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jueves, 04 de agosto de 2022
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Tratando de crecer y no de vivir de elogios

Entrevista con Carla Gentile, una de las protagonistas de Pequeños demonios azules.

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La actriz Carla Gentile se manifestó conforme con las dos primeras funciones de Pequeños demonios azules, la obra que la compañía teatral La Barraca está exhibiendo en El Mangrullo.

Gentile es una de las protagonistas dentro un elenco de ocho actrices/actores. Participa en dos de las cuatro obras breves que conforman el espectáculo: La habitación oscura, junto a Andrea Gallo, y No puedo imaginar el mañana, donde comparte escena con Leandro Galaz.

“Alivio” es una de las sensaciones que admitió sentir Gentile tras las primeras salidas a escena de la pieza que escribió José María Alabart inspirado en textos de Tennessee Williams. Sobre todo luego de la segunda función, el domingo pasado, ya que durante la primera, una noche antes, un percance de salud de un espectador puso a artistas y público en vilo (sucedió mientras se desarrollaba La habitación oscura, justamente una de las dos obras en las que está Carla), más pendientes del ‘afuera’ que del ‘adentro’ artístico. Hubo que convocar a un servicio médico de emergencia y hasta se produjo alguna corrida en la sala. Por fortuna nada grave sucedió, pero los protagonistas del espectáculo estuvieron a un tris de interrumpir la función, y aunque siguieron adelante la atmósfera de la sala de Venezuela 536 quedó viciada de preocupación y ansiedad.

Así las cosas, podría considerarse que la función debut fue al día siguiente, y por ello también la actriz siente “felicidad”, dado que finalmente se llegó a la concreción de un proyecto en el que La Barraca trabajó mucho. “Fue un fin de semana intenso, y, en lo personal, la pasé mejor el domingo”, confesó.

¿Te gusta cómo quedó el trabajo? Te pregunto por la obra en general, no por tu labor en particular.

(Piensa unos segundos). -Me encanta. Pero me cuestiono algunas cosas. Creo que nos faltó tiempo de verla entera. Se trabajó mucho por separado, y cada obra individualmente estaba lista, pero me parece que faltaron algunos ensayos más como para ver el conjunto y los tiempos, los ritmos. Tiene que salir muy al palo para que quede llevadera, y a veces eso no pasa. El sábado no pasó. Yo creo que las energías bajaron (por el percance ya mencionado), y eso influye.

En esto que expresás, se advierte la visión de una directora.

-¿Sí?

Sí. Estás describiendo el conjunto, no un recorte.

-Si es así es bueno, pero igualmente es parcial mi descripción. Me pierdo cosas, en escena a veces escucho ciertas pausas y me parece que no está pasando nada, que algo se alteró, pero quizá está sucediendo de todo. (Mientras una obra se desarrolla, hacia un costado de la escena, a oscuras, los protagonistas de la siguiente pieza esperan en silencio. Es la dinámica de Pequeños demonios, con epicentro en un conventillo donde sucede todo.) Eso ocurrió el sábado: yo decía que en La marquesa hubo unos silencios… pero ‘Meli’ (Pedernera Melina Cardoso, protagonista de la obra que abre el espectáculo, junto a Leandro y Patricia Galaz), me retrucaba que en esos pasajes ocurría de todo. Está bueno eso, seguramente fue así, pero yo desde el costado no alcanzaba a percibirlo en su magnitud.

¿Y con tu performance estás conforme?

-Sí… Estoy contenta. Pero a mí lo que me interesa es que estemos contentos todos. Después de estas funciones hemos hablando con ‘Lean’ (Leandro Galaz), que considera que quizá deberíamos acortar algunas cosas (de No puedo imaginar el mañana, que ambos protagonizan con dirección de Ana Laura Maringer, la directora general del espectáculo). Tal vez lo hagamos más adelante, lo analizaremos. No ahora, para esta serie de funciones.

¿Qué devoluciones han recibido?

(Piensa) -Que gustó mucho. Que no gustó. Que no gustó la obra pero sí los trabajos de actores y actrices. Está bueno que la gente haga ese ejercicio de separar, que sepa decir por qué, o qué, no le gustó, que pueda desmenuzar. A mí misma me cuesta eso, pero es bueno saber hacerlo para cuando vas a ver teatro. Cuando algo me gusta mucho, es porque todo funciona: la puesta, la música. Pero poder separar todo eso me parece interesante.

Nos han dicho que los trabajos son muy buenos pero la obra densa, alguien puso (en redes sociales) que se hacía ‘insoportablemente densa’ (dura dos horas). Tomamos en cuenta todo eso, para charlarlo entre todos.

Después de esta serie de funciones que finalizará el sábado 18, La Barraca hará un parate, con la idea de salir a girar por la zona y participar del regional de teatro. “Quizá con algún cambio en la obra, o no”. Antes, el espectáculo volverá a presentarse en El Mangrullo este sábado, a las 20.30, con entradas a 700 pesos. 

Todes para una: La Barraca

Más allá de Pequeños demonios azules, salta a la vista que se ha conformado un grupo muy lindo, como para seguir haciendo cosas. Seguramente eso es lo mejor que podría pasarles.

-Sí, sí. Es un grupo hermoso. Nos conocemos mucho, y con quienes ingresan, enseguida se genera esa onda que parece que nos conociéramos de toda la vida. Yo a Leandro y a Patricia recién los conozco desde el trabajo para esta obra, y rápidamente se dio esa conexión. El teatro tiene eso, se producen vínculos muy lindos porque uno se expone tanto con el otro, que se crea una confianza. Hay muchas ganas de hacer, retomar cosas pendientes que quedaron truncas por la pandemia. Creo que sí, que de ahora en más surgirán más ideas, de todos.    

(La foto que acompaña fue producida por Emiliana Ron.)

Chino Castro

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