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Simplemente Francis, Volumen 2. Una charla con Francisco Di Francisco

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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“Del Trío Cascote tengo los mejores recuerdos porque era cuando más entusiasmo tenía, por edad, por supuesto. Antes de formar el trío, cuando teníamos trece, catorce años, empezaba a resurgir en nosotros una gran afición por la música. En su época el trío pegó fuerte, nos esmerábamos en hacer las cosas lo mejor posible, le gustábamos mucho a la juventud, y a la gente grande también, eh. Se podría decir que era un trío de élite para ese entonces. El Trío Cascote fue mi primera experiencia con el rock porque yo venía del jazz, el repertorio estaba compuesto principalmente por temas internacionales, Creedence, Steppenwolf, y de acá, el Trío Galleta (la repetición de Creedence), Manal, y también temas melódicos. Debutamos en el hotel Las Vegas, luego en lugares como en Jembo, también tocamos en Casablanca”.

Es Francisco José Di Francisco, Fratacho, Francis, hablando del legendario Trío Cascote, agrupación que brilló en Bolívar cuando terminaba la década del 60 y se iniciaba la del 70, integrado por Fratacho en batería, Alfredo Flaco Mellado en guitarra y voz, y Daniel Croce en bajo. Creemos que no hay registros de audio o video del trío, sólo podemos imaginarnos cómo sonaban por su repertorio, y por la calidad de los músicos que lo integraban.

“Yo tendría quince años cuando lo conocí a Fratacho – testimonia el Flaco Mellado – Él estaba parado siempre en una disquería que estaba en la avenida Belgrano casi llegando a la esquina del Bar Suñol. Se paraba a la tardecita a escuchar música, a los bateristas que le gustaban: Sandy Nelson, Hal Blaine, Cozy Cole; y él estaba en una barra con muchachos rockeros, con Jaime Suñol que era un amigo en común. Comenzamos a reunirnos, hacer un poco de música.El grupo se iba a llamar Los Rockers, pero fue Trío Cascote, que arrancó en mayo de 1969 en el Hotel Las Vegas. Ya en esa época incorpora el solo de batería que con el tiempo se transformó en una marca de fábrica y a Fratacho en una leyenda. Esos solos de batería en el set del Trío Cascote era el momento más esperado”.

Tal como asevera Mellado, Fratacho es una leyenda, nuestra leyenda. Nos sentimos orgullosos cuando escuchamos los reconocimientos del ambiente artístico regional y nacional hacia su figura, su instrumento y su mágico toque, que nació bajo los influjos de un tal Gene Krupa y el tema SingSingSing, que popularizó el baterista junto a la Orquesta de Benny Goodman.

“En ese disco Gene Krupahace su un solo y yo ya quería tocar eso y después todo lo demás por supuesto – dice Fratacho – Ahí nació mi afición por la batería y por el jazz, con semejante baterista como Gene Krupa, me desarrollé en ese estilo y me gustó. Le abollaba las cacerolas a mi mamá, ya de entrada me enloquecía el jazz, así que seguimos en esa línea y por supuesto, también el rock y todo lo demás, hasta la música clásica me gustaba. Del rock me gustaba el estilo de Cream, y Jimi Hendrix, que eran músicas avanzadas en esa época y aun hoy, eh”.

En 1969 Francis comenzó a viajar con Carlitos Moura a Buenos Aires para tomar clases con Horacio DroppyGianello, el baterista de Arco Iris. “Nos tomábamos el micro y a las once estábamos en las clases. Gianello había estado perfeccionándose en Europa, fue baterista estable de la Orquesta Club de París. Practicábamos varios géneros musicales, en esa época sonaba Blood, Sweat&Tears, Led Zeppelin, Deep Purpple, toda esa onda”.

Tiempo después tuviste como profesor al destacado percusionista León Jacobson, le preguntamos: “Más que profesor fue un gran amigo, no me cobraba un peso, yo tenía que llevarle chorizos caseros de Bolívar, con eso le pagaba – contesta riéndose Francis – Me atendía en su casa como si fuera de la familia. Él me enseñaba con la llamada batería muda, que sonaba así (golpea con sus dedos en la mesa), no hacía ruido y no molestaba a nadie. Nos daba partituras que se medían por metro del Teatro Colón, de las óperas, ballets, lo que sea, yo trataba de estudiarlas, era muy avanzado eso porque tenés que tener la batuta que te dirija, pero me las ingeniaba”.

