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jueves, 09 de febrero de 2023
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Una travesía que también es travesura

Luna y Fango se presentará el sábado 3 en el Coliseo, con La Fábrica del Ritmo.

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Integrada por la bolivarense Paola Siervo en piano, Luna y Fango volverá a presentarse en la ciudad (tercera ocasión) el sábado que viene, junto a La Fábrica del Ritmo y para ofrecer el material de su disco Astor a la luz de la luna y otras piezas de la música ciudadana desde la década del ’40, en una verdadera travesía que será a la vez travesura, como dice la cantante del cuarteto, Gabriela Maceira.

Ocurrirá en el Coliseo, desde las 20.30. Las primeras cincuenta entradas se venden en la YPF de avenida Mariano Unzué, a 1000 pesos y con un café como souvenir; el siguiente bloque de anticipadas, hasta cuarenta y ocho horas antes de la función, estará disponible estos días en la boletería del teatro, a 1300 la unidad, y el sábado 3 en el mismo lugar las restantes, a 1500.

Ambas agrupaciones están preparando obras juntas: candombes, milongas, valses, “varios ritmos dentro del amplio abanico de la música ciudadana”, anticipó la voz del colectivo, Gaby Maceira, en charla telefónica con el diario. Habrá diversas fusiones del cuarteto con miembros de La Fábrica, y así irá desplegándose el espectáculo.

Abrirá la noche Luna y Fango, con la presentación propiamente dicha de Astor a la luz de la luna, álbum que la banda registró el año pasado en el estudio platense Bunker 56, de Paola Siervo. La obra contiene nueve páginas de Piazzolla-Ferrer, como Libertango, Fuga y misterio, Chiquilín de bachín y el Preludio para el año 3001, algunas arreglados por el maestro platense Juan Carlos Cuacci, otras por ‘Tato’ Finocchi y las demás, adaptaciones de los propios integrantes de Luna y Fango.  

Luego se incorporará La Fábrica del Ritmo, y para el final, “lo que para nosotros sería netamente la Luna (así llama la música al grupo): el repertorio de Piazzolla más algunos clásicos”, anticipó.

“Se puede tocar de otra manera el tango de siempre, y nos parece que hay que cambiar”

El setlist será gobernado por Piazzolla, pero, como fue dicho, habrá más: “Nuestro repertorio perfuma con otros colores el tango. Abarcamos desde clásicos hasta la nueva vanguardia tanguera, es decir que habrá piezas de la década del ’40, o sea algún Discépolo, algún Cobián-Cadícamo, un Laurenz-Contursi; pasaremos por el candombe, a través de canciones de Rubén Rada, y nos acercaremos a la nueva vanguardia con cosas de Astor y de Eladia”, enumeró la vocalista.

Una travesía, que también es travesura porque los artistas se permiten jugar y, por ejemplo y al modo Escalandrum, tocar Astor sin bandoneón. “Tenemos un sello propio. Haber incluido un clarinete permite que aquél tema de los ’40, por caso Los mareados, suene con un color particular. Con esto de decir que somos tango de cámara y haber puesto un clarinete en lugar de un bandoneón -en otras formaciones han recurrido al fueye- buscamos darle una vuelta de tuerca más al tango”, como para que estalle claro que “este tema está hecho por Luna y Fango”, definió Maceira. Son, sin embargo, canciones que todes conocemos, pero no en este formato, o así trabajadas.

Encaran a Astor sin bandoneón, juegan a ser clásicos y modernos pero están bien atentos a la historia, como todo el que se aventure a conmocionar un molde tradicional, en la política, el arte, la tecnología, el deporte y la ciencia: “La primera formación tanguera era con clarinete y violín, el bandoneón llegó con las orquestas, luego de aquellos tríos y cuartetos de guitarra”, recordó la cantante. Romper con la tradición pero reconociéndola/resignificándola, o a partir de ese plafón. Sería algo así, ya que nadie puede quebrar con algo que no conoce. “Se puede -completó la idea Maceira- tocar de otra manera ese tango que han escuchado siempre. Nos parece que hay que cambiar, también. Cuando llevamos el tango afuera vemos que tienen muy arraigada la figura del bandoneón, y por ahí les resulta atrevido lo nuestro. Pero finalmente, la recepción siempre termina siendo muy buena”, destacó. Tango de exportación, ponele, un Fangou and Moon cuando pinta la ocasión, pero jamás esa suerte (o desgracia) de chill out tan prolijo como ‘lavado’ e impersonal que podría proceder de cualquier país y de ninguno, y que queda joya en un consultorio médico con pretensiones de cool (o sea en todos) tanto como en un restorán con platos también… ¡impersonales!, iguales a cualquiera pero con ínfulas de originalidad.

Versiones que, por otra parte, “invitan a bailar”.

Seguramente el primero que hubiera celebrado esta irreverencia -en el buen sentido del adjetivo- de tocar su música sin bandoneón hubiera sido el propio Astor, el gran irreverente de la música argentina.

-¡Pero por supuesto! Fijate cuando se le ocurrió poner batería, un saxo; tenía flauta. Él arremetía con esas búsquedas. Él era el bandoneón de Troilo, pero ya incubaba en su cabeza la idea de que el tango no se quedara en lo que había sido en las décadas del ’30 o del ’20. Un vanguardista. Así fue como también se ‘ganó’ que le dijeran el asesino del tango, algo que no ocurre en Europa, donde les gusta tanto una obra de Gardel y Le Pera como una de Eladia o de Astor. Él tuvo los mayores inconvenientes en su propia tierra.

Luna y Fango son: Sandra Valdovinos, en violín; Paola Siervo, en piano; Matías Borinelli, en clarinete, y Gaby Maceira, en voz. Será su tercera vez acá, pero no hace falta que resulte la vencida porque la banda venció desde la primera, a diferencia de la Selección argentina en Qatar. (La entrevista termina y si de alguna manera no introducimos algo referido al Mundial, no podemos continuar. Y conste que escribo esto antes del partido contra México.) Esos conciertos fueron en el auditorio de la Biblioteca Rivadavia y en el Me Encanta Bolívar, recordó la intérprete. “Tenemos una gran expectativa, nos gusta mucho volver. Además, sabemos lo que significa para Paola tocar en su lugar, con su gente. Queremos dejar bien en alto la Luna y a ella como pianista, todo su talento y que siempre recuerda de dónde viene y enarbola la bandera de Bolívar dondequiera que vaya. Creo que tienen una gran exponente de la música clásica y la música ciudadana, y son enormes nuestras ganas de cerrar nuestro año ahí”, remató, con un entusiasmo que contagia e inyecta ganas de ir a verles.

Chino Castro

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