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martes, 01 de junio de 2021
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Covid-19: sin vacunas, todo esfuerzo será estéril

Es imperioso provocar un aluvión de inscripciones de mayores de 18 años al plan de vacunación contra coronavirus. Y un reclamo enérgico y unificado para que lleguen dosis que provoquen un shock que ayude a bajar la curva de contagios.

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Bolívar está en situación de catástrofe, sin ninguna duda. Nos hemos acostumbrado a vivir con más de 1200 casos activos de COVID 19, el hospital colapsado, el personal de salud extenuado, a esta altura superando el límite de sus capacidades humanas y registrando un crecimiento de casos diarios imparable, a pesar de todas las restricciones vigentes que se están cumpliendo al pie de la letra.

Necesitamos, en forma urgente, un shock de vacunación que transforme en útil este largo encierro en el que estamos. Si ese shock de vacunación no llega, estaremos así durante muchos días, quizás meses, utilizando como único método de lucha el aislamiento y todos sabemos que esa estrategia, aislada, es imposible de sostenerse en el tiempo.

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Un dato surge como espeluznante, en este contexto. El día 7 de mayo pasado fue el último en el que se vacunó a un número importante de personas. Fueron 403 inoculaciones elevando el total de inmunizados al menos con una dosis a 9.141 vecinos. Desde esa fecha hasta ayer, 26 de mayo, sólo se sumaron 90 más, para llegar a los 9.231 vacunados. Quiere decir que estamos atravesando quizás el pico de la segunda ola sin que haya vacunas disponibles. Ellas llegarán en la próxima semana, quizás en cantidades importantes, porque ha sido muy reciente la llegada de partidas al país que comenzarán a distribuirse siguiendo los protocolos de rigor; pero aún así esas cantidades serán insuficientes para abordar la problemática local con la energía y potencia de acción que corresponde, habida cuenta de la gravedad del cuadro descripto.

¿Qué podemos hacer los bolivarenses para ayudar a resolver esta cuestión? Algo no menor: inscribirnos para ser vacunados. Quienes no lo hayan hecho es preciso que sepan que las vacunas no llegarán para ser guardadas en un freezer a la espera de las inscripciones. Serán enviadas de conformidad a la cantidad de inscriptos y siguiendo un criterio de proporcionalidad, porque ya hemos dicho que seguirán siendo insuficientes. Luego de eso, quiero decir, luego de asegurarnos que el número de inscriptos alcanza al 80 por ciento de la población objetivo, entonces también podremos juntar fuerzas para peticionar dosis a las autoridades provinciales y nacionales. Allí tendremos que ponernos de acuerdo y elevar, todos juntos, una voz de pedido de auxilio que, si es preciso, nos obligue al grito.

Le pido que me siga con algunos datos numéricos más. En el Partido de Bolívar hay 30.500 habitantes mayores de 18 años. Es necesario que el 80 por ciento de esa población objetivo esté inscripta en el plan de vacunación. Ello equivale a poco más de 24.000 personas de las cuales, a hoy, se registran aproximadamente 19.000 anotados. El día que lleguemos a garantizar que 21.000 individuos de ese universo de 24.000 esté vacunado, nos aproximaremos a la inmunidad de rebaño y, a hoy, se ha llegado a 9.231 (43 %).

¿Qué nos está faltando, entonces, para que esta pelea que nos obliga al encierro empiece a dar respuestas? Muy simple: 5.000 inscriptos más en el plan de vacunación y 11.000 dosis de vacunas efectivamente aplicadas.

La primera ecuación parece muy fácil de solucionarse. Es una simple decisión de cada uno de nosotros, mejor dicho, de los que faltan anotarse. La segunda es un poco más compleja aunque no tanto. Supongamos que la semana entrante lleguen 5.000 dosis (quizás puedan ser un poco más, según nos informan extraoficialmente). Necesitaríamos nada más que el último envión de 6.000 dosis para comenzar a tranquilizarnos ya que, una vez aplicadas, habríamos llegado al menos con la primera dosis a esa población objetivo. En este punto no debiera haber dudas de nadie. Sólo bastaría con mostrar nuestro grado de crisis ya descripto y nuestra voluntad expresada para que, desde Nación y Provincia miren para este lado y envíen lo único que puede salvarnos: vacunas. Sin vueltas, sin actos protocolares, sin viajes de funcionarios, sólo vacunas.

Habrá sido útil, solamente de este modo, este encierro en el que estamos, que se está haciendo imposible de soportar.

Víctor Agustín Cabreros.

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