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martes, 01 de junio de 2021
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Columna de Música: “Quiero ser tu hombre”

Escribe Mario Cuevas.

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Hoy convocamos en esta columna al historiador norteamericano John McMillian, que en 2013 publicó ‘Beatles vs Stones’, un libro que explora la relación entre estas dos bandas fundacionales de la música popular del Siglo XX, con sus acercamientos, alejamientos y su tan mentada competencia. La realidad es que los Beatles y los Stones siempre se observaron de reojo pero la competitividad no fue mayor que la que tenían John Lennon y Paul McCartney en su grupo.

Además, siempre tuvieron importantes puntos coincidentes, en sus inicios Beatles y Stones bebieron casi de las mismas fuentes (Chuck Berry, Ray Charles, Muddy Waters, Willie Dixon y Elvis Presley), aunque estos últimos se volcaron en mayor medida al blues, prueba de ello es su repertorio inicial y la importancia que cobraron algunos de esos artistas para la banda.

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El primer productor de los Stones, Andrew Loog Oldham, fue publicista de los Beatles y se presentó como tal ante los Stones para que lo tomen como manager, así como Brian Epstein encauzó y sincronizó la carrera musical de los Beatles, Andrew Oldham hizo lo propio con Stones.

En 1963 Oldham y sus dirigidos recalaron en Decca Records para grabar sus primeros simples. Decca fue la única discográfica que rechazó a los Beatles. Los de Liverpool habían grabado una prueba en enero de 1962, y luego de escuchar las tomas, el principal responsable del sello, Dick Rowe, prefirió contratar a la banda londinense The Tremeloes, aduciendo que las bandas con guitarras no tenían futuro (tiempo después, Rowe se resarciría en parte ante la historia musical contratando a los Stones y luego a Them, The Moody Blues, The Animals y The Small Faces).

 Oldham trabajaba codo a codo con Eric Easton, un publicista que poseía numerosos contactos en los medios gráficos y radiales, ambos lograron un contrato impensado para la época con Decca Records. Los directivos, preocupados por el error que habían cometido con los Beatles, le otorgaron el control artístico total a los Stones. Este contrato hizo ruido en el entorno de los Beatles, que tenían un arreglo más modesto con EMI, recién en 1966 Brian Epstein y los Beatles firmarían un contrato que les conformaría totalmente.

A medida que los Stones comenzaron a crecer, acordaban con los Beatles las fechas de lanzamiento de sus discos. En ‘According to The Rolling Stones’, una de las biografías oficiales del grupo, Jagger dijo: “Todo el mundo hablaba de los Beatles frente a los Stones y toda esa porquería, pero nosotros lo que hacíamos era ponernos de acuerdo, por ejemplo: ‘Ustedes los sacan primero y nosotros esperamos dos semanas’.

Evitábamos coincidir, había sitio de sobra para los dos grupos. En una ocasión, salió ‘Paperback Writer’ y uno de nuestros temas, ‘Paint It Black’ casi al mismo tiempo. Nos llamamos inmediatamente y lo arreglamos para el siguiente.”

Oldham decidió que los Stones debían ser aquellos chicos rebeldes que los padres nunca quisieran tener como novios de sus hijos y lo logró. En la prensa británica se publicaron textos del siguiente tenor: “A los padres no les agradan los Rolling Stones no quieren que sus hijos lleguen a ser como ellos; no quieren que sus hijas se casen con ellos. Nunca han sido las virtudes de pulcritud, obediencia y puntualidad tan escasas como en los Rolling Stones. No son los ideales con los que construir imperios, no son del tipo de gente que se lave las manos antes de comer.” Sus vestimentas, su escándalos, su lenguaje directo, su repertorio, todo estaba destinado en crear una marca registrada que perduraría hasta nuestros días, la de los Rolling Stones.

