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domingo, 26 de mayo de 2024
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“Un lenguaje hecho de imágenes y sonido, donde hay un director que comunica algo”

Entrevista con Ezequiel Boetti, jurado del certamen de crítica estudiantil.

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Ezequiel Boetti es crítico de cine, escribe para Página/12 y otros medios. También da clases a estudiantes en CABA, y está vinculado a Bolívar ya que sus padres se radicaron fugazmente aquí en los años setenta. Hoy conserva primos y tíos en la ciudad a la que de chico siempre venía, y entre otras actividades veía películas en el viejo Avenida. A pesar de los doce años de ausencia que cortó en 2019, justamente cuando fue convocado a la última edición de nuestro festival en el mundo pre pandemia.

En este caso, la invitación de los organizadores fue como jurado del certamen de crítica estudiantil (contempló dos de los largometrajes de la reciente novena edición del “Leonardo Favio”), a propósito de lo cual el jueves dio una charla en el Colegio Cervantes.

¿Qué lineamientos planteaste respecto de cómo escribir una crítica sobre una película?

-En principio, propuse empezar a pensar que el cine y el audiovisual en general, además de ser un entretenimiento y un motivo de charla, de excusa para romper el hielo -‘¿qué serie estás viendo?”-,ahora que no se puede hablar ni de política, ni de religión ni de nada, es un lenguaje, hecho de imágenes y sonido, donde hay un director que comunica algo. La idea de que ellos puedan pensar cómo aproximarse a esa hoja en blanco. Desde su lugar, porque no hay una única verdad en una crítica ya que se trata de un texto argumentativo en el que uno da un punto de vista que tiene que ver con lo que se ve en una película. Plantarse frente a esa hoja en blanco que es terrible para todo periodista, sobre todo en un género como la crítica, en el que no hay pirámide invertida ni fórmulas, y son textos más ensayísticos que periodísticos toda vez que no comunicamos hechos sino ideas y una mirada.

Claro, no se trata de informar un accidente de tránsito.

-Hoy daba ese ejemplo: si choca un auto en la puerta de la escuela, probablemente todos me van a contar más o menos lo mismo, pero con una crítica no va a pasar eso. Para comunicar ciertas noticias entra en juego una técnica, uno tiene una estructura y la va llenando con datos, pero acá es mucho más abierto.

¿Cuán importante es para vos la escritura, la elaboración, aplicado al periodismo, en un tiempo en el que parece haber ido perdiendo relevancia e interés, ya que, generalizando, los medios están cada vez peor escritos?

-Adhiero a eso. Igualmente, no sé si se escribe peor, se escribe distinto: más breve, otro tipo de lenguaje. Pero me parece que la escritura es fundamental no sólo por la crítica en sí, sino porque comunicamos ideas, un argumento, y si no logro utilizar bien el lenguaje es muy probable que no se entienda mi idea, y entonces fallará la comunicación. Para escribir es muy importante la lectura, no sólo de libros, de literatura, sino de cualquier tipo, para incorporar palabras que nos permitan ser más precisos a la hora de decir algo. Está en crisis en el sentido de que también está en crisis el propio cine, digo la sala como sala, frente a tanta oferta audiovisual.

“Abiertos a lo que la película dice”, en vez de “estar buscando cosas”

¿Cómo se mira una película, qué habría que tener en cuenta, además del texto?

-Hay un dicho, bastante simplificado, pero que tiene algo de razón: el teatro es de los actores, las series de los guionistas, y el cine del director. No es tan así porque está todo interrelacionado, pero obviamente una obra mal actuada no se sostiene bajo ningún punto de vista, y un buen guión más o menos dirigido puede llegar a sostenerse en una película o serie. A mí me parece que al ser algo tan subjetivo, no sé si hay una cosa en particular que se mira, sino que uno tiene que estar abierto a qué le dice la película, no se trata tanto de uno estar buscando cosas sino ver qué me llega de todo eso que está diciendo. Después sí, hay cuestiones más técnicas que uno observa, pero también en términos técnicos estamos en un momento donde se puede filmar en un celular, entonces en la parte técnica ya empieza a haber una base mínima de calidad que quizá hace unos años no estaba.

Me parece que tiene que ver primero con una suerte de enfoque global, y de pensar por qué el director/a tomó determinadas decisiones para hacer eso. Ahí es donde uno empieza ese ejercicio crítico.

Saber relacionar los distintos elementos que conforman una película y ser capaces de alinearlos o hacerlos jugar en función de un todo, que es la película.

-Exactamente. Y a cada quien todo eso le dialogará de forma diferente. Me parece que conviene más ver qué me dice a mí, antes de qué buscar. Y a partir de todo eso pensar la cosa más técnica. Por lo general todas las películas tienen un relato clásico, entonces ver cómo está contado.

Sentarse a ver la película ‘desarmado’, no ‘armado’.

-Es que se trata un poco de eso.

El cómo, más que el qué

Suelen verse films cuyo tema es loable, pero como obras de arte no son buenos. No necesariamente una película va a ser buena porque hable de violencia de género desde una perspectiva de denuncia, progresista, o porque ponga blanco sobre negro el histórico despojo contra los originarios. Se termina aplaudiendo lo que una película dice, o que lo diga, no cómo lo dice.

