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viernes, 24 de septiembre de 2021
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Un bar con la imaginación

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Organizada por la Dirección municipal de Discapacidad y por la gente del teatro anfitrión, se realizó el viernes una función de Teatro Ciego, en una sala de El Mangrullo en la que no cabía (ni se veía) un alfiler.

Teatro Ciego es una alternativa novedosa en relación a lo que hemos visto en Bolívar, que prescinde de la imagen en la era del ‘homo videns’ e igual gana por nocaut (o quizá por eso, por su carácter original). Lo hace con un fin educativo: para que experimentemos cómo sería estar privados de la vista, es una propuesta integradora que ha pensado en primer término en las personas con discapacidad visual.

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La innovación reside más en la puesta que en el argumento de la obra, y se expone de movida: la función se desarrolla completamente a oscuras, el público ingresa a la sala guiado por los propios protagonistas, y a ciegas va ubicándose en las butacas.

En esas condiciones se desarrolla una pieza que transcurre en un bar con un par de esos personajes típicos de las borracherías’ de pueblo, con el estropeado parroquiano de todas las horas haciendo punta con su vaso de ginebra siempre a tiro. Hay también una mujer, que resulta ser una excelente cantante y pone el toque ‘fino’ a la caterva, un empleado con más ganas que recursos y el dueño del lugar. Las horas allí transcurren entre charlas sobre asuntos menores y una serie de aventuras disparatadas que apelan al humor simple y directo, que cada quien sazonará con su imaginación y experiencia. Los actores y la actriz (cuatro en total) circulan por la sala, con lo que excitan las emociones de un público que no los ve, metido de lleno en una suerte de travesía mental. La puesta emplea aromas relativos a lo que se va narrando, y también sonidos envolventes de disparos, agua fluyendo y otros, además de la música del piano que ameniza algunos segmentos.

El elenco desarrolla su performance en forma excelente, al menos en esta función en Bolívar resultó así. Hay un tono cordobés en el transcurrir de la pieza. En lo que se dice, que ‘cae’ en lo cordobés con cierta facilidad, y en cómo se lo dice. No es que exista un humor cordobés, pero sí hay un tono y algunas recursos comunes en lo ‘made in Córdoba’.

Estuvo presente el diputado Eduardo Bucca (fue tremendo, saludaba al oscuro), al que los actores le agradecieron por su colaboración con la realización de esta función. 

Por obvias razones no hay fotos para acompañar estas líneas, pero aunque carezcamos de registro, la gente rió casi que de principio a fin, y se retiró muy satisfecha. Son de esas funciones que, los que estuvimos allí, recordaremos siempre.

 

QUIÉN SON

Somos una compañía de teatro experta en contar historias en absoluta oscuridad. Cada obra es un mundo y una aventura en la que te invitamos a jugar más allá de los límites visuales. Una experiencia completamente inmersiva que despertará tu imaginación y desafiará tu realidad a través de los sentidos, movilizando cada parte de tu cuerpo.

Contamos actualmente con 7 propuestas, incluyendo un espectáculo gourmet, un infantil y un ciclo de música.

La oscuridad permite una nueva percepción de la realidad haciendo innecesario el uso del sentido de la vista. Esto posibilita la participación plena de personas con discapacidad visual en todas nuestras actividades. Brindamos trabajo a 70 personas, de ellas el 40% con ceguera o baja visión.

 

UN POCO DE HISTORIA

La técnica Teatro Ciego surge en Córdoba en 1991 cuando Ricardo Sued, inspirado en las técnicas de meditación en la oscuridad practicadas en los templos “Zen” tibetanos, decide realizar una obra de teatro en total oscuridad. En el año 2001, Gerardo Bentatti, ex miembro de ese elenco convoca a José Menchaca para dirigir una nueva obra de teatro en la oscuridad. Este elenco es conformado en su mayoría por actores ciegos, miembros del grupo de teatro leído de la Biblioteca Argentina para Ciegos, por su habilidad para manejarse en un espacio sin luz. Un año después estrenan “La isla desierta”, de Roberto Arlt.

El deseo de fomentar la creación de nuevos espectáculos y el desarrollo pleno de la técnica produjo la necesidad de contar con un espacio propio. Gerardo Bentatti y Martín Bondone deciden encarar el ambicioso proyecto de poner en funcionamiento el Centro Argentino de Teatro Ciego. Luego de mucho trabajo y esfuerzo, el 4 de julio de 2008 abre sus puertas el primer Teatro Ciego del mundo, un espacio donde todos los espectáculos son presentados en la más absoluta oscuridad, buscando el desarrollo cooperativo e igualitario de sus miembros.

(De la página web de Teatro Ciego)

Chino Castro

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