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martes, 30 de noviembre de 2021
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Un Molino que ya gira con Rafa a favor

El trovador Rafael Doorish presentó oficialmente, y por primera vez en el país, su disco Molino, el miércoles en la sala María Ester Domeño del cine Avenida y con entrada gratuita.

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Lo hizo ante un interesante marco de público, aunque empero la sala no lució completa, como cabía esperar. El concierto se organizó con pocos días de anticipación y tuvo quizá escasa publicidad; de hecho, en la propia cuenta de Facebook del Avenida no se lo anunció, si bien la organización general y el sonido estuvieron a cargo de la Dirección de Cultura, cartera de la que forma parte el cine por organigrama municipal.

En voz y guitarra, el compositor nacido en Urdampìlleta desgranó las canciones de su esperado Molino, que fue amasando con años de trabajo y en colaboración con su hermano Alejandro, autor de la mayoría de las letras.

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El recital había sido anunciado para las 20 pero empezó cuarenta y ocho minutos más tarde, con el público en la sala hacía rato y sin que nadie explicara el por qué de esa demora o modificación de último momento. A nadie pareció perturbarle, en Bolívar es ya una costumbre que los espectáculos artísticos no comiencen a la hora señalada, tan un hábito que ya casi no queda margen para recordar que está mal. El colmo del dislate sería que la espera de los que concurren a horario terminara alguna noche resultando más larga que la función en sí, y creéme que si no ocurrió pegó en el palo y muy pronto será gol (en contra, por supuesto). Que te digan a las nueve es, desde hace años, un mero punto de referencia. Hay algunas excepciones, sí señora, que no hacen más que confirmar la insólita ‘regla’. La más grande es el cine, resiste una vieja y al parecer sólida tradición al respecto, que incluso se respeta acá. 

Volvemos a la crónica: luego de una breve introducción con palabras de Atahualpa Yupanqui, acaso el peregrino más certero que dio la tierra argentina, Rumor del viento y Changarín fueron las dos primeras canciones del espectáculo. Ambas están contenidas en el álbum, que por ahora sólo ha visto la luz en las plataformas digitales de audio aunque el artista proyecta publicarlo también en soporte físico. Le siguieron Mudanza y Lunita barranquera, esa suerte de “fueguito que se apaga”, metaforizó su creador. En el disco participa en acordeón Federico Aguirre.

En medio de ellas tocó El arenal, no contenida en Molino, y que relata un adiós y un regreso a Urdampilleta, por la ruta 65, no la popular 66 que es ícono del blues. Las canciones de Rafa se nutren de sus vivencias, contadas con una intención poética y siempre teñidas de melancolía, como si hubiesen sido paridas en un atardecer bucólico, mirando en lotananza y con todo el tiempo del mundo. Son breves, despojadas, en la línea de un folclore cancionero, cero gritón y miliquero. Portan sólo lo mínimo, y por eso conmueven. Poco ruido y muchas nueces.

Otra que no está en el álbum y que también incluyó en este primer concierto a su regreso de México, donde giró con su música durante cinco meses, es Partituras, ya un clásico de sus conciertos bolivarenses en la rica etapa pre desembarco azteca. Lo mismo que Pared de enfrente, más nueva pero también con asistencia perfecta a los setlists de sus shows de estos años. En Molino, el tema despega con la célebre participación del percusionista uruguayo Edú ‘Pitufo’ Lombardo.

Cuando me retiraba el espectáculo seguía con Nudo, también de Molino, y Rafa había anunciado en nota previa con este diario que haría lugar a un par de estrenos, como el compositor prolífico que es. Nudo es otro perla típicamente Doorish, esas artesanías sutiles elaboradas en arcilla noble, que se vuelven grandes permaneciendo pequeñas en lo relativo a arreglos e instrumentación. A esta altura ya puede afirmarse que el urdampilletense tiene un sello propio, algo que lo diferencia en el saturado panorama de músicos/as del mundo, y en eso reside el tesoro que tendrá que continuar descubriendo y dando a conocer en base al trabajo. Por ahora, su Molino ya gira con viento a favor del crecimiento, o con Rafa a favor, lo que ya es bastante para un artista que, a la par de seguir sembrando, ya empieza a cosechar  

Chino Castro

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