-La idea de la película-mensaje. Eso es un poco un error. Valorar una película porque estoy de acuerdo con su punto de vista… Uno va a tener más afinidad con una posición ideológica, es inevitable, pero de ahí a decir que una película es buena porque expresa algo que a mí me gusta o con lo que estoy de acuerdo… Y pasa muchas veces eso, se confunde. A mí suele escribirme alguien enojado, ‘no, pero cómo, si la causa’, y yo no estoy diciendo que la causa sea mala, no importa qué posición tengo yo sobre una causa, estoy haciendo otra cosa. Está bueno, como decías, ver de qué manera una obra dice lo que dice.

Necesidad cero: “El mundo no va a cambiar por una película”

En ese marco, aparecen para algunas obras supuestos elogios que a mí me resultan, al menos, dudosos: ‘Una película necesaria’, por ejemplo.

-A ver, las películas no son necesarias… Es que todas dialogan con su tiempo y llegan en un momento particular. Por ejemplo de Argentina, 1985, se escuchó un montón eso, que era una película necesaria. En ese caso puede ser que aparece en este momento de la Argentina, donde está todo mal, y el director quizá quiso hacer una obra sobre algo que salió bien, dentro de todo. Ahí surge esa idea, me parece, de que es necesaria, pero el mundo no va a cambiar por una película, ni vamos a ser mejor país porque un largometraje gane un Óscar. Sí me parece que las películas son necesarias cuando invitan a algún tipo de reflexión, no cuando señalan con el dedo una verdad absoluta que a esa obra le resulta incuestionable. En este país necesaria una película… Hay muchas otras cosas que son necesarias antes que una película.

Chino Castro

“Muchísimos creadores y voluntad de contar”, bajo un cielo casi ajeno

Boetti señala que estos meses “empieza a sentirse el parate por la pandemia”. Una película demanda un trabajo de años, desde el primer guión hasta finalizar la edición, “entonces al ser tan largos esos tiempos recién ahora comienzan a verse los problemas que generó ese impasse y las consecuencias también económicas para el INCAA, una de cuyas fuentes de ingresos es el diez por ciento de cada entrada de cine vendida”. En 2020 no hubo salas abiertas, y la vuelta al trabajo fue parcial en 2021, por lo que recién este año el circuito de cines recobró su ‘normalidad’. “Eso produjo un parate en la rueda, cuyas consecuencias se empiezan a notar”, analiza el crítico.

Esas consecuencias son, por un lado, que “las mejores ficciones, por lo general las que más dinero necesitan para hacerse, terminan siendo producidas por plataformas y no por los circuitos tradicionales del cine argentino, por lo tanto los ‘dueños’ de esas obras no son argentinos, sino Netflix o Amazon”. Por el otro, “empieza a haber toda un ala de películas independientes, más chicas, que en el marco de todas las dificultades económicas que hay -no sólo para hacer cine- se nota que se filman en menos tiempo del que deberían, que les falta presupuesto”, etc.

Se transita una etapa de cambios, mejor aún de definiciones: “Se está viendo cómo se adaptará la industria del cine a este nuevo ecosistema”, y en ese sentido “nadie sabe muy bien hacia dónde se va. En pandemia parecía que las plataformas salvarían al mundo, y hoy Netflix anunció un plan más barato para Estados Unidos, con publicidad, menos contenidos disponibles y menor calidad en la transmisión de las películas, lo que es básicamente tele”, asevera Boetti, en referencia a que no todo lo que brilla es oro, o a que nada lo será para siempre.      

“Hay que ver cómo se termina de definir el mapa. Sí creo que hay muchísimos creadores y muchísima voluntad de contar historias en la Argentina, y el cine, aunque con sus dificultades, sigue permitiendo esa oportunidad”, completó, con una dosis de optimismo en medio de un panorama que no es alentador, bajo un cielo casi ajeno.

Aquel apasionante ‘según aseguró’

No surgió en la charla, ni off the record ni on, pero alguien me contó que Ezequiel Boetti tuvo su bautismo en medios en el diario LA MAÑANA. Aportó una foto sobre un accidente ferroviario, cuando un familiar suyo comentó en esta Redacción que él poseía instantáneas sobre el infortunio, en tiempos en que aún no existían las cámaras digitales, los teléfonos celulares ni las transmisiones en vivo de medios que no fueran la tele.

A Boetti lo terminaron reporteando, en calidad de testigo de un hecho conmocionante para la ciudad. Él ni siquiera lo intuía, pero al otro día su vida cambiaría para siempre, cuando vio impresa en la ya legendaria hoja de este diario de pueblo la expresión “según aseguró Boetti”. Era un pibe, pero quien me contó esta sencilla y sensible historia me dice que el hoy periodista de Página recuerda vívidamente la emoción que le produjo ‘verse’ ahí, y aún puede experimentar algo de aquel influjo que, a su modo, sigue guiando sus días.

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