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jueves, 09 de diciembre de 2021
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Opinión: Nota 1480 – (4ª Época): De esto y aquello

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Los últimos días, la actualidad ha dejado caer dos fotos magistrales que reflejan lo que hay. La de la Argentina actual y la del presente a futuro. Una de ellas, como se ha visto es la de una alcaldesa norteña, que en pleno mitines meada por un perro. Y que lleva a pensar que los argentinos están meados por los perros; y no quieren usar las cuchas. La otra, más importante que la anterior viene a decirme que tengo razón al apostar por séptimo año consecutivo por los radicales, y del interior, como los garantes del futuro argentino. Se ha visto que cuando se hacen las cosas bien ganan. Habría una tercera que pone de manifiesto la perversidad desde año y medio atrás. Dejar a los argentinos a su aire por el mundo sin traerlos a casa,y como sus hermanos golpistas españoles defenestrar el turismo.

El bali vuelve a plantear, por salir en la foto, vacunaciones masivas cuando ni tiene vacunas ni las quiso tener hace quince meses; y por si no bastare se le ocurre vacunar por la fuerza a los ancianos que, curiosamente han salido a campearlos mediante un eficiente rastrillaje. Y ahora se acuerda de los niños, y de las niñas, faltaba más, y repito que a ellos también la única forma de protegerlos es con la vacuna de los mayores a granel pero solo lo fue cuando se vacunaron ellos a mansalva y algunos hasta con la V de la victoria por entre las palmeras.Es que guste o disguste con estos no hay futuro; ni vacunas. ¿Ha vacunado el bali a su niño? Porque el tema es que para los niños todavía está en estudio y otro tanto sucede con los adolescentes. Amén de vueltas y revueltas con todas las vacunas, porque hace quince meses en estas líneas se escribía que si politizaban el virus, éste se los iba a llevar puestos. Y asustados andan, sin saber qué hacer.

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En una palabra no ha habido una vacunación masiva hace meses y se están pagando las consecuencias con vidas y desmoronamiento de la nación y de los bolsillos. Y es hora de que se pongan los pantalones largos quienes deben hacerlo para terminar con esta catástrofe  muy bien sostenida adrede. Porque cuantos más vacunados antes se llega a la inmunidad de grupo o de rebaño, mientras que lo acontece por estas pampas que dejado librado al azar se llega a la inmunidad de rebaño tarde y con muertes. Las que se están sucediendo.  Y lo demás es marear la perdiz. Y es hora de enterarse para saber qué hacer y qué votar cuando haya que hacer y votar, para botarlos. Y atrás de este aparece el esperpento de homenajear a los muertos cuando lo que hay que hacer es enjuiciar a los causantes por impericia;  en comisión o por omisión. Ha habido y hay demasiada perversidad. Y no hay otra cosa señor Diputado. Deja a los niños tranquilos por el momento, que te faltan los viejos y los de mediana edad y los jóvenes y te falta experiencia científica, y te falta explicarles a todos ellos por qué se hacían festicholas en este municipio cuando había toque de queda; y por qué se pasaban las normas por las verijas.

Y por si no bastare con lo anterior a Macri se le ha dado por no querer irse y nadie lo quiere como es lógico, pues nos ha entregado atados de pies y manos a quienes están. Y va a volver a las andadas, porque su sitio a estas alturas es que no tiene sitio, que nadie quiere darle sitio. Por otra parte ya no es un hombre para hoy, mucho menos lo es para mañana. Se necesitan hombres capaces de volver a soñar un país como sucedió con la Generación del Ochenta. Hoy no hay ninguno que se les acerque, pero sí hay un puñado de políticos  de peso y con miras al mañana; y Macri no está en ese puñado ni lo está la Vidal. Ya fueron, con una sola vez basta para tenerlos lejos, pero se les ha metido en la cabeza estar arriba y arriba, en sus cabezas, solo tienen soberbia. Y de llegar a eso espantarán al personal. Los hombres y mujeres hacedores de las bases de una República deben salir del interior;que por estas pampas todos aspiran a la presidencia.

Y parece no se han enterado que solo puede haber uno, o una, claro; y se pelean y alejan a las graderías que esperan otra cosa.Quizás toda esta manga de inútiles que solo quieren el puesto y la foto, quizás, digo, no se han enterado que todos los argentinos han bajado muchos peldaños de su escalera social. Algunos hasta la pobreza. Entonces no vengan a hacerse los gallitos, porque salvo que quieran sangre solo falta que alguien encienda un fósforo. Y ha llegado el tiempo que las palabras tienen que salir de las bocas de quienes se espera. Y las digan  con suavidad o a grito pelado, dejando a un lado a quienes ni han tratado la peste, ni restañan las heridas sociales y económicas. Ni siquiera han sabido comprar una vacuna.

En esta pandemia que es un  cruel ensayo, muchos no saben cómo viene la cosa y la mayoría toca de oído y los medios desde el primer día se han dedicado a machacar y machacar como si el virus fuera el Apocalipsis. De todas maneras ya  ha de llegar  el momento de afinar las trompetas. O sea, estamos como al principio, que cada uno decía lo que le parecía, empezando por la OMS y ahora por aquí sin avance alguno. La grieta como bandera y cocteles de vacunas. Bastaría con las elecciones para empezar a cambiar la pandemia y los bolsillos y el odio exasperado que manifiesta el oficialismo cuando se aparecen como una triste procesión de inútiles que se creen sabios. Por lo tanto es de esperar, que de verdad se hagan elecciones, pues puede pasar cualquier cosa.

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