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domingo, 26 de septiembre de 2021
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Sin embargo el cielo

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“Si vieras cuánto mar cabalgado a pelo, cuánto mar, cuánto mar y sin embargo el cielo…”

                                                                                                                           (Sergio Gobi)

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Mi mejor estrategia para abordar gran parte de la obra de Sergio Gobi, puntualmente su disco con la agrupación 6 Australes y sus dos trabajos con el guitarrista Martín Quaglia, consistió en cargar en mi ipod dos horas y pico de los álbumes mencionados, deshojarlos y disfrutarlos durante dos o tres días de caminata por las calles y plazas de Bolívar. Tango, folklore, ritmos sudamericanos, historia, poesía, Borges, Marechal, y viajes con una mochila cargada de lugares y personajes es lo que encontramosen las escuchas de sus canciones.

Gobi, que se presentó varias veces en Bolívargracias a la gestión de Sapulandia Club Cultural, nació en Urdampilleta pero a sus dos meses ya estaba respirando el aire de Buenos Aires.Es profesor de Artes Plásticas, ya los seis años ya tocaba la guitarra de manera autodidacta.

No es el primer argentino que descubrióel tango fuera de su país, vivió mucho tiempo en Alemania y para ganarse el sustento diario comenzó a cantar tangos acompañado de un guitarrista tucumano que conoció en Berlín. Desarrolló su gusto por el tango junto a Coco Nelegatti, Puro Apronte, Orquesta Sabor a Tango, Grand Orchestre de Tango de Juan José Mosalini, Sexteto Andorinha, Quinteto Ángel, La Rolando Rivas, Cuarteto Rotterdam entre otros grupos del género.

6 Australesfue la agrupación con la que Sergio registró “Eclipse”, el único disco que grabó con el sexteto, luego se disolvieron. “Para mí fue un lujo – confesó – Unos bestias los pibes, todos y cada uno. Fue mi primer proyecto con temas propios. Todo lo que había hecho hasta entonces eran tangos clásicos, covers.”

Los ‘bestias’ que acompañan a Sergio son: Juan Lucas Aisemberg en viola, nacido en Budapest. Estudió en Suiza con Alberto Lysy e integró la agrupación Novitango x 4; el alemán Christian Gerber en bandoneón, que tomó con clases con Juan José Mosalini yalternó en Sabor a Tango y Tango Crash; el guitarrista y compositor argentino César Nigro, que estudio jazz con Pino Marrone y formó parte de El tropezón y Amortal; el pianista argentino Pablo Woizinski, que integró los mismos grupos que Nigro; y el contrabajista argentino Rodolfo Paccapelo, que estudió con Oscar Giunta y Ernesto Jodos.

El disco comienza con ‘La Lujanera’, una milonga hecha y derecha en lo musical y fellinesca en lo lírico: “La Lujanera era una mina de avería, tímida turbia gorda sombría / vivía en la calle Santa Rosa y Gurruchaga / la crencha negra como una daga que le caía sobre el ojo medio bizco y le ortibaba el gesto arisco / de su pasado no es verdad lo que comentan están al pedo y van y cuentan y los que dicen que era un trava que era un quía no saben nada son policía…”

En la deliciosa milonga ‘Plaza Cortázar’, Gobi retrata con maestría la citada plaza, ubicada en el corazón de Palermo Viejo: “Siempre es lo mismo en la placita los tauras y las perras se dan cita / la botella de Quilmes como un termocebándole los mates a Palermo / todos se encuentran en mi plazase rozan como Borges y Cortázar / queman un faso y alucinan que son Patricio Rey…”

En ciertos momentos del disco Gobi gambetea el formato tradicional de la canción y airea las composiciones para que los integrantes del sexteto se explayen y luzcan. Clara muestras son ‘Eclipse’, con aires de candombe; ‘Apuntes de la era glaciar’, que comienza con aires de milonga para virar en la segunda parte en un formato musical más libre mientras Gobi sentencia: “Para ladrar milonga hay que nacer con el genque insiste en dar la vuelta al perro / por esa veredita gris tan sin sol, cenizas del invierno…”; y en ‘Odiseas’,Sergio introduce una constante en su obra, los viajes. “Si no hay complicaciones a toda vela, si no hay sirenas a barlovento / si sopla el viento en contradel olvido y la pena / el día menos pensado peinando olas, estoy volviendo para vos sola…”

