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martes, 01 de junio de 2021
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Rota y bien parada

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La psicóloga y escritora Lorena Pronsky brindó la conferencia “El dolor como oportunidad”.

Fue el viernes a la tarde en el auditorio de la Biblioteca Rivadavia, que lució colmado, con organización de la vecina bolivarense Verónica Ruiz. Pronsky ha publicado los libros Rota se camina igual y Curame, donde expone conceptos y una visión sobre los que se explayó en una entrevista exclusiva con LA MAÑANA.

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El título de la conferencia es El dolor como oportunidad, lo que representa mirarlo de otro modo, ya que una oportunidad es siempre algo bueno.

– Exactamente. Está referido al fenómeno de la resiliencia, esta posibilidad de que frente a un duelo, una pérdida, uno pueda frenar, ir hacia adentro, hacia los recursos que tiene y ver de qué forma enfrentar el nuevo universo que surge enfrente. Es conocernos mejor, conocer mejor nuestros propios recursos. Cuando uno está bien y feliz marcha y disfruta, pero cuando está mal es el momento de frenar y ver qué vuelve a elegir, qué quiere. Constituye una buena chance para volver a decidir.

El psicólogo Sebastián Cegna dice que la angustia tiene mala prensa, pero que hay que transitarla, en lugar de tratar de evitarla.

– Es la única forma de poder llegar hasta la otra punta. En esta sociedad donde todo te invita al consumo, a tapar, a anestesiar las situaciones, uno sabe desde la psicología que la única forma de sobrellevarla es atravesándola, atravesando los duelos para aprender y no repetir. La angustia es inevitable como parte de la vida, es estructurante del sujeto. Tratar de evitarla es hacer fuerza al divino botón.

¿Aquello de que lo que no te mata te hace más fuerte, es real?

– Es real en el sentido de que uno se fortalece porque aprende recursos nuevos, que antes tenía callados, silenciados. Uno en una crisis debe sacar a la luz todo lo que tenga a mano, y ahí se hace más fuerte. Cuenta con cosas que antes ni siquiera sabía que poseía.

 

“EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL; HAY UN GOCE AHÍ”

¿Qué diferencia hay entre la angustia, la tristeza y el sufrimiento? Se suele tender a homogeneizar esos conceptos…

– La tristeza es un estado anímico. No toda persona triste está deprimida, no quiere decir que no esté siendo feliz todo sujeto que esté pasando por un momento triste, sino que hay una etapa en la que no está bien. Es una emoción. La angustia implica un repertorio más amplio, de implicancias físicas y psíquicas, donde uno empieza a manifestarse incómodo, se ahoga, se le cierra el pecho, le sudan las manos, no pude dormir. Hay un montón de correlatos físicos. Y respecto del sufrimiento, está esto de que el dolor es inevitable, al sufrimiento uno de alguna manera lo elige. Escoge si quiere quedarse prendido a eso que le duele. En el sufrimiento hay cierto goce. Es opcional, hay un goce depositado ahí.

Se obtiene algún beneficio de quedarse allí estancado…

– Claro, es lo que se llama el beneficio del síntoma. Cuesta entender cuál es el beneficio de una persona que está tirada en la cama o no sale a la vida, pero lo obtiene: que sus seres queridos se acerquen, que le faciliten algunas cosas. Siempre hay algo de bueno en eso malo.

O quizá en un plano subconsciente hacen todo para que las cosas les resulten mal y así poder seguir pegados a ese estado…

– Es lo que Freud llamaba la profecía autocumplida. Ya saben que les va a ir mal, todo indica que el camino elegido les conducirá a eso, y lo eligen igual. Sí, claro, son actos que uno desconoce, que están en nuestro pasado, en nuestro inconsciente, y uno va y repite. Por eso es bueno frenar, mirar hacia uno, plantearse por qué hago lo que hago, si estoy eligiendo, si actúo automáticamente, si alguien está escogiendo por mí y yo acepto.

Juega la cuestión de responder a mandatos, de hacer lo que se espera que uno haga. Tal vez exacerbado por las redes sociales, a través de las cuales uno se construye, se ‘vende’, y luego termina encajando -y muchas veces encajado- en ese molde…

– El falso yo. El payaso triste que cierra la puerta y se encuentra con lo real.

Hablando de confusiones conceptuales, a menudo se homologa bajón a depresión.

– Hay una diferencia muy clara. La depresión ya de por sí es un cuadro, una psicopatología, hay que estar atentos a ese momento porque cuando el sujeto se enquista quizá es la hora de pedir ayuda, a un psicólogo, un psiquiatra y demás. Una depresión no es un bajón, un bajón, como el nombre lo dice, es una caída en el estado anímico. La depresión es un cuadro patológico que merece ser atendido, con síntomas físicos y psíquicos.

 

Roto y mal parado es el nombre de una canción de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que el título de esta entrevista parafrasea. 

Chino Castro

 

La pregunta rebelde

¿Qué futuro hay para un mundo que escapa a las grandes preguntas, que son las mismas a través de los tiempos: quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos, para qué estamos? El mundo de hoy predispone al sujeto a evitarlas, como si a ciertas ‘piedras’ la humanidad siempre las pateara hacia adelante.

– Yo creo que tanta demanda de la gente buscando terapias alternativas, o esto de consumir y tapar, tiene que ver con el vacío existencial frente a esas preguntas que no se hacen. Las personas no saben por qué no logran ser felices, entonces siguen, y siguen, y siguen. Pero no está la pregunta original: quién soy, para qué estoy acá, cuál es el sentido de mi vida. Esas preguntas que no se formulan, están adentro y laten, y reclaman ser respondidas. Frente a esas no preguntas, aparece un vacío. Y creo que llegamos a lo que se ve hoy: la sociedad que consume, que tapa, que se droga, que se anestesia, se esconde; las redes sociales, el anonimato, incluso ya la falta de relación.

¿Y se ha llegado a un punto crítico de esa manera de ser?

– Sí, para mí es muy triste. Veo a los chicos y me pregunto qué recuerdos tendrán de su adolescencia cuando sean grandes, en qué imágenes se evocarán, además de las del celular y las pantallas. Yo me recuerdo en mi infancia jugando con otro, acá no hay un otro, es tremendo.

¿Pero creés que estamos a las puertas de un cambio? Si esa manera de ser y de vivir ha llegado a un estadio crítico, va a colapsar.

– Hay una tendencia en boga: mucha gente busca en otras culturas la solución que no hay acá. Gente que se vuelca al budismo, que se va a India o toma terapias alternativas que le brinden una respuesta que esta sociedad no le ofrece. La sociedad actual es cruel en ese sentido, porque no da lugar a que uno se formule las grandes preguntas. Estuve en India, y la cantidad de occidentales que hay es increíble. Van en busca del yoga, de rituales, de cosas que los bajen del estrés y les proporcionen mayor calidad de vida. Muchas personas están mudándose al campo y las zonas rurales, se advierte que se está buscando otra cosa.

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