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jueves, 23 de septiembre de 2021
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Ocho años después, Ariel Dadante aún sueña despierto

Una charla con Ariel Dadante, proyectorista del cine desde su reinauguración.

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El Cine Avenida cumplirá ocho años en octubre (la celebración será el 16 de ese mes, como ya anticipamos), que no es un número redondo, pero llega a ese día funcionando, algo que parecía muy lejano hace apenas meses. Un motivo para celebrar.

– La verdad que sí. Ocho años, no es un número redondo pero sí muy importante, en medio de una pandemia, que nadie imaginaba que iba a suceder algo así. Encontrarnos festejando el aniversario nos pone a todos muy contentos, a los que trabajamos acá y a la gente que viene a disfrutar a la sala.

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Aforo limitado no es lo ideal, pero sin embargo implica abrir para pasar películas, la misión de un cine.

– Estamos trabajando con el cincuenta por ciento de concurrencia máxima, y se solicita el pase sanitario. No es lo ideal la sala con la mitad de su capacidad disponible, pero es el cine abierto, pasando películas, que es lo que todos queremos: el pueblo bolivarense, la zona y nosotros como trabajadores del lugar y como personas que aman al cine. Yo estoy acá desde 2013, y pasar y verlo cerrado te remontaba a esas épocas en las que no había cine en Bolívar. Te hablo desde mi lugar, sé que hay muchos comercios que la pasaron muy mal este año y medio.

Con un agravante: nadie sabía cuándo iba a volver a abrir. Es diferente la espera si conocés la fecha del retorno.

– Exactamente. Se abrió en marzo, hasta que llego la segunda ola. Estuvo un mes y cerramos. Y el segundo cierre creo fue más fuerte. Que te cierren otra vez fue muy duro, porque no sabíamos cuándo íbamos a volver. Cuando comenzó la vacunación, abrimos y dijimos ‘ya está’, nos cuidamos pero con el cine abierto. Pero sucedió el segundo cierre, y no teníamos idea de cuándo se iba a producir el retorno.

Estar desde el principio

Ariel Dadante es el único trabajador del cine, incluyendo a la actual coordinadora, que permanece desde que el inmueble fue rescatado, modernizado con tecnología e instalaciones de punta y reinaugurado, como espacio municipal, en octubre de 2013. El también columnista de este diario es, desde aquellos días, el proyectorista. Y hoy colabora con Nadia Marchione (la coordinadora, que hace unos años reemplazó a Analía Carbajo) en el área de Programación. “Amo el cine, me gusta estar acá, he pasado grandes momentos en estos ocho años y quiero seguir así”, enfatiza el licenciado en Comunicación Audiovisual y ex trabajador de un Blockbuster platense. “El área de proyección es como mi casa, me siento muy cómodo rodeado de cine, es lo que me apasiona en la vida”, al punto que “no lo veo como un trabajo en el que uno ficha y cumple un rol: disfrutar del cine de mi ciudad, en la que crecí, y ahora ser yo el responsable de pasar películas para que a otros chicos les vuele la cabeza, como me pasó a mí, es hermoso”.

Con el cine no, plataformas

¿Sigue volando cabeza el cine, con streaming y todo?

– Sí, sigue volando cabezas. Más allá de las plataformas, la gente quiere el cine: la previa, el después, la charla. En mi caso, jamás me va a decepcionar. Puedo ver buenas y malas películas, pero el cine como lenguaje nunca me decepcionará.

Hace años se dijo que la televisión lo mataría, luego que la videocasetera le daría el golpe de gracia, sin embargo vos advertís que el cine en el cine mantiene su vigencia y su encanto, que posee algo único que es lo que lo salvará siempre, aunque hoy ya se pueda ver una película en un teléfono.

– Siempre se lo da por muerto… Creo que las plataformas y el streaming llegaron para quedarse, pero también creo que son la nueva televisión: hay estadísticas que marcan que la tele no se ve como antes, ya que todo el mundo se vuelca al streaming.

Las plataformas están reemplazando a la tv, no al cine.

– Sí, yo creo que sí. Nadie está desesperado por suscribirse a una plataforma para ver una película, la ve por ahí quien ya está suscripto. Si tenés la posibilidad de verla en el cine, la ves en el cine. Pero siempre se lo da por liquidado…

Es un muerto que no para de nacer, como ciertos revolucionarios.

– Exactamente (risas). Tal cual. Yo consumo streaming, pero amo el cine en el cine, y cuando veo ciertas películas, por ejemplo alguna de ciencia ficción genial, por plataformas, digo ‘qué pena que esto no está en el cine’. Me queda gusto a poco, la sensación de que son olvidables, que quedan dando vueltas en un algoritmo.

