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domingo, 29 de mayo de 2022
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Respirar música

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Escribe: Mario Cuevas

Es sabido por todos que La Plata es un foco de atención para los jóvenes de nuestra provincia y del resto de Argentina, miles de estudiantes, muchos de ellos con diferentes inquietudes artísticas, habitan la ciudad de las diagonales y los jacarandás transformándola en un hervidero constante. Uno de esos estudiantes es el bolivarense Santiago González, que habita La Plata pero que no cursó sus estudios allí (él mismo lo explicará).

Santiago comenzó a estudiar piano a los seis años, tocando partituras del repertorio de música clásica pero mientras tanto escuchaba los discos de rock de los 60 y 70 que tenía su padre. Las audiciones de Led Zeppelin, Pink Floyd, ZZ Top y otras bandas fueron moldeando la idea musical de Santiago: el gusto por el rock y los deseos de tocar la guitarra, hacer música y dedicarse a la música con pasión.

A sus nueve añitos formó con sus amigos su primera banda, Las Pulgas, con la que hacían covers de rock argentino; luego vendría La Cornisa, un power trío con la impronta de Divididos; La Cornisa se transformaría en Pernoctares, banda que cultivaba un rock más pesado.La Zurda del Portugués fue el siguiente proyecto de Santiago, con una propuesta más en la onda de la Bersuit, con toques latinos y salseros (con Boxer Borrero en guitarras, Agustín Marconi en bajo y Francisco Allende en batería). “Recuerdo un recital en el 2015 con La Zurda del Portugués en lo que era Sambuca – cuenta – había mucha gente, no cabía un alfiler, el bar explotaba. Tocamos con los chicos y todo estuvo excelente, con una energía y un vibra impresionantes. Cerramos el recital con ‘La argentinidad al palo’, de la Bersuit, que fue una fiesta, no me voy a olvidar nunca cómo coreaba la gente ese tema, es un recuerdo que todavía lo tengo muy presente.”

En 2016 se fue a vivir a La Plata e inició sus estudios en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA). Estudió guitarra, dedicándose a la teoría y la práctica de manera más intensiva. El perfil académico de la escuela y la gente con la que se rodeaba fueron moldeando artística y humanamente a Santiago. “En ese lugar te encontrabas con músicos que compartían conocimiento, músicas y mucha data – dice – Fueron una experiencia increíble esos cuatro años de estudio en ese lugar, aprendí cantidad de cosas: conocí el jazz, lo estudié y me formó mucho, especialmente a la hora de ampliar mi vocabulario armónico, que me sirve para componer canciones y poder dar con el acorde justo, la progresión armónica que yo estoy buscando para este tipo de narrativa poética; cosas que enriquecen la composición y la vuelven mucho más personal y eficiente, en el sentido de querer llegar a otra persona a través de mi música y mis letras.”

Durante la cuarentena Santiago se dedicó a componer, a grabar algunos covers, y a perfeccionar técnicas de grabación en su estudio casero; también tomó clases de grabación y producción musical con Pepo Villanueva.

Santiago logró que aspiraba: registrar el sólo su música en su estudio.

Para tener un panorama de la incipiente obra de Santiago González es recomendable ingresar a su cuenta de YouTube. Allí nos encontramos con la última grabación de Santi, con la colaboración de Hijo Díscolo, que es una versión de ‘Cabildo y Juramento’, canción de Conociendo Rusia; está su primer tema escrito, una bella balada titulada ‘Del Brasil’: “Canciones de multa, apuntan al hecho de mi mala junta / baldosa cansada, barrio limpito, ciudad embarrada / dos malos consejos y mil algarrobos, mejor no me alejo / y la tontería de estar cansado del mismo lugar…”, canta Santi; y también su canción más reciente, la ambiciosa ‘Otro lugar’, con Pepo Villanueva en saxo e Hijo Díscolo en bajo.

