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Trelew, la escuela y el futuro de todos

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“…entremos en la historia y que nuestra irrupción la haga universal por primera vez; ¡luchemos!…”  (1)

A las 3.30 hs. de la madrugada del 22 de agosto de 1972, en la base Almirante Zar, ubicada a escasos kilómetros de la ciudad de Trelew, los oficiales a cargo obligan a los detenidos políticos que una semana antes se habían rendido en el aeropuerto de esa ciudad luego de un fallido intento de fuga del penal de Rawson, a formar en fila en el estrecho pasillo que separa las celdas. Sin que mediara advertencia o palabra alguna, los detenidos son acribillados por el fuego cruzado de las ametralladoras empuñadas por esos mismos oficiales; a los que continúan con vida luego de las mortales ráfagas, se los remata uno a uno con tiros de pistola desde corta distancia. A pesar de esta ferocidad en la ejecución y del designio de no dejar testigos, tres de los diecinueve detenidos sobreviven a lo que de allí en más se conocerá como «la masacre de Trelew». En la Patagonia obran todavía  los privilegios de quienes se beneficiaron a sangre y fuego, leyes y usura, con la “conquista del desierto”; los colonos que arribaron con sus deseos y necesidades; y los pueblos originarios, negados y arrasados hasta la última frontera de la condición humana. También en la Patagonia argentina, los primeros años 20 eran testigos del fusilamiento de cientos de trabajadores en huelga. Por lo demás, estas prácticas se extenderán en los años que siguieron a ese agosto de 1972 al inscribirse en nuevos dispositivos represivos, con los cuales la masacre de Trelew guarda estrechos lazos. Esta se podría inscribir así en una siniestra lista de masacres anteriores y posteriores que jalonaron el siglo XX argentino.

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¿En qué escuelas se formaron los jóvenes asesinados en Trelew? ¿Dónde encontraron los argumentos de su lucha? ¿Dónde aprendieron a no ser sumisos? ¿Dónde comenzaron a pensar? ¿Quién les enseñó  a leer críticamente la realidad, los discursos políticos? ¿Dónde se entrenaron para decir lo que pensaban? ¿En qué instante de sus vidas dejaron de repetir lo que gritan otros para pensar por sí mismos? (2) 

El pasado jueves 5 de septiembre los gremios docentes  convocaron  a un paro por 24 horas en solidaridad con los docentes reprimidos en Chubut. No sé cuántos pibes se enteraron de la razón del paro, no sé cuántos docentes les explicaron a sus alumnos lo que está pasando en Chubut y en el país, pero la realidad es que en las escuelas no se nombra, no se escucha. En el acto por el día del maestro no se nombró ni a Fuentealba ni a todos estos docentes chubutenses que están hace tanto tiempo en lucha, los actos siguen siendo estáticos, no un espacio más de aprendizaje.

Chubut es una provincia rica en petróleo, recursos marinos y turismo pero el Estado acumuló un déficit insostenible que la llevó a un proceso de ajuste y la paralizó: con sueldos congelados hace un año, pagos escalonados y un sinfín de penurias, los empleados públicos encaran una protesta con paros y acampes que ya supera los 100 días.

“La regional ATECH Sur luego de la asamblea emitió un comunicado donde planteó que “Aluar en el segundo semestre de 2018 tuvo ganancias de 3 mil millones de dólares. Se le entrega la energía de Futaleufú (su principal insumo) y también hace negocio con la electricidad que no utiliza. El cableado hasta Madryn y el puerto de aguas profundas fueron pagados por el Estado nacional. Respecto al petróleo el costo de producción del barril no supera los 15 dólares, se vende entre 45 y los 56 dólares y se producen 51 millones de barriles en Chubut al año. Acá está la plata para resolver el conflicto”. (3)

“La situación que se vive en la provincia patagónica es de total descalabro económico. Con una deuda que asciende a los 650 millones de dólares, el gobernador Mariano Arcioni (sucesor del fallecido Mario Das Neves) lanzó un brutal ajuste y una campaña para derogar la ley que prohíbe la megaminería contaminante con el falso argumento de que esto posibilitaría una salida a la crisis”.

Al día de hoy son más de diez las ocupaciones de establecimientos públicos. Al Ministerio de Educación (Rawson) se suman el Área Programática de Salud, la Supervisión y Dirección de Escuelas, Bosques y Manejo de Fuegos, Corfo y Vialidad (Esquel), la Supervisión y Dirección de Escuelas (Trelew), la Delegación Administrativa del Ministerio de Educación y el Área Programática de Salud (Puerto Madryn). Otras dependencias de salud y educación fueron también ocupadas en Lago Puelo, Sarmiento y Comodoro Rivadavia. (4)

En la actualidad la escuela sigue siendo escenario de la intolerancia. Las generaciones que educamos actualmente en la argentina fuimos formadas en etapas de dictadura o de los primeros años posteriores o en los ‘90, en los cuales todavía se padecían las rutinas autoritarias dentro de las instituciones educativas. Debemos cuestionar nuestra formación, enseñar para generar sujetos críticos, propiciar espacios de aprendizaje que permitan el estudio de manera cooperativa, fomentando la solidaridad,  y sobre todo la conciencia de que se estudia para modificar la realidad, no para un futuro, para terminar con las desigualdades, respetar y valorar la vida, no para competir, para ganar, para callar nosotros ni callar a los demás.

En palabras de Paulo Freire “uno de los mayores desafíos del momento es cómo hacer frente a la ideología paralizante y fatalista que el discurso neoliberal ha impuesto. En contra de lo que habitualmente se cree, el gran poder del discurso neoliberal reside más en su dimensión ideologica-politica que en su dimensión económica. Cuando se sostiene que no se puede aceptar que treinta millones de brasileños y brasileñas estén muriendo de hambre, la respuesta que se suele escuchar es “Es trágico, pero esta es la realidad. Este discurso es inmoral y absurdo. La realidad no es así, la realidad esta así. Y esta así no porque ella quiera, ninguna realidad es dueña de sí misma, esta realidad esta así porque de este modo sirve a determinados intereses del poder. Nuestra lucha busca cambiar esta realidad y no acomodarnos a ella” . (5)

La lucha de los asesinados en Trelew y luego por la dictadura sin duda buscó cambiar la realidad y no acomodarse a ella como también lo están haciendo los estatales en Chubut, por eso a seguir peleando en contra de la violencia institucional (represión, gatillo fácil), contra la violencia de géneros (femicidios, homo-lesbicidios, discriminación por géneros, etc.), contra la megaminería, el saqueo y la contaminación, contra la represión y la quita de tierras de los pueblos originarios, por los desaparecidos en democracia, por los asesinados y procesados en democracia, contra la pobreza, la marginalidad y la exclusión. Porque la mejor forma de recordar el pasado es manteniéndolo vivo en la lucha.

1) Jean-Paul Sartre, Prólogo a Los condenados de la tierra de Franz Fanon, p. 12 (1961).

2) Trelew Esa masacre que aún es fuego.  Picolo, Caprano, Zito Lema, entre otros.

3) https://www.pagina12.com.ar/214623-una-renuncia-y-protestas-en-las-rutas.

4) http://www.nuestrasvoces.com.ar/investigaciones/represion-en-el-sur/paro-nacional-docente-por-el-ajuste-y-la-represion-en-chubut/

5) Paulo Freire. El grito Manso.

Marisol Darretche (docente, candidata a consejera escolar por la izquierda bolivarense).

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