Diario La Mañana. San Carlos de Bolívar +54 9 2314 53 5776

viernes, 24 de septiembre de 2021
9.6 C
San Carlos de Bolívar
- Publicidad -

Tres damas locales le hicieron frente a los tres días y a la altura del Raid Columbia 2019

- Publicidad -
- Publicidad -

La edición de este año del Raid Columbia nuevamente puso frente a frente a los atletas inscriptos con el paisaje del norte argentino, sus bellezas y también sus exigencias.

La competencia, que se desdobló en tres días, sumó un total de 61 kilómetros entre las tres jornadas, pero abarcó recorridos de todo tipo. Las localidades salteñas de Chorrillos y Campo Quijano, y las jujeñas de Tumbaya, Purmamarca (con su Cerro de los 7 Colores), Salinas Grandes y la Quebrada de Humahuaca representaron nuevamente el circuito de este desafío.

- Publicidad -

La primera etapa, de 27 kilómetros, fue la del “Tren a las Nubes”, que alcanzó una altura de 2.125 metros sobre el nivel del mar. La segunda,  fue la del “Cerro Siete Colores”, de 24 kilómetros y una altura que osciló los 2.100 y los 2.820 msnm. Por último, la tercera etapa fue la de las extensísimas Salinas Grandes, ubicadas a 3.450 metros sobre el nivel, sobre las que hubo que transitar 10 kilómetros.

Dada la lejanía y las características de la prueba, representa todo un desafío para cualquier atleta (profesional o amateur), inscribirse, presentarse y completarla. Pero para tres representantes de Bolívar significó un reto a cumplir. Se lo propusieron y lo llevaron a cabo. Alejandra Piñuel, Clara Miramón y Eugenia Bellomo representaron a Bolívar en esta prueba desarrollada entre el viernes y el domingo pasados.

Posiciones generales

1º Diego Simon, con 4h. 03m. 03s.

2º Fabio Ochoa, con 4h. 15m. 38s.

3º Orlando Pastrana, con 4h. 18m. 49s.

 

Las bolivarenses

476ª Eugenia Bellomo, con 7h. 15m. 29s. (103ª entre las damas y 37ª en la categoría de 40 a 49 años).

479ª Alejandra Piñuel, con 7h. 16m. 00s. (104ª entre las damas y 38ª en la categoría de 40 a 49 años).

518ª María Clara Miramón, con 7h. 22m. 16s. (118ª entre las damas y 42ª en la categoría de 40 a 49 años).

Alejandra Piñuel: “es una carrera 100% recomendable”

¿Quién de ustedes dijo “vayamos” al Raid?

– Yo se lo propuse a Clara Miramón, mi amiga, el año pasado. Hace un año, hablando con chicos de acá que ya habían ido, como Jorge Arancibia y Rolando Adán, me comentaron sobre esta carrera, vi videos en Youtube y me encantaron los lugares donde se corría. Ella aceptó, así que empezamos a preparar esta carrera en el verano; aunque ya veníamos haciendo trotes, nos mentalizamos en esta participación. Señamos la carrera con 1.600 pesos y así empezó todo.  Desde marzo, incluso, habíamos estado yendo a entrenarnos a Sierras Bayas todos los fines de semana o los feriados. Queríamos fortalecer las piernas y acostumbrarnos a las cuestas, a los desniveles…

Formamos un grupo para ir a entrenar y tres de los integrantes participamos en esta carrera. A nosotros dos se nos sumó Eugenia, quien se entrena con el grupo de Chaves pero los fines de semana nos acompañaba a Sierras Bayas para prepararse y conocernos.

¿Qué impresión les dejó esta carrera?

