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domingo, 26 de mayo de 2024
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Patagonia Run 2024: otra edición de objetivos cumplidos

Carrera Aventura.

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Cada capítulo del Patagonia Run, la prueba de montaña con un formato que atrae a numerosos atletas de distintos puntos del país y es tal vez considerada como la más importante de Argentina, deja a sus participantes distintas sensaciones. Bolívar ha tenido allí representantes a través de los años y la mayoría de ellos ha vivido experiencias inolvidables.

Por eso es que vuelven a elegirla como desafío y es por eso que con el correr del tiempo suma competidores en sus diferentes distancias. Este año no fue la excepción, las distintas carreras reunieron numerosos atletas y Bolívar estuvo presente.  En la prueba de 100 millas compitió Hugo La Spina, en los 110 kilómetros lo hicieron Gabriel León y Tomás  Morán; en los 70 km. estuvo Jorge Otero y los 10 km. Juan Manuel Chaves.

Así cuentan, algunos de los atletas que concurrieron, cómo vivieron esta experiencia:

Gabriel León – 70 km

Yo participé en los 110 kilómetros de este Patagonia Run en San Martín de los Andes. Por Bolívar corrimos Tomás Morán y yo, y pudimos hacer casi toda la carrera juntos. La habíamos preparado bastante bien los meses previos; nos tocó un verano bastante agradable para poder prepararla, así que pudimos estar a la altura de las exigencias. Es una carrera que tiene un desnivel importante, en el que uno tiene que cuidar el cuerpo en diferentes momentos, y como es una prueba larga, uno tiene que alimentarse como se debe para no perder rendimiento.

La disfrutamos mucho; estuvimos a la altura lo que buscábamos y tardamos aproximadamente 21 horas 04 minutos, o sea que hicimos un tiempo cercanos al que teníamos en los planes, así que nos deja muy contentos esta participación.

Jorge Otero – 70 km

– El año pasado había corrido los 42k y Patagonia Run nos hace dar ganas de avanzar, así que me entrené duro durante el verano, llegué bien a esta carrera y pude hacer en buena forma los 70k. Estoy muy feliz y entusiasmado por este logro, y para el año que viene me propongo ir por dos distancias.

Hugo La Spina – 160 km

Este año fue mi décima vez en Patagonia Run y mi 14ª vez en una distancia ultra. Sabía que tenía un desafío grande, difícil, de hecho se dieron muchos abandonos, cerca de 200… Largamos entre 400 y 500 atletas las 100 millas y fue todo muy emocionante. En la largada ya se felicitaba a la gente que se animaba a largar porque se sabía que no todos iban a lograrlo. Yo largué pensando que una de las posibilidades era justamente no llegar, pero tenía en la cabeza sólo la idea de alcanzar la meta y obtener la medalla. Estaba motivado y habíamos entrenado mucho. Lo más lindo que pasó este verano es que creamos un grupo de fondistas, amigos, que entrenamos y nos fortalecimos juntos. Con Gabriel, Tete Otero, Sebastián y Ariel de Olavarría, y gente que fue sumándose, fuimos a correr casi todos los fines de semana a Sierras Bayas, fondeamos muy duro… Les agradezco a todos por el grupo que armamos.

Largamos a las 15 horas. Me molestaba salir tan tarde porque obviamente íbamos a pasar dos noches de carrera. En los primeros 20 km. me sentí incómodo por el calor y la ansiedad, después mejoré y cerré los primeros 50 kilómetros en nueve horas. Allí abastecí con mi hija Julieta y me mediqué porque no me sentía bien pero a la vez notaba que estaba rápido… Después empecé a transitar el recorrido de los 110km., al que ya conocía de otros años. Costó mucho llegar a Rosales debido al barro. Amanecí antes de Colorado y fue la primera vez que vi ese cerro hermoso, color borravino, que tiene piedras de color rojo. Iba algo cansado, así que bajé y abastecí en Colorado, o sea en el kilómetro 90. Por entonces, además de cansancio sentía sueño, se me había venido el mediodía… Llegar a la estancia, o sea al fondo de la carrera,  me costó porque parecía que todo estaba más lejos que otros años. Abastecí, con mucho sueño, pero pude comer bien.  Ahí empezás una nueva carrera; te metés al costado del lago y luego entre los km 120 y 130 empezás la parte más difícil, de mucho ascenso. Me descompuse, me sentía mal y con sueño. Llegué con lo justo a Coihue y en ese puesto pedí asistencia con un médico porque necesitaba medicación. Además estaba nervioso porque no podía comunicarme con mi familia para decirle a mi hija cómo iba… Pensaba llegar a las 12 de la noche y a esa altura se me venían las 3 de la mañana. En todos los puestos había gente en mal estado, se notaba que iba a abandonar y así ocurrió. Yo sabía que si no me dormía, tenía que llegar a la meta…

El último ascenso al cerro Quilanlahue me costó muchísimo; lo hice con dos rompevientos y fue el momento más difícil de la carrera. Lo bajé bien y ya tenía la  carrera en el bolsillo, pero empecé con otro problema: el sueño me provocaba alucinaciones. Te dormís caminando o corriendo… Pude llegar al puesto del kilómetro 140 y abastecí sólo con un té, no podía comer ni hidratarme. Al llegar al puesto 150 me encontré con Emilio, un bolivarense que reside en San Martín y es rescatista; él me tranquilizó porque sinceramente estaba dormido. Ahí me desperté, activé la música y corrí los últimos 10 kilómetros muy feliz, muy emocionado.

Me emociono aún hoy al comprobar la infinidad de mensajes y llamadas que recibí. La carrera fue un “flash” para mí, increíble; por ejemplo, las noches que pasé corriendo “volaron”… Es notable ver cómo el sol sube y baja de un momento a otro… Llegué en 39 horas, dentro del tiempo establecido por la carrera, o sea que estoy calificado, así que muy  feliz y ya pensando en el año que viene.

Me emociona la experiencia y me pone muy feliz  el grupo de gente que armamos para entrenar todos juntos.

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