En “Eclipse” también se cuela el folklore en‘El charango’ y ‘La chacarera de los 6 Australes’ (una ingeniosa manera de presentar el grupo en sociedad);y también la historia argentina: Gobi cita a Ezequiel Martínez Estrada para explicar el título del tema: “Trapalanda era una tierra legendaria en la que podía hallarse una ciudad de oro. Una leyenda que fue propalada por los indígenas, o que sólo nació de la afiebrada y desesperada imaginación hispánica.”

Sergio realizó dos discos junto al guitarrista Martín Quaglia, “Prosa” (2009) y “Parceros” (2017), ambos grabados en Buenos Aires. Fue un amigo en común, el artista plástico Hernán Sansone, autor de las portadas, quién hizo de nexo para que Gobi y Quaglia formaran una suerte de sociedad musical. Básicamente el dueto tiene bien repartidas sus tareas, Gobi en composición, voz y guitarra; y Quaglia en guitarra, arreglos y la producción en el primer disco.

El primer álbum, “Prosa”, posee un mayor desarrollo instrumental y contiene varios ‘clásicos’ de Gobi: la roadmovie ‘Invitación al viaje’; ‘Ipiranga’ (retrato a lo Gobi de un viaje a Brasil); la milonga-choro ‘Dele llover’; la hermosa ‘Esquirlas’, con la participación de la cantante Marcela Forero; y un ‘hit’ de Sergio, ‘Palabra’ (se recomienda chequear también la versión que hacen la cantante-actriz AnjaStoehr y el guitarrista Quique Sinessi).

En “Parceros” hay una mayor economía de recursos, Gobi en voz y guitarra, Quaglia en guitarra y arreglos más el aporte de Santiago Rudas en cajón y Fernanda Di Caro en coros.

El disco comienza con la hermosa y rítmica ‘Alcanfor’ con el estribillo que reza: “Qué extraña llama es esta eternidadque se marchita en lo mejor / dejándome ni un alcanfor entre tu ropa vieja…”. Hay que citar también la hipnótica ‘La mitad del paisaje’ y ‘Ma belle’, que posee un delicioso juego de palabras que cierra con: “De una zamba se obtiene el azul que se usa en el cielo después / pero Ma Belle yo insisto en el gris de mi dulce y obscena chanson d’ amour…” Este tema lo pudimos escuchar una noche del verano pasado en Sapulandia Club Cultural interpretado por Sergio en dúo con Clara Tiani.

“Los discos tuvieron tratamientos muy diferentes- nos contó Quaglia-“Prosa” salió de un trabajo de un mes metidos en el estudio armando pista por pista todo lo que queríamos ponerle de instrumentos y voces. Después Sergio se volvió a Alemania y lo mezclé en otro estudio. Para “Parceros” estuvimos ensayando para unos shows y en el camino nos fuimos copando con la idea de grabar, al día siguiente del segundo show nos metimos al estudio y en tres horas grabamos todo. Después mezclé, acomodó un poco los volúmenes y ya. No se agregó nada ni se cambió nada. Todo en vivo.”

Sergio Gobi confiesa que hay letras que escribió que hoy no sabe qué quiso expresar, pero es normal, no le gustan las reflexiones sentenciosas o las historias que tienen un cierre.Los personajes que pinta pueden estar viajando, encontrarse atrapados en una dura realidad cotidiana o virar hacia lo sobrenatural pero nunca hay sentencias morales, sólo retratos y preguntas.

“Creo que una canción es una especie de objeto al que le podés meter tantas cosas, que es infinita la libertad.”, le confesó Sergio al Chino Castro en una entrevista.

Abordar las canciones de Sergio Gobi es una odisea, término que significa viaje largo, plagado de aventuras y dificultades, en este caso el viaje está garantizado y las dificultades se tornan más que placenteras.

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