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martes, 02 de agosto de 2022
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Vuelo sin olvido: Un encuentro con los integrantes de Canturbe

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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“Supongo que Canturbe estará entre los grupos que husmearon en la música y el rock urbano, y en la fusión. Siempre se habló que Canturbe fue uno de esos grupos que experimentó en el primer disco la música urbana, la letra de lo que pasa en la gran ciudad. Quizás en el segundo disco se profundizó musicalmente dónde aparece el tango, los bandoneones, los ritmos rioplatenses. En realidad, Canturbe siempre ha tenido un costado progresivo, sinfónico, pero si lo tenés que encuadrar en una cosa creo que lo de música urbana le cabe mejor. Hay que decir también que cuando Canturbe arranca con su primer disco en 1980, decir rock progresivo era una manera de diferenciarse de la música netamente comercial o como se la llamaba: ‘complaciente’, en ese sentido sí estábamos en lo progresivo”.

Es Jorge Garacotche, líder de Canturbe, contestando nuestra requisitoria sobre el lugar que ocupa la banda en el panorama de nuestro rock argentino.

Canturbe está en proceso de grabación de su décimo disco, todo un número para la vida de esta agrupación que nació con su álbum El vuelo de los olvidados.En su vuelo artístico Canturbe ha tenido varias formaciones, aunque en los últimos años el cuarteto liderado por Garacotche no ha tenido cambios en su conformación.

“Ingresé a Canturbe en 2008, luego que se editara Sociedad secreta de melancólicos – dice el tecladista Gabriel Herrera -. En principio, estaba previsto que mi papel se limitara a disparar algunas pistas y meter algunas líneas melódicas con los teclados, pero de a poco el piano y los sintetizadores fueron ganando terreno en la banda y creo que eso le dio un aire nuevo a Canturbe, el sonido fue mutando a algo diferente.

Por otra parte, Jorge siempre estuvo abierto a innovar y eso nos permitió explorar con nuevas sonoridades ligadas a lo electrónico que quizás amplía algunos horizontes y lleva adelante fusiones que nos insertan de pleno en el siglo XXI, sin perder la esencia de Canturbe y las influencias del tango, el rock sinfónico-progresivo y el rock nacional. Hemos formado una buena sociedad a la hora de componer y producir las canciones que componen nuestros discos. El hecho que haya estudiado sonido y tenga mi pequeño estudio nos permite trabajar largamente y con mucha tranquilidad en los temas”.

“Ingresé a Canturbe en 2007, en la última etapa de la banda tocando bajo, percusión y algunos pasajes de teclados – nos cuenta el bajista Daniel González -. Creo que lo que más le aporté al grupo fueron las ganas, el empuje y el entusiasmo para acompañar los proyectos de Jorge y poner mi granito de arena en algún arreglo musical, aunque cuando Garacotche nos presenta sus temas ya tiene una idea clara de cómo tiene que sonar cada cosa, pero siempre tuvo la mayor predisposición a incorporar las ideas que van surgiendo en los ensayos”.

“Tuve dos etapas con Canturbe, primero fui plomo de la banda, en esa primera etapa que ya habían cambiado de baterista – nos aporta el baterista César Carreras -. Yo iba a todos los ensayos de Canturbe, y un día se enfermó el baterista, creo que tenían que tocar en un lugar enfrente del zoológico. Como yo a veces zapaba con Luis Blanco, el bajista en ese entonces, Jorge me preguntó si no me animaba a tocar los temas, y como a los temas los tenía grabados en mi cabeza, solo fue sentarme y tocar los temas como si nada. Quedé en la banda hasta que Canturbe se desarmó por un tiempo. Después de muchos años me volvieron a llamar en la última etapa”.

Le preguntamos a Garacotche si considera que Canturbe tiene dos etapas bien diferenciadas debido a sus cambios de formaciones o fue simplemente un proceso de búsqueda o crecimiento.