Quizá la propia plataforma la torne olvidable.

– Es otra experiencia verla en un cine. Además yo soy de la vieja escuela: a mí gustaba esperar semana a semana el capítulo de una serie.

Netflix mata romanticismo.

– Yo creo que sí. A la opción la tenés vos, disponés de todos los capítulos y los podés esperar, pero arranca el siguiente en cinco segundos, y lo dejás… Yo entiendo que la juventud quiere todo ya, de ahí viene esto de ‘te tiro los ocho capítulos por si querés verlos en un día’.

Otra cosa que mata poesía es que los guionistas van escribiendo la serie a medida que advierten la reacción del público: ponen más drama, menos, incrementan la participación de un personaje o la debilitan. La pregunta sería qué tiene que ver todo eso con el arte.

– Las plataformas son el nuevo negocio, le encontraron la veta. Es similar a lo que pasaba con esas novelas eternas de la tele, que bajaban y subían personajes según les interesara a los televidentes. Ahora son series de ocho capítulos de media hora, a veces con muy poco desarrollo de personajes. Y en la segunda temporada, como hay cosas que no funcionaron en la primera, las quitan.

Y siempre hay gente que se enganchó con lo que no funcionó para la mayoría, que queda afuera de la nueva configuración. Con el cine todavía no pasa: alguien hace una película de principio a fin, no la va estrenando y escribiendo por partes.

– Claro. Si la película funciona, bien, y si no, vamos a otra cosa. Si pierde, perderá plata el estudio, prestigio un director, cartel un actor. El cine es mucho más tirarse a la pileta, más allá de todas las pruebas que se realizan antes del estreno. El cine tiene eso que representa muy bien Cinema Paradiso, todo ese amor del que proyecta la película, y del que la mira en la sala. Todo eso en una plataforma se pierde por completo. Incluso en Netflix, también con whatsApp, hasta podés ver la película o la serie a una velocidad mayor, más rápido. ¿Qué sentido tiene eso?

Es raro. Los directores han de abominar de la existencia de ese recurso. Es como si alguien que mira el cuadro de La Gioconda tuviera la opción de ampliarle la sonrisa.

– Claro. Tal cual (se ríe). O la famosa opción de omitir intro de todas las plataformas. Hay directores a los que no les gusta ni medio, porque la intro dice mucho de la serie, el director trabajó incluyéndola. ¿Hasta dónde el artista, el audiovisual en este caso, puede influir en su obra terminada? Si me omitís la intro, me la pasás más rápido, me quitás los títulos del final… Hay gente que ve algo que dura dos horas, en una. 

Más que verla, la engullís. Una película pasa a ser un pedazo de carne.

.Tal cual. Pero en contrapartida, el cine es diferente. Incluso si no te gusta, te levantás y te vas de la sala, eso también pasa.

Me decías que te ocurre encontrarte una buena película en una plataforma y lamentar que no esté en el cine.

– Sí, me pasa, todo el tiempo. Los directores piensan su película para la pantalla grande del cine. En un celular o un tv, por grande que sea, por lindo que se vea, no es lo mismo. Pasa con la música: una banda le pone todo el sonido, todo el poder, y vos la terminás escuchando en un auricular chiquito conectado a tu celular. Perdés muchísimo así.

Para no hablar de obras en 3D o 2D, que son en el cine o no son.

– Sí. Pero ahora están apareciendo afiches de películas con la inscripción ‘Exclusivamente en cines’. En No respires 2, que pasamos acá la semana pasada, fue la primera vez que lo vi. Está surgiendo esa disputa. Antes no pasaba, antes decía ‘Próximamente en cines’.

Tiburón, siempre

¿Qué largometraje proyectarías ahora, dentro de un rato, si tuvieras todo el cine del mundo disponible, de cualquier época, género y latitud?

-Tiburón, así, si me apurás. Podría decirte un millón más, pero Tiburón.

¿Por qué?

– Es una película encantadora. Una gran película. Creo que Hitchcock les enseñó a muchos directores a manejar el suspenso y que Spieberg fue uno de esos grandes exponentes, con Tiburón. Es una bestia, el villano que menos se ve. El más temible, gracias a las maravillosas notas de John Williams (autor de la banda sonora del film estrenado en 1977). Te puede parecer falso el tiburón, ya hay muchos chistes al respecto, pero el miedo que da, ese miedo de no saber qué está pasando, de dónde viene, es inigualable. Creo que Tiburón es una película para disfrutar siempre. Podría decirte un montón más: Volver al futuro, E.T. Pero Tiburón es la que pongo ahora, ya, y me quedo viéndola.

Chino Castro

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