¿Tuviste muchas invitaciones pata tocar fuera de Bolívar?

“De León Gieco cuando estuvo en Bolívar, en cualquier momento me iba con él – contesta – de Alberto Cortez cuando vino a tocar al Cine Select, pero yo me quedé acá, me tiraba más”. Tiempo después se transformaba en profesor brindando sus conocimientos a diferentes generaciones de bateristas y músicos. “Estoy contento por haberle dado una mano a los que lo necesitaban, por supuesto, hoy algunos están tocando, otros ya se han retirado”.

En un rápido raccontoFratacho da cuenta de parte de su currículum musical: “Empecé tocando con Los Rítmicos, ahí estaban Bocha Crespo, hacíamos música tropical, tocábamos en clubes de campo, La 20, Marsiglio, esos lugares. De más grande, en la década del 70 estuve con Los Caballeros del Ritmo, ahí tocábamos con bajo y guitarra eléctrica, y estaba la trompeta de Rulo Scarillo y la voz de Carlitos Gasparini. Luego con la agrupación The Masters, con Toto Moreno, ahí no estuve mucho. Con Carlitos Gasparini también estuvimos en Los Diamantes Negros, todavía no cantaba Juan Carlos Polito. En 1972 toqué un tiempo con el grupo Macrobios, de Olavarría”.

El año1989 es testigo del ingreso de Francis a La Fasecomo baterista y vocalista, también demostraría sus dotes de compositor en temas como Soluciones mágicas y Algo en el pasado. “Estaban por ir a grabar los chicos de La Fase, y Pato Sánchez estaba en Mar del Plata, así que fui yo – cuenta – Nos encontramos con Carlos Conter, el técnico de grabación, con quién nos hicimos tan amigos que después venía cada tanto a Bolívar a visitarnos”. Vos eras de una generación anterior que el resto de los integrantes, eras un poco como el profe o el padre de ellos. “Si, el abuelito sería…”, exclama Francis riéndose.

Con La Fase realizaron un recital en la confitería Indiana, que funcionaba en el primer piso del Club Independiente. Esa noche la banda contó con dos bateristas:Fratacho y Pato Sánchez. “Gustó muchísimo eso, tocamos Holdthe Line, de Toto, ahí estaba el baterista Jeff Porcaro, creo que en ese tema fue que hicimos el solo entre los dos”, dice Francis.

Entre 2004 y 2005 ingresó a Los Cohetes Lunares haciendo percusión y voces. “Agarré unos implementos de percusión y le hacía el apoyo a Patita Suárez, con él siempre nos entendimos muy bien así que no había mucha dificultad entre nosotros”.

Tiempo después Francis se convirtió en Francisco Duvallier, un crooner, un cantante multifacético que abordaba con maestría varios géneros musicales, cantando sobre pistas grabadas.“Fue una época que quería ser un poquito Sinatra o algo parecido, también Nino Bravo. También estuve con Pichi Landi, José Sisinni es su verdadero nombre, me agregué a su staff, viajaba cada quince días para grabar un tema, que salía por tv en Crónica en las trasnoches de los sábados. Me bautizó como Francisco Francisco, el Papa de la música (en Pentagrama Musical), y luego Francisco José, el Emperador (en Welcome Show).El nombre Duvallier lo inventé yo, lo escuché en algún lado y elegí, después me enteré que había un dictador de Haití”.

Como Francisco Duvallier se presentó muchas veces en El Barco Pub versionando canciones de Frank Sinatra, Boy George, Roberto Carlos, Nino Bravo, Camilo Sesto, además de pistas de corte tropical.

Escuchando esas pistas uno no deja de maravillarse cómo frasea Francis con un swing absoluto encima de la orquesta de Sinatra. Le pregunto cómo lo hace, y él con su proverbial humildad contesta: “Se hace fácil porque te ayuda esa gran banda que tiene.”

Fotografía: ArchyPeret

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