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lunes, 28 de noviembre de 2022
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Un cantor de barrio: Vida y obra de Rómulo Altavista

Escribe: Mario Cuevas.

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Rómulo Altavista debutó ‘profesionalmente’ como cantor de tangos a los nueve años. Era una mañana apacible de 1944 en Bolívar, y Rómulo y su amigo se encontraron en la esquina de San Martín y Pringles con un señor en un furgón anunciando a través de dos bocinas propaladoraslas propiedades curativas de Geniol. El pequeño Rómulo tomó coraje y le preguntó al conductor-locutor si le dejaba cantar. “¿Y qué vas a cantar?”, le preguntó el señor. “Voy a cantar un estilo que se llama La Mariposa”, contestó el pequeño cantor y a continuación entonó: “Tiene muy lindo color la mariposa liviana, mil encantos la mañana, la estrella tiene fulgor…”.

Ése fue el debut en público de Rómulo Altavista como cantor, debut profesional podríamos decir porque el niño recibió como compensación un frasco de brillantina para el cabello.

Pero Rómulo no era un improvisado: dos años antes viviendo en su casa natal de la calle Mitre, dónde hoy funciona el Club de Pescadores. “Ahí nací yo y mis dos hermanas menores – cuenta Rómulo – A mis tres hermanos mayores le gustaba cantar en casa, yo los escuchaba y ‘pispeaba’ cómo lo hacían. Yo tenía siete años, con el permiso de mi madre cruzaba a la vereda de enfrente y me iba a la vuelta, a la avenida San Martín. En la esquina que ahora está el supermercado Marano había una ‘vox populi’, como se decía en esos días, y ahí escuchaba tangos de Pugliese, Canaro, Fresedo, y algo de folklore: Alberto Castelar, Los Hermanos Abrodos, Los Hermanos Ábalos, los escuchaba y los memorizaba. Llegaba a casa y me metía en un cajón que tenía en el patio y cantaba todo el día, yo era la radio de la casa”.

A los catorce participó en un concurso de aficionados en un circo que estaba ubicado en San Martín y Azcuénaga.Acompañado de dos guitarristas y ante nueve participantes el joven Rómulo cantó Cuesta abajo. “Cómo habré cantado que ni figuré – recuerda Rómulo -. El ganador fue Oscar Gallo, tiempo después nos hicimos amigos y él fue quién me acompañó en mi primer Canta Bolívar”.

A los dieciocho participó de otro concurso, esta vez en el Teatro Coliseo, el premio para los dos primeros era una audición en Radio Azul. “Me ganó José Marchetti, yo me agarré una bronca, no por él, fue porque canté La fulana, una milonga porteña, pero los músicos me hicieron un acompañamiento de una milonga campera, fue un desastre. Allí hicimos una amistad con Marchetti que dura hasta hoy”.

Continuó participando con su canto, y llegamos al año 1955: “Todavía no había cumplido los veinte años, vino un parque enfrente de la Escuela N°2 y había un concurso con voto del público; ahí ganamos el premio con los guitarristas: un viaje con todos los gastos pagos para cantar dos noches en 25 de Mayo”.

A esta altura Rómulo ya estaba entreverado en el ambiente tanguero, era amigo de un tal Jorge Riccio, que un día le preguntó: “Te gustaría cantar en la Orquesta de Rossi? Yo le contesté: ¿En la Orquesta de Rossi, estás loco? Me probaron Mario Rossi en el piano y Jorge en el bandoneón. Tocamos unos tangos, y luego me dijeron: el sábado tenemos baile en el Club Social, era el 24 de mayo de 1955. No me olvido porque el Club Social era un club familiar: a las doce de la noche se tocó el himno nacional, todo el mundo de pie, por eso es que me acuerdo tanto. Fue un exitazo, aplaudía la gente, y quedé contratado. Ahí estaban también: Enrique Soria en contrabajo, Horacio Rossi y Zuliani (Edgardo Flores) en violines, Ives González (Gonzalito) y otro bandoneón más, y también colaboraba el abuelo de Tati Rossi en violoncello”.