Los covers que hace Santiago nos dan una pista de sus gustos e influencias musicales: ‘Ain’t No Sunshine’ (Bill Whiters), ‘Crimen’ y ‘Zona de promesas’ (Gustavo Cerati), ‘Seminare’ (SerúGirán), ‘En tu mirada’ (de la banda platense Mustafunk), ‘Uptown Funk’ (Bruno Mars), ‘Supertition’ (StevieWonder), ‘Aprendizaje’ (Sui Generis) y ‘Guanaqueando’ (Ricardo Vilca/Divididos), estos dos últimos los interpretó junto al percusionista Francisco Allende en el recital por streamingque hicieron en noviembre desde La Quinta Dimensión para Marta Espacio Cultural.

Francisco y Santi son amigos que vienen compartiendo bandas desde sus principios.“Con Fran tenemos una conexión, una química musical muy especial y que hace que todo sea muy fácil – le cuenta Santiago al Pato Arbe en el espacio Patolandia- Siempre nos hacemos el chiste: sabemos lo que el otro va a hacer antes que lo haga. Estás tocando una canción y estás pensando un arreglo o lo que fuese que le vas a agregar al tema, lo hiciste y te das cuenta que él también lo hizo.”

Santiago también tiene unaconexión con Hijo Díscolo (Andrés Urrutia), otro más que interesante músico bolivarense. Hijo Díscolo participó como bajista en varios tracks de Santiago, y Santi ha participado con su viola en ‘Díscolo’ y ‘Náufragos’, temas de Hijo Díscolo.

Santiago también integra Dart, cuarteto formado por Tomás Cascallares (guitarra), Agustín Marconi (bajo), Gian Moroni (batería) y el propio Santiago en voz y guitarra. Tienen su propio Instragram y se presentaron en La Lomada acompañando a Hijo Díscolo.

“Cuando compongo, primero hago la música – cuenta Santi en Patolandia- En cuanto a la letra, me cuesta escribirla como si fuese poesía, me gusta escribir las letras con un factor más rítmico, con la palabra como el motor de la letra, pero la palabra con el sentido más rítmico de la concepción. Por ejemplo, estoy armando una canción y me gusta cómo suena una palabra e improviso encima de la canción para encontrar esas vocales que me gustan, esas sílabas que suenan bien, y a partir de ahí podés crear una letra.”

Santiago dice que sus referentes máximos son Charly García y Luis Alberto Spinetta. “Me han dejado sin habla…” dice. Luego: Gustavo Cerati, algunas épocas de Fito Páez y Sumo, también aprendió mucho de dos bandas que escuchaba de más chico:La Renga y Divididos. En el plano internacional nombra a Pink Floyd, Led Zeppelin y Bob Dylan.“Tuve un momento que aprendí mucho de Dylan – cuenta entusiasmado – sus armonías, su forma de narrar historias y su manera de protestar, una marca registrada. Saqué un poco de todos lados y hoy en día esas influencias marcan el músico que intento ser hoy.”

Damos por descontado que la obra Santiago González, en constante crecimiento, nos seguirá sorprendiendo gratamente. Santiago respira música, vive por y para ella, y lo demuestra en sus palabras finales de esta columna: “¿Mis proyectos musicales a futuro? Seguir aprendiendo, todo está en crecimiento constante: la personalidad musical, los proyectos que uno tiene. Mi idea es vivir de la música, vivir de lo que me apasiona, lo que amo y a lo que le he dedicado tanto tiempo, que nunca perdió la magia que tuve desde el primer momento que toqué el piano a los seis años, y podría decir que ha aumentado con el tiempo porque aprendí a valorar el arte como algo que uno puede estudiar, desenmascarar y divertirse mientras lo hace. Esa mezcla de conocimiento y pasión me parece que es lo más grande que tengo, lo más grande que tenemos como sociedad: la música, y me encanta ser una pequeña parte de eso que nos une a todos, la música.”

 

 

 

 

 

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