Dice Jorge: “Me inclino por lo segundo, pero tienen que ver las dos cosas. La primera etapa de Canturbe también estuvo diferenciada porque el primer disco tiene un clima más casero porque fuimos los cuatro que integrábamos la banda: guitarra, bajo y batería, con la colaboración en piano de Ezequiel Itzcovich y Charly García en piano y sintetizadores. Con el segundo disco ya aparecen más instrumentos, más timbres, más músicos invitados, la percusión con Rubén Rada, que no había estado en el primer disco. Ahí sí hay una diferencia, que se cierra en la primera etapa con el quinto disco, En venta, que sale en 1991.

Cuando Canturbe vuelve a partir del 2009 lo hace con un disco más progresivo, Sociedad secreta de melancólicos. Ahí sí está más presente lo progresivo y lo sinfónico en algunos toques, pero siempre está lo tanguero, con los bandoneones marcando la pauta de lo que es la música argentina. A partir de Sociedad secreta de melancólicos, sucede una cosa que antes nunca había pasado, que es el hecho de saber que el disco iba a ser publicado en muchos países. Eso lo vimos cuando se reedita en 2004 el primer disco de Canturbe, El vuelo de los olvidados. Cuando yo me siento a pensar las canciones, las letras de este nuevo disco y esta nueva etapa, ya tengo ese dato. Fue muy novedoso para mí, siempre hice todo pensando que quedaba entre argentinos y algunos países limítrofes, pero ya era muy distinto con internet, las redes sociales y un sello, Viajero Inmóvil, que suele catapultar todo lo que publica hacia el exterior, ahí comencé a pensar una cosa diferente.

Hay una búsqueda de crecimiento, de desarrollo, de un compromiso más fuerte con todas esas cosas, con lo urbano, lo tanguero, lo rioplatense pero a su vez está fuerte la presencia de lo progresivo y algunos toques sinfónicos”.

Milongueando en Villa Crespo

La milonga de Villa Crespo es un hermoso tema instrumental que cierra el disco Tangos en espera (2011), y que participan en calidad de invitadosOsvaldo “Marinero” Montes en bandoneón, y José Ogiwieky en piano.

Le preguntamos a Jorge Garacotche si contempló alguna vez ponerle letra a su milonga: “En todos nuestros discos siempre hay un experimento instrumental, le llamo experimento porque yo no soy un tipo salido de ese palo, siempre estuve en la canción, pero siempre admiré a los artistas que hacen música instrumental – contesta -. Ya en el segundo disco de Canturbe hay un tema instrumental (se refiere a Porque de ellos será el reino de los cielos, del álbum Bonpland, de 1983). Siempre me interesó eso y con los últimos años y los últimos discos se profundizó más, directamente trabajo con más tranquilidad, estoy más cómodo en ese estilo.

Con la Milonga de Villa Crespo me pasó algo particular, por un lado tenía ganas de hacer el tema de neto corte instrumental, y también tararear, una cosa que hacen muy bien los brasileños, siempre me gustó eso de tararear la melodía y nunca lo había hecho, así que también hay algo de experimental en esta milonga; también es cierto que me vi como desbordado con esa sensación de escribir sobre mi barrio, dónde me crié, dónde no solamente me hice músico sino también persona. Se me vino a la cabeza un montón de cosas, informaciones, poesías, frases, que eran difícil de manejar.

Me parece que me pasaron las dos cosas: por un lado tenía ganas de llevar la melodía con un tarareo, pero también es cierto, no puedo mentir, que me vi un poco abrumado por la sensación de no saber por dónde arrancar, tengo tantas cosas en la cabeza, tendría que decir tantas cosas sobre mi barrio que me resultó muy difícil todo eso. Me pareció que con ese tarareo y ese aire milonguero que tiene todo el tema pintaba imágenes, o sea que había prendido esto del valor instrumental”.

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