Con la orquesta de Rossi Rómulo hizo un ciclo en Radio Azul, muchos bailesfuera de la ciudad, y en los clubes Social y Buenos Aires. En febrero de 1956, después de tocar en los carnavales de Bolívar, partió hacia ‘la colimba’. A su vuelta, un año después, le invitaron a unirse a la orquesta que ya tenía otro cantor, pero Rómulo decidió buscar trabajo.

En 1958 entró en el ferrocarril, y recibió una nueva oferta. “Se disolvió la Orquesta de Sangrígoli y Armando De Vicenzi formó un cuarteto, y entré yo como cantante – recuerda -. Lo primero que hicimos fue ocho bailes de carnavales en Del Valle, estaban Scarillo: en bandoneón, el Negro Suárez en acordeón, y el Ratón Figlioli en la batería. En ese momento ya trabaja en Entel y los fines de semana les cambiaba los días a mis compañeros para poder salir a tocar. Con De Vicenzi seguí hasta el año 1962, luego dejé de cantar formalmente”.

Rómulo estuvo más de tres décadas sin cantar en público hasta que en 1998 su esposa, Aurora Rey, ofició de manager. Fue Aurora, que trabajaba con Graciela Piermattei, la Directora de Cultura en ese momento, quién ayudó a promover la vuelta a los escenarios de Rómulo Altavista. “Me invitaron a cantar en una placeada– recuerda Rómulo -. Era enero de 1998, habían pasado treinta y seis años que no me presentaba en público, en esa oportunidad me acompañó Chiqui Sanz. Luego debuté en el Canta Bolívar 98, acompañado por Raúl Gallo”. En esa oportunidad Rómulo cantó, entre otros tangos: Las cuarenta y Se tiran conmigo.

En los Canta Bolívar de 1999, 2000 y 2001 fue acompañado por Rubén Exertier en bandoneón, Norberto Paolone en guitarra y Pablo Holgado en bajo.Y volvemos a querernos, su tango preferido: San José de Flores, Pedacito de cielo, y Los cosos de al lao, son algunos de los tangos que Rómulo desgranó en esas noches bolivarenses.

Paralelamente a sus participaciones en el festival mayor de Bolívar, Rómulo integró durante dos años Tango Seis, con los hermanos Scarillo (bandoneón y violín), Osvaldo Lopardo en bandoneón, entre otros músicos. “Íbamos a los bailes de Centros de jubilados: Bragado. Chivilcoy, 9 de julio, y a la vuelta llegábamos a las ocho o nueve de la mañana, era mucho trajinar, así que dejé”.

En 1997 ganó en los Torneos Bonaerenses, luego participó en el Regional en Tapalqué, acompañado por Pachín Asín en bandoneón. También concurrió avarios festivales en Mar del Plata. “Fueron experiencias hermosas, cantar en esos teatros ante tanta gente”, recuerda.En Mardel se dio el gusto de cantar en tanguerías como la que tenía la cantante Ruth Durante, y la histórica Barracuda, situada en Corrientes 1899.

Le preguntamos a Rómulo por sus cantores preferidos: “Me gustaba Alberto Morán, tuve la suerte de verlo en Bolívar. También Alberto Marino, lo vi cantar a los doce años cuando vino a Empleados en 1947. Despuésaparece mi referencia: Goyeneche con la orquesta de Horacio Salgán, era un cantor de una gran dulzura y belleza”.

La última actuación en público de Rómulo Altavista fue en Me Encanta Bolívar 2014, en ese momento ya acusaba una afección en la garganta: “Fue la última vez que canté, escuchaba mi voz en la grabación y me parecía horrible, peor que ahora”.En ésa, su última actuación en público Rómulo se acompañó con pistas grabadas, escuchándolo ahora cantando dos tangos de Pichuco Troilo y Cátulo Castillo: La última curda y Desencuentro, no acordamos con su autocrítica pero la respetamos.

“Nací en este barrio, crecí en sus veredas / Un día alcé vuelo soñando triunfar…”, canta Rómulo Altavista en ‘San José de Flores’, su tango preferido. Es que Rómulo es un cantor de barrio que se le caen las anécdotas de los bolsillos: nos habla del bar 11 de julio, de la noche que se encontró con el Polaco Goyeneche, de sus actuaciones en el restaurant Tío querido, en Puerto Iguazú, de su presentación en el Teatro Municipal de Esquel… Anécdotas que sin duda ya son parte del patrimonio tanguero bolivarense.

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