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sábado, 06 de agosto de 2022
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Queremos tanto a ‘Bety’

La sala del Mangrullo se llamará Adela Beatriz López.

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Muy pronto, la sala del Mangrullo se llamará Adela Beatriz López, en homenaje a una de las históricas integrantes del grupo teatral fundado hace casi sesenta y cuatro años. Fueron los propios compañeros de López quienes pergeñaron y organizan este tributo. La homenajeada ya fue anoticiada.

Ocurrió en el marco de su cumpleaños número ochenta, hace pocos días, cuando sus cumpas mangrulleros le entregaron la placa que montarán quizá a mediados de este mes (la fecha no está aun confirmada) en una pared de la sala de Venezuela 536, el hogar dulce hogar de El Mangrullo, construido después de mucha lucha y con un fuerte aporte municipal, e inaugurado en el invierno de 2018.

“Esto es lo mejor que me podrían haber regalado”

“Fue una sorpresa este regalo para mis ochenta años”, celebrados en el Radio Club por gestiones de sus propios compañeros, que le organizaron la fiesta. “Yo no quería festejarlos, porque perdí recientemente a mi hermana Teresita, también mangrullera y muy colaboradora del teatro”, admitió ‘Bety’, pero sus cumpas se ‘despacharon’ con un obsequio que quizá sea perfecto para ella.

La actriz llegó a El Mangrullo en 1959, de la mano de Loreto Juárez, y no se fue más, al punto de fusionar su trayecto de vida con el del propio teatro, con avatares, alegrías, sinsabores, días de gloria y siempre la voluntad de seguir. “Me hicieron llorar, esto es lo mejor que me podrían haber regalado. Incluso yo no quería que la sala llevara un nombre, menos me iba a imaginar que va a llevar el mío. Ellos me dicen que me lo merezco, que luché mucho por esta sala”, expresó ‘Bety’ entre lágrimas en charla con el diario.

“El teatro es mi vida, algo cotidiano, me crié acá; a veces te sentís mal por cosas que te suceden, pérdidas, algún dolor, y tenés que ir a ensayar, pero yo aún así siempre regreso con una sonrisa”, afirmó la actriz, que continúa en plena actividad artística.

Convidada a recordar socios/as del largo camino en días que la sensibilizan, por su cumpleaños y por este tributo, López volvió a emocionarse y mencionó a Omar Pérez, su primer formador, aquél que le decía que cuando el actor/actriz aprende a manejar sus manos ya está en condiciones de hacer “cualquier obra”; a Oscar ‘Tamarisco’ Carbajo Avelino Sardón, Horacio Coviella, ‘Cacho’ Gentile, Julia Billorou, Juan Carlos Leonetti, el ‘Flaco’ Escobar, Zulema Lopardo y podría seguir enumerando a más hermanos y hermanas elegidos dado que El Mangrullo, como ya puso en destacado, fue, y es, su vida.

“Mis chicos”

Pero la lista del corazón guarda peldaños de relevancia para la gente de ahora, sus actuales compañeres de ruta que han tomado la antorcha dejada por los que partieron de gira, algunos, demasiado temprano. Ellos y ellas, más un puñado de históricos, estarán ahí cuando se instituya su nombre a la sala, ‘Bety’ lo sabe, ya está preparándose y paladeando la previa y no le cabe en el cuerpo tanta emoción.

“Ellos son mis chicos, a esta altura, los quiero muchísimo, como si fueran mis hijos; a veces discutimos pero siempre tirando juntos hacia adelante”, remarcó con cariño la mangrullera, históricamente la administradora de las finanzas del teatro, una cancerbera implacable cuando había que levantar la sala propia, o ahora que siempre hay pendiente alguna mejora (pronto, vereda nueva) o simplemente sostener el edificio es el menester, menuda y a menudo silenciosa tarea de hormiga que guarda las claves de la permanencia.

“Todo el tiempo hay algo que hacer”, lo que, lejos de representar un problema o impedimento, para ‘Bety’ significa un dínamo que la impulsa a levantarse contenta y aún joven cada día. Justamente, los ochenta y este tributo encuentran a la experimentada actriz en un momento óptimo, toda vez que El Mangrullo pasa por un período de acción en varias direcciones.

Por un lado, abren la sala a elencos colegas, de la ciudad y la región, y a músicos para que desplieguen lo suyo, y, por otro, ensayan dos obras: Una margarita llamada Mercedes, dirigida por Pablo Villanueva y protagonizada por Myrian Román, Hernán Hernández, Pablo Villanueva, María Remedios Giles y Melina Gómez, y El beso de la mujer araña, con dirección de Villanueva y protagónicos de Diego Domínguez y Pablo Toulouse.

Chino Castro

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