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viernes, 24 de mayo de 2024
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“Siempre hay un lugar donde el cemento se quiebra y brota la pampa”

Felipe Chorén rueda Empeñados. Folclore en la periferia.

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Felipe Chorén se sumerge en las telúricas aguas de Empeñados. Folclore en la periferia, que recoge la historia de “gente que está empeñada económicamente, empeñada porque anda empeñada, es decir de pena en peña, siempre de caravana en la música, y empeñada en seguir manteniendo viva la llama del folclore”, enumeró el propio director, que el único domingo (el 9 de este mes) de nuestra reciente novena edición del festival de cine argentino “Leonardo Favio” ofreció un anticipo respecto de su película, aún en plena etapa de desarrollo.

En Empeñados se ve a personas que han llegado a la ciudad “no por voluntad propia”, sino por “el destierro, que puede ser económico, o sencillamente por una encerrona que el sistema les ha impuesto”, introdujo el hacedor en charla con el diario .Es el caso de Mingo Acosta, santiagueño, hijo de hacheros, que debe emigrar a la ‘gran ciudad’ frente al agotamiento del monte, “también propiciado por ellos”, que torna inviable continuar viviendo en su terruño. Acosta se muda a Berisso, zona de frigoríficos en esa época, y al igual que sus pares en esa aventura a la que los compelió la vida, “encuentra en el folclore la forma barata” de volver a su elemento, describió el realizador bolivarense, radicado hace unos cuantos años en ‘la ciudad de las diagonales’. Una suerte de rumbo que quedó trunco pero no sellado, y que los desterrados desean retomar. “A partir de ahí yo empiezo a trabajar el choque entre los trabajos que realizan, el tiempo que le destinan al ritual de la música, del fuego, de volver así a su tierra, y los ritmos de la ciudad, la cuestión de lo urbano y sus dinámicas”.

Según los plazos del director, la película verá la luz el año que viene, y quién sabe pueda estrenarse en la décima edición de nuestro festival de cine “Leonardo Favio”. Pero si los trámites administrativos en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) lo permiten, la estrenaría antes. Como vaya a suceder, proyectarla en Bolívar es algo que lo complacería, ya que es su lugar en el mundo, aquel al que, como solía decir Troilo cuando le preguntaban por el barrio, siempre está volviendo. Y, a la vez, aparece en su derrotero una ligazón con los personajes de Empeñados, dado que al igual que ellos Chorén no se fue de acá porque quiso, sino producto de la inundación de 1985, que prácticamente expulsó de su tierra a su familia. Una historia que él ya narró en la película Cuerpos de agua, exhibida oportunamente en nuestro Avenida. “Y esa historia, al quedar trunca, es la que también te hace volver”, reflexionó el cineasta durante esta entrevista en el Miró Café, horas antes de regresar a La Plata tras un viaje fugaz de reencuentro con el campo, la familia y los amigos, esos indispensables ‘recreos’ que renuevan su energía realizadora.

La necesidad de la fiesta por la fiesta misma

Una frase que surgió del desarrollo de la obra, y que podría sintetizar la mirada de Chorén y de los participantes, es que las raíces quiebran el asfalto. En rigor, una certeza. “Yo abordé una ciudad enorme, una mole con toneladas de asfalto, pero siempre hay un lugar donde el cemento se quiebra y brota la pampa. Ellos mantienen vivos sus rituales, sus maneras de distenderse”, y así, sin proponérselo porque no lo hacen para eso sino por el puro sobrevivir, confirman lo que la frase parece vaticinar. “El resumen comenzaba con una cita del filósofo Byung-Chul Han, que habla de que necesitamos un tiempo de fiesta, de descanso, pero que no sea para seguir trabajando, es decir para renovarse, refrescarse y continuar produciendo/consumiendo, sino un período de fiesta en sí mismo, un rato para nosotros. Y me parece que el folclore consigue ese tiempo, se lo hace”, explicó/interpretó Felipe. Justamente, una de las historias de Empeñados está protagonizada por un obrero de un astillero, que trabajaba con maquinaria pesada y un gran esfuerzo físico, “pero cuando bajaba se pegaba un baño y lo veías de punta en blanco cantando como los dioses en la peña”.

La solidaridad entre pares también es abordada por Empeñados. Es otra característica vital que alimenta vínculos de una profunda empatía, y que no podía quedar al margen del relato. Late fuerte, por ejemplo, en la ayuda que compañeros peñeros le brindan a alguien que tuvo que dejar su casilla, cuando le levantan de cero una nueva morada. Esto fue documentado por la película. “Hay ahí un espíritu de compartir pero también de solucionarle las cosas al compañero, se pone de manifiesto una solidaridad muy interesante y productiva”, completó el realizador, que también es músico.

Chino Castro

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