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martes, 01 de junio de 2021
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Reguero ya prepara el segundo volumen sobre el anarquismo bolivarense

Mientras sigue en la calle Hijos del Pueblo.

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Mientras continúa circulando en la ciudad (y también en La Plata) Hijos del Pueblo, su primer volumen sobre el desarrollo del anarquismo en Bolívar centrado en su etapa más sustanciosa, su autor, Germán Reguero, ya prepara un segundo tomo, que avanzará en el derrotero de ese grupo de militantes libertarios hasta el surgimiento del peronismo, y que podría incluir una inmersión en el pasado.

El volumen se consigue en el kiosco Buenas Ondas, ubicado en la vereda de la Terminal de ómnibus; en el de Alvear y Mitre; en el de Brown 624 y en vidriería El Turco, en Quintana entre Gral. Paz y Las Heras. En La Plata, en la librería Viva el Libro, en 43 entre 5 y 6. El valor es de 400 pesos.

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¿Cómo fue recibido Hijos del Pueblo?

Reguero: -En general, las devoluciones han sido muy buenas, tanto públicas como privadas. La mayoría me señala su sorpresa de descubrir ese movimiento libertario que existió en Bolívar, tan profundo y enraizado, porque fue verdaderamente de masas y que tuvo que ver con lo gremial pero esencialmente con lo cultural: yo destaco siempre el trabajo que hicieron con su biblioteca, su periódico, el fomento de la lectura para los obreros que no sabían leer. En general, los comentarios que me han hecho estos días han sido hermosos.

Era, así lo han marcado algunos, un libro que faltaba en Bolívar, porque pone en valor la trayectoria de un grupo de militantes locales relegados, olvidados o ninguneados por la historia, que no habla de ellos.

– Sí, tal cual. Ese recorrido no había sido relatado. Yo me preguntaba, echando mano de Brecht, quién construyó Bolívar, quién la alambró, quién construyó el pórtico de la Rural, levantó las casas e hizo las aberturas. Toda esa parte no es que fue negada, pero quizá no se le atribuyó importancia. Había pequeñas referencias, pero no un libro o una investigación específica sobre esos trabajadores, sus construcciones gremiales y culturales. Yo tomo el movimiento libertario y lo acoto temporalmente a su época para mí más rica, la etapa en que funcionó la Federación General de Trabajadores. Pero es una historia más extensa y ya estoy trabajando en eso: el período que abarca desde fines de los años ’20 hasta inicios/mediados de los ’40, cuando surge el peronismo, momento en el cual toman la posta los militantes socialistas y comunistas.

¿Qué podés adelantar del nuevo trabajo?

– En realidad, estoy abocado a esta investigación hace años, y en ese marco vio la luz Hijos del Pueblo. Un trabajo muy de hormiga, sobre movimientos que ya no existen, cuyas fuentes no han sido muchas veces preservadas. En el nuevo libro encontraremos una historia de sindicatos mucho más fuertes que los de los anarquistas. Por ejemplo el de obreros albañiles, conducido por el peronismo. Era muy fuerte, muy grande, con mucho enraizamiento entre los trabajadores. Pero se verá también que había ya menos trabajo cultural que en el período de los anarcos. Todos tenían biblioteca, pero no desarrollaban esa intensa tarea cultural. A principios de siglo, 1901, los libertarios en Bolívar hacían mucho teatro, que les servía como propaganda porque era teatro social el de ellos. En esta fase que investigo ahora eso no se ve, y los que sí aparecen son los primeros cargos rentados, por ejemplo el secretario era rentado, ya no iba a la obra a trabajar. Antes de eso los cargos eran ad honorem, uno asumía su responsabilidad luego de la jornada laboral. Y me referiré también a conflictos muy potentes que se dieron, porque el volumen se centrará en los años ’30, la época del fraude patriótico y de una democracia muy restringida. Los sindicatos eran parte de esa situación política y les costó caro: había detenciones, y hasta se produjo un allanamiento muy grande esos años en el que fuerzas policiales de La Plata asaltaron el local obrero donde estaban en asamblea, y se llevaron detenidas a ciento nueve personas. Este pienso que será también un libro interesante, que complementará a Hijos del Pueblo.

Comienzos del XX, un período “muy rico y que también debe ser contado”

¿Lo complementará y completará, o habrá más en el marco de la investigación que desarrollás hace años?

– La verdad es que no lo sé. Hay toda una historia muy rica previa, de 1897 a 1902, cuando se promulga la terrible Ley de Residencia, que expulsaba a los extranjeros por activistas. Ese período es muy rico y debe ser también contado. Tengo al respecto bastante material, así que veremos. En realidad, para definir la estructura del libro en el que trabajo hoy, analizo si trazar un período largo, de 1897, punto en el que detecto las primeras propagandas anarquistas en Bolívar y los primeros pasos que dan los obreros para organizarse, hasta 1943. Ahí cortaré, cuando surge el peronismo. Que también es muy interesante cómo se conforma la CGT en Bolívar, pero esa es otra historia. Evalúo si tomar ese segmento completo, largo, que involucraría al libro ya publicado, o ir desde fines de los ’20 hasta 1943. Esa historia de inicios del siglo XIX es muy rica, pensá que acá se distribuía propaganda libertaria cuando aún no había llegado el ferrocarril, algo que me parece maravilloso, hasta quijotesco. El diario anarquista de Buenos Aires, que se llamaba La Protesta Humana, venía en carreta.

Chino Castro

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