– Es para disfrutarla, por eso tenés que estar entrenado para hacerla. Nos salió un viaje divino; se nos dio todo gracias a la logística que habíamos estudiado. Para que salga todo bien no sólo tenés que entrenar sino también ver bien dónde vas a hospedarte, contratar lugares con anticipación, etc. En una etapa, por ejemplo, largamos desde Pumbaya hasta Purmamarca; mi marido nos manejaba el auto y ya teníamos reservado un lugar, para esa noche, en esa localidad. El lugar estaba ubicado a media cuadra de la llegada de la etapa. Mucha gente, en cambio, se hospedaba en Tilcara o en la zona porque no había conseguido lugar en Purmamarca, y el hecho de trasladarte te juega un poco en contra. Por ejemplo, nos encontramos con chicos de Daireaux que se les había roto la camioneta, habían llegado a las 4 de la mañana  a Tilcara, de ahí habían tenido que trasladarse a Tumbaya, así que fue toda una travesía para ellos… Y como esa, hay muchas historias en este tipo de carreras.

Nosotros la disfrutamos, a full, en todo momento, y además quedamos en muy buenos puestos, aunque parábamos a sacarnos fotos. Si había un lugar o algo que nos llamaba la atención, no dudábamos en parar y retratar ese momento. Clarita quería sacarse una foto en un cactus y se la sacó, o con lugareños, porque estábamos a 2.800 metros y veíamos a una mujer, sola, sentada en una roca, observando el paso de los atletas a pesar del frío. Bueno, con ella también tenemos fotos…

Fue una experiencia espectacular. Había más de 3.000 corredores y el 62% éramos mujeres y en nuestra categoría quedamos detro de las mejores 45, entre muchas… Y no fuimos a buscar un puesto ni a competir; fuimos a ver de qué se trataba.

Una de las cosas que te aconsejan es disfrutarla, olvidarte del reloj; no podés perderte semejante belleza por conseguir un podio… Con esa idea largamos e hicimos toda la carrera perfectamente; no nos caímos, no nos lesionamos, nos acompañamos todo el tiempo, la altura no nos afectó a ninguna de las tres…

El día anterior a la largada nos hicieron un recibimiento espectacular y nos brindaron una charla en un teatro, donde actuó una banda, hubo un desfile de un grupo de granaderos, y nos brindaron varios consejos que tratamos de seguir. 

Después de la primera etapa incluso nos dieron un almuerzo de bienvenida, con una organización alucinante. Era un tenedor libre gratuito para los corredores, y de 400 pesos para sus acompañantes, con un menú muy variado y completísimo. Toda la organización, del Club de Corredores, estuvo genial.

Fue algo inolvidable. Vale la pena el viaje; de todas las carreras a las que he ido, fue la mejor, la que más me ha gustado, y la recomiendo al 100%.

 

El Tren a las Nubes, el cerro Siete Colores y las Salinas Grandes son lugares turísticos. ¿Hubo alguno en particular que les llamó la atención?

– A las tres, lo que más nos gustó fue la segunda etapa, la del Cerro Siete Colores. Fue la más linda, la que más disfrutamos, aunque haya sido la más brava porque estuvimos dos horas subiendo en forma constante. Llegamos a los 2.820 metros de altura y fueron 15 kilómetros en los que no paramos de subir. Nos preguntábamos “¿hasta allá tenemos que subir?”, pero la hicimos. La llegada era en bajada, unos 5 kilómetros en los que llegué a bajar a 4.20… Era impresionante la velocidad que llevábamos; las piernas no nos daban para correr tan rápido, pero también sentíamos la necesidad de hacerlo después de tantos kilómetros de ascenso y caminatas.

A la primera etapa la corrimos en su totalidad y la tercera, la de las Salinas, fue dura porque ya acumulábamos el cansancio de los dos días previos; además, en esa altura conformate con llegar, porque no podés ni hablar…

Como dije, es una carrera recomendable, para hacerla… De hecho, el grupo nuestro volverá a ir. Aquellos que han empezado a entrenarse para la altura, el año que viene irá y vamos a acompañarlos.

spot_img
- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -

Más Leídas

- Publicidad -

Edición Impresa

spot_img
spot_img