos, exportadores y, fundamentalmente, pueblos y ciudades del interior cuya vida económica depende en buena medida de esas actividades. En la Argentina, las Economías Regionales comprenden más de treinta cadenas productivas y agroindustriales.

Una primera aproximación permite dimensionar su importancia. Datos de la Secretaría de Ganadería y Pesca de Agricultura de la Nación dan cuenta que las Economías Regionales generan alrededor de 1,27 millones de puestos de trabajo, cifra que representa aproximadamente la mitad del empleo generado por la agroindustria argentina. Es una característica particularmente importante porque se trata, en gran medida, de actividades intensivas en mano de obra y fuertemente arraigadas al territorio. En materia de comercio exterior, el dato más reciente consolidado de la misma fuente, resulta igualmente significativo.

Durante 2024, las Economías Regionales argentinas exportaron US$ 8.749 millones, un 23,8% más que en 2023. Al mismo tiempo, importaron productos por US$ 2.004 millones, por lo que generaron un superávit comercial de US$ 6.745 millones. Es decir que estamos frente a un conjunto de actividades que no solamente generan empleo y actividad económica en el interior, sino que además aportan una cantidad muy importante de dólares genuinos a la economía nacional.

No todas generan lo mismo, ni de la misma manera Una de las características más interesantes de las Economías Regionales es precisamente su diversidad. No es comparable, por ejemplo, la generación de valor y empleo de una hectárea de vid con la de una hectárea de algodón, arroz, forestación o producción extensiva de granos. La vitivinicultura, las frutas, los cítricos, el tabaco, la horticultura, la yerba mate o el té requieren una cantidad de trabajadores por hectárea considerablemente mayor que las producciones agrícolas extensivas. Por eso, medir únicamente los dólares exportados puede llevar a una conclusión equivocada.

Una actividad puede exportar relativamente pocos dólares y, sin embargo, generar una enorme cantidad de empleo, actividad industrial y movimiento económico local. La vitivinicultura es un buen ejemplo. Estudios sobre las cadenas agroindustriales han mostrado que el complejo vitivinícola presenta una intensidad de empleo por hectárea muy superior a la de los grandes cultivos extensivos.

Algo similar ocurre con buena parte de las producciones frutícolas, hortícolas y otras actividades que requieren tareas de poda, cosecha, selección, empaque, industrialización y comercialización. Las Economías Regionales no sólo producen alimentos. También producen arraigo. Cada establecimiento que desaparece representa una familia menos viviendo en el interior, un comercio que cierra, una escuela rural con menos alumnos y una comunidad que pierde dinamismo económico. Fortalecer estas actividades significa también reducir las migraciones hacia los grandes centros urbanos y promover un desarrollo territorial más equilibrado.

Su aporte económico resulta enorme. Además de abastecer el mercado interno con una gran diversidad de alimentos, generan miles de millones de dólares en exportaciones, incorporan valor agregado en origen, movilizan industrias de procesamiento, transporte, envases, servicios técnicos y comercio, y crean cientos de miles de empleos directos e indirectos.

Y justamente por esa diversidad, sería imposible analizar todas estas cadenas en profundidad dentro de un único artículo. En próximos capítulos, más adelante, nos ocuparemos entonces de entrar en cada una de ellas: conocer su historia, dónde se producen, cuánto producen, cuánto empleo generan, cuánto exportan, cuáles son sus problemas y, fundamentalmente, cuál podría ser su potencial de crecimiento en la Argentina y en el resto de los países latinoamericanos. Porque si algo queda claro después de mirar estos números es que las Economías Regionales no son un sector marginal de la economía.

Son una parte esencial de un país productivo que todavía tiene mucho por desarrollar. Porque comprenderlas es comprender gran parte de la América productiva. Y porque fortalecerlas no constituye solamente una política agropecuaria. Es una política tendiente a fortalecer el desarrollo de un país.


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