Con respecto a la diferencia de imagen entre los dos grupos, McMillian escribió: “Los Beatles siguieron el juego de Epstein en cuanto a adecentar su imagen pública, no porque quisieran ponerse unos trajes estupendos, sino porque gradualmente se fueron convenciendo de que tenía razón. ‘Debíamos elegir entre salir adelante o seguir comiendo pollo en el escenario’, comentó Lennon. En cualquier caso, la metamorfosis no fue instantánea: primero desaparecieron las chaquetas de cuero, y más adelante los vaqueros fueron sustituidos por pantalones elegantes.”

McMillian también apunta en ‘Beatles vs Stones’: “En todo caso, cuando los Stones demostraron posteriormente que tener mucho éxito y comportarse como auténticos gamberros era compatible, Lennon se mostró bastante molesto. ‘Siempre creyó que los Stones habían robado la imagen ‘original’ de los Beatles’, comenta Chris Hutchins, que era amigo de ambas bandas. Sin los Beatles, razonaba Lennon, los Stones nunca habrían podido llegar tan lejos.”

Al margen de los celos, copias y envidias, ambos grupos siempre estuvieron en contacto. Cuando los Beatles estaban grabando “Sgt Peeper” en 1967, (los Stones los copiarían meses después con “Their Satanic Majesties Request”), invitaron a varios artistas a presenciar la sesión de grabación de ‘A Day in theLife’, allí estuvieron presentes Jagger y Richards.

La devolución de gentilezas llegó en diciembre de 1968 cuando los Stones organizaron “Rock and Roll Circus”, un espectáculo en vivo en un circo como escenario con las participaciones de Lennon y Yoko Ono, The Who, Taj Mahal y JethroTull aunados bajo el nombre de The Dirty Mac.

John McMillian es profesor asistente de la Universidad de Georgia, además de poseer un doctorado en Historia. Su primera publicación se llama ‘Smoking Typewriters: The Sixties Underground Press and the Rise of Alternative Media in America’, un libro sobre el desempeño de la prensa underground a fines de los años ’60.

Durante la investigación encontró algunos artículos que hablaban de las ideas políticas de los Beatles y los Stones cuando en el verano del 68 publicaron ‘Revolution’ y ‘Street Fightin’ Man’.

“A través de la mayor parte de los años 60, los Beatles trataron de evitar hacer cualquier declaración política por miedo a alienar a su público – le contó McMillian al periodista Sergio Marchi para Página 12 – Y aunque John Lennon era una persona fascinante, realmente no comenzó a identificarse con la izquierda hasta el final de la carrera de los Beatles, cuando se encontraba bajo la fuerte influencia de Yoko Ono. Y tampoco estaba muy bien informado. Queda abierto al debate, pero la única canción verdaderamente de protesta que los Beatles hicieron fue ‘Taxman’, por la gran cantidad de divisas que se vieron forzados a pagar de impuestos. Y el radicalismo de los Stones fue, en retrospectiva, sólo una fase pasajera. Ellos tuvieron un breve lapso a fines de 1968 y a comienzos de 1969, donde dieron la impresión de identificarse con la Nueva Izquierda, pero realmente nunca se comprometieron a ningún tipo de meta política.”

La mayor prueba de la cooperación entre las dos bandas es ‘I Wanna Be Your Man’. Luego de grabar su simple debut, los Stones comenzaron a buscar material para lanzar otro single.Oldham los conectó con Lennon y McCartney y éstos le ofrecieron una canción que le faltaban algunos detalles, ‘I Wanna Be Your Man’. Como urgía el tiempo los dos Beatles la terminaron a las apuradas en un rincón del estudio, se publicó en octubre de 1963, un mes antes que la lanzaran los propios Beatles (la editaron meses después en “With the Beatles”, 1964).

Las dos versiones difieren notablemente. La de los Stones, se destaca por la guitarra punzante de Keith Richards, la guitarra slide de Brian Jones, que sumado al desenfado vocal de Jagger, le otorgan un sabor oscuro y blusero; la de los Beatles, cantada por Ringo Starr (con su voz doblada) y con los coros de John y Paul, se grabó con un ritmo más acelerado, suena algo más liviana, no exenta de encanto y frescura.

Mario Cuevas.

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