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martes, 20 de julio de 2021
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Una mirada hacia las maternidades

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En un proceso de deconstrucción que ella decidió acompañar con un documental, Marina Zeising da cuenta de un estado propio, de un deseo de ser madre y de la búsqueda de respuestas, en sus orígenes.

En La lupa, película que se pasará hoy a las 21.30 en el Avenida, la cineasta recupera testimonios de mujeres que abordan la maternidad desde distintas formas, en distintos momentos, con distinta intensidad. A través de esos testimonios recogidos en Argentina, Italia y Noruega, se teje un lazo especial entre las mujeres y allí es donde la propia Zeising intenta encontrar su propio deseo de ser madre.

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Zeising trabajó para varias productoras durante más de diez años, tras lo cual decidió armar su propia productora. Comenzó trabajando con documentales de otros y más adelante con los propios como directora. Dirigió tres y produjo algunos cuantos más.

A pocas horas del estreno de La lupa, en Bolívar, Marina Zeising dialogó con La Mañana acerca del documental.

Es el tercer documental que dirige, se trata de una película sobre “maternidad feminista” o “maternidad con perspectiva de género”.

¿Qué significa “maternidad feminista”?

-Yo partí desde una cuestión práctica porque tenía cierto rechazo a esa mirada idealizada de la maternidad, de que toda mujer tiene que ser madre, que hay que serlo a determinada edad y forma. Es decir, la mirada patriarcal y conservadora. Siempre le tuve rechazo a eso. De chica creía que tenía rechazo a la maternidad, luego me fui dando cuenta de que mi problema era con el modelo de maternidad. Yo quería otro modelo al impuesto en la sociedad.

A partir de la búsqueda de respuesta ante qué es ser madre hoy, con todos los cambios que estamos viviendo, me paro desde ese lugar. Que cada mujer busque el modelo de madre que quiere ser, si es que quiere ser madre, por supuesto. Me imagino que lo mismo ocurre para los varones que quieren ser padres desde un lugar diferente, me imagino desde un lugar más amoroso, a la par de la mujer.

Me parece que esa es la búsqueda que muchas estamos haciendo, muchas eligen ser madres solteras… y en ese ímpetu es que entrevisté varias mujeres. Si bien la película es autorreferencial, después me corro para dar lugar a que otras relaten sus experiencias como madres. Eso es lo que van a ver en la película: el recorrido por diferentes experiencias.

La película nace en un contexto de lucha feminista muy fuerte, que seguramente la impregna…

-Era imposible no hablar del contexto, porque nosotros somos seres en contexto y eso nos atraviesa. Toda la película comparte la tesis de que lo personal es político, entonces lo que busco ahí también es ver qué contención tenemos desde las políticas públicas para el desarrollo de la maternidad.

Entrevistaste a mujeres de diferentes edades, en Italia, en Noruega y en Argentina. ¿Cuál es el hilo conductor de estas historias además, por supuesto, de la maternidad?

-El hilo conductor soy yo misma que me expuse mucho, que expongo mi historia personal, que voy unificando y voy decidiendo lo que voy a hacer con mi vida, con mis decisiones, me deconstruyo, expongo mis miedos, mis preconceptos y cómo todo eso se iba desarmando en el transcurrir de la investigación.

Hay personajes de distintas edades, distintas culturas y con diferencias sociales también. Se podría decir que entrevisté mayormente a mujeres de clase media. Es muy amplia la maternidad y por supuesto que las situaciones de mujeres de clases vulnerables tienen sus propias dificultades.

Los cierto es que siempre hay críticas hacia las mujeres, por cualquier tema que sea. Yo tengo casi 40 años y siempre postergué la maternidad por otras cosas y es como que todo el tiempo tenés que estar dando explicaciones. Si uno no hace lo que está socialmente impuesto es como que en algo fallás.

Creo que hay que desalentar las preguntas, en todo caso. Y por eso propongo desde el cine esto de parar un poco con las demandas hacia lxs otrxs. Y no estar juzgando todo el tiempo.

Veo que cada vez hay más redes de mujeres y eso es fundamental. Aparece esto en la película, donde todas hablan pero nadie las juzga.

 

En La lupa no hay modelos hegemónicos de mujeres. Luego de los partos los cuerpos quedan como pueden, por eso  las que aparecen en el documental son mujeres reales, dice Marina. Y elige mostrarlas mujeres de manera diferente a lo establecido.

Marina Zeising integra el colectivo de mujeres del cine y además es docente, desde donde reconoce y se replantea los estereotipos de las mujeres en las pantallas. “Siempre aparecen mujeres muertas, asesinadas, violadas, golpeadas, o son neuróticas. Siempre se representa a la mujer desde un lugar como maníaco y al mismo tiempo violento. No digo que haya que hacer una versión naif, pero no creo que sea necesario naturalizar esas violencias. Lo que queremos hacer es que deje de pasar eso”, asegura.

Si bien no forma parte concretamente del colectivo Ni Una Menos, Marina se siente “parte de la generación” NUM y se siente identificada con el movimiento. Eso también se ve en La Lupa y en algunas de las mujeres cuyas palabras se escogen en el film.

“Este es un momento de tensión pero hay que atravesarlo. No hay que temerle a eso, hay que hacerle frente porque hay una generación que tiene que decir basta. Me alienta mucho ver a las jóvenes y también a los chicos que acompañan”, dice la cineasta respecto de las luchas feministas de estos tiempos. Ella hace su aporte a la causa, detrás y delante de la cámara, poniendo el cuerpo y la palabra al servicio del arte y de la lucha de las mujeres.

La lupa se podrá ver hoy a las 21.30 en el cine Avenida, en el marco del ciclo Otro Cine, de los Espacios INCAA.

D.R.

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