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domingo, 26 de septiembre de 2021
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“Se cayó el cielo y la arcilla nos dejó mudas las ruedas”

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La lluvia impidió el normal comienzo del campeonato “Waypoint Track Bonaerense”. La primera fecha iba a desarrollarse durante el sábado y domingo pasados en Rosario del Tala, en la provincia de Entre Ríos, pero los milímetros caídos transformó en intransitables los caminos de arcilla de aquella región. Un grupo de bolivarenses se dio cita y padeció, como la totalidad de los participantes y organizadores, las consecuencias de ese mal clima que fue el protagonista principal del fin de semana.

Los bolivarenses que viajaron con intenciones de competir son Gustavo Aguilera, con una moto Yamaha XTZ 250cc; Sebastián Rodríguez en una Honda Tornado; Guillermo Fangio en una Corven 150cc.; Sergio Crotolari con una Keller 260cc. , Julio Zabaljauregui, con otra Honda Tornado, y Ricardo Darretche con una camioneta Jeep Gran Cherokee.
 
Julio Zabaljauregui
– El barro complicó todo. Hicimos 23 ó 24 kilómetros solamente, el día sábado; desde ahí en adelante el mal estado del piso hizo que no pudiera avanzar nadie. Largamos con lluvia; pero mientras llovía íbamos “como un tiro sobre el barro”; sin embargo, cuando paró de llover el camino ya estaba imposible. Algunos hicieron unos pocos kilómetros más, pero dentro de los 28 km. estábamos todos los de la categoría… Sólo Ricardo Darretche en su camioneta logró llegar hasta los 35 km., donde se encontró con una ruta y se volvió. Un cuatri alcanzó a hacer unos 65 km. y el campeón argentino de UTV llegó a hacer unos 120 km., pero también regresaron, no avanzaron más. Ellos largaban adelante, así que dentro de todo encontraron el camino un poco más sano; los que largamos atrás ya nos encontramos con todo el fango. Ricardo, con “la bestia”, llegó arrastrando las ruedas de atrás; porque “se pegaron” y no giraban, sólo le traccionaban las de adelante…
 
Ya habías comentado, antes de viajar, que si llovía iba a complicarse todo por la clase de terreno…
– Sí, porque es arcilla…
 
Habrá llevado buen trabajo lavar las motos por si se llegaba a correr el domingo… 
– Según nos dijeron los baquianos, teníamos dos opciones: una, era meterle mucha cantidad de agua, y para eso estaba el autobomba, que te la lavaba a presión. La otra alternativa era dejar que se seque, se cuartee, y después salir a andar hasta que se despegue… Nosotros tuvimos que lavarlas a las 12 y media de la noche, cuando logramos llegar al vivac con un carretón. Al otro día, a la mañana temprano, había una posibilidad de largar; entonces empecé a hacerles el service a las motos, a dos cuatriciclos, y Ricardo atendió su camioneta. Laburamos toda la mañana hasta las 14, cuando se dio por suspendida la carrera porque todavía no habían podido sacar todas las camionetas encajadas; incluso un cuatri estaba perdido y su piloto había pasado la noche en una escuela.
No fue por mala organización. Iban a llover 16 mm., nada más, pero “se cayó el cielo”. Hasta los meteorólogos le erraron… Qué se le va a hacer, así es la naturaleza; habrá que pensar en la próxima.
 
O sea que el grupo local, más allá de verse perjudicado por esta cuestión climática, no sufrió ningún otro inconveniente…

– No, no hubo ningún otro problema además del barro, así que nos quedamos con ganas de correr y vamos a estar en la próxima. Después de encajarnos, a eso de las 2 de la tarde,  tuvimos que esperar que fueran a buscarnos. Se nos hizo como las 11 de la noche en el medio de la selva, así que prendimos fuego y tuvimos que hacer “supervivencia”. Fue otra experiencia; vimos unas arañas que al principio, en la oscuridad, creíamos que eran cuices… Tenían el tamaño de un plato de postre. Allí estuvimos hasta que fue a buscarnos un tractor con un carretón, pero el tractor también se encajó. Era un piso raro, no se hacían pozos, eran unos cinco o seis centímetros de barro, pero se pega y va acumulándose en la rueda. A la moto de Guillermo Fangio se le hizo tan grande la rueda de adelante, que el barro le arrancó el guardabarro delantero, que está como a 30 centímetros de distancia de la cubierta… Imaginate cómo estaba la rueda de atrás: prácticamente “muda”. Era un dulce de leche repostero infernal.

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