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martes, 28 de septiembre de 2021
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Una bolivarense en cuarentena tras viajar en el Buquebus que trasladaba a un infectado

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El jueves a las 19.30 horas arribó al puerto de Buenos Aires una embarcación de la empresa Buquebus que, rápidamente, se transformó en noticia de repercusión nacional. A su bordo viajaba un joven de 21 años que, en un examen preliminar mediante un kit adecuado dio positivo al coronavirus.

La situación determinó que las 400 personas que viajaban a bordo del barco fueran inmovilizadas, primero en el propio interior del barco y, más tarde, en instalaciones de puerto hasta que fueron derivadas a hoteles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que, en esos lugares, realicen la cuarentena obligatoria.

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Natalia de la Rosa es una joven bolivarense que viajaba en esta embarcación por razones que explicó a este medio en diálogo a través de audios de Whatsapp. Nuestra requisitoria periodística se disparó al conocerse un posteo de Natalia en su red social Facebook, a través del cual pide ayuda y la posibilidad de ser trasladada a Bolívar demostrando un alto grado de desesperación  por la situación de encierro que literalmente está atravesando.

La propia Natalia, hacia el final de la entrevista realizada manifestó que, precisamente, fue la angustia provocada por la sensación de encierro lo que originó su mensaje en la red social, pero que de ninguna manera intenta soslayar cualquier medida dispuesta por las autoridades. “Ahora estoy mucho más tranquila. Me hizo bien que llegaran médicos a realizarme consultas y sé positivamente que de aquí no podré salir por propia determinación”, dijo la joven aceptando la suerte que le toca.

Natalia estaba radicada por razones laborales en Uruguay y decidió regresar a nuestra ciudad ante la falta de trabajo provocada en ese país vecino por la pandemia. “Tomé todas las precauciones correspondientes”, aseguró, afirmando que llegó en ómnibus a Colonia y allí se embarcó en el “Juan Patricio”, de la empresa naviera Buquebus. “No nos realizaron ningún control en el embarque. En Migraciones de Uruguay nos hicieron completar una planilla, pero en ningún momento nos tomaron la fiebre”.

Natalia cuenta que ella embarcó en la parte delantera de la nave y que allí también tomó todas las precauciones posibles utilizado barbijo, guantes y llevando consigo alcohol en gel. “El viaje transcurrió normalmente y cuando llegamos a Buenos Aires, muy puntualmente, las puertas de la embarcación no se abrían. Nadie nos decía nada, sólo nos pedían que llenáramos una planilla. No nos enterábamos de nada hasta que la propia gente, conectada a Internet, comenzó a enterarse lo que había sucedido. Un joven argentino se había escapado de un hospital siendo portador del virus. Además, según dijeron, había tomado paracetamol. Los de sanidad se lo llevaron a la parte inferior del barco, le tomaron la fiebre a todos los que viajaron cerca suyo. Estuvimos 5 horas encerrados en el buque, con poca comida y muy mal atendidos”.

Sin dudas a la propia tripulación el problema los sobrepasó, según se desprende del muy equilibrado relato de Natalia. “En ese contexto yo mantuve mucho la calma y me puse a contener gente. Sobre todo gente mayor y niños, haciendo hincapié en la higiene. Cuando pudimos salir comenzó la odisea porque no sabíamos a donde nos iban a llevar, ni qué iba a pasar con nosotros. A las 6.30 de la mañana nos trasladaron, en mi caso junto a un grupo de aproximadamente 30 personas al Hotel Escorial, en el barrio de Monserrat, en tanto otros grupos fueron alojados en otros hoteles, entre ellos el Panamericano”.

“La verdad que la alimentación es muy mala, escasa y mala y entiendo que se demoraron mucho en sacarnos del lugar. Fueron 10 horas sin contención, sin higiene, sin alimentación, sin agua, una verdadera locura”, resume la bolivarense.

Natalia insiste en valorar el trabajo de los médicos, que han sido en todo momento muy humanos según se desprende de su narrativa. Y agradece mucho la cantidad de llamados que ha recibido a lo largo del día de personas allegadas. Está tranquila y agradecida de la contención de mucha gente. “Creo que con estas actitudes positivas vamos a lograr un cambio”, aseveró.

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