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jueves, 09 de diciembre de 2021
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Nuevos Aires de Bolívar cumplió un año de vida

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Gastón Peret fue a contramano de lo que dictan los libros hoy en día. Cuando todo va a la digitalización, él comenzó a editar una revista en versión papel. La pandemia lo obligó a digitalizarla, y nos cuenta su experiencia, a un año del primer número de Nuevos Aires de Bolívar.

Gastón, un año ya con la revista; ha sido un año raro…

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– No fuimos la excepción a la particularidad de este 2020. Sin embargo, estamos hechos de una raza que resiste, persiste e insiste. Y por esa misma razón llena de pasión es que la Revista Nuevos Aires de Bolívar llega a su primer año de vida.

Cuando en octubre del 2019 salió a las calles el primer número, se vivía el nerviosismo de las elecciones presidenciales. Un tiempo tan difícil como incierto, aunque nadie esperaba que toda esa incertidumbre se trasladara y agudizara a más de doscientos días durante este año pandémico.

Y la revista cumplió su promesa de campaña y logró su propósito de vida: Mostrar las otras realidades que nos hacen bien. Entonces durante todo este año de vida, los lectores encontraron en cada ejemplar notas sobre distintas curiosidades del mundo que sorprenden y despiertan sonrisas, sobre personajes desconocidos pero que merecen su página en la historia, un cóctel de temas de salud, de buen humor, de campañas solidarias, de literaturas.

Además de a poco logramos la cercanía de los lectores con “Letras bolivarenses”, donde escritores con la simple experiencia de vivir, algunos desvelados, otros valientes y hasta (des)enamorados se animan a compartir sus escritos para ser publicados.

Ha sido un año raro en lo particular porque se tuvo que ser más certero con el contenido de las notas. Y los lectores se muestran agradecidos de leer una revista que logra sacarlos de la realidad de los noticieros y los políticos de cada día.

En tiempos de digitalización insististe con salir con algo en papel, y la pandemia te obligó a acelerar los tiempos…

– Soy nostálgico por naturaleza. A todos nos gusta la textura del papel y algunos continuamos disfrutando de Los Beatles. Para los viejos sabios el pasado siempre fue mejor, sin embargo, no podemos quedarnos en esos tiempos. La paradoja de todo esto es que la frenada del mundo que causó esta pandemia nos dio un empujón obligado hacia el futuro que ya se encontraba entre nosotros.

Pero también debo decir que la decisión de digitalizar la revista fue obra de buscar lo mejor para todos. Se trató de una apuesta fuerte que tenía que ver con la posibilidad de llegar a muchísimas más personas. De esta manera los lectores voraces, agradecidos de poder leerla a través de las redes sociales o de manera personalizada a través del Whatsapp, sumado el poder compartirla con sus propios contactos y todo esto de manera absolutamente gratuita.

Y los auspiciantes de la revista, acrecentando de una forma desproporcionada la llegada a sus potenciales clientes.

Seguramente no sea yo un buen comerciante, porque los precios de las publicidades no se han modificado, pero hago lo que amo y me encanta que todos tengan la posibilidad de leer una revista que les hace bien al alma en estos tiempos complicados.

Pasada la pandemia, ¿vas a volver al papel y mantener el formato digital?

– Sería grandioso poder mantener los dos estilos, pero los costos de los insumos (recordemos que es una revista de más de 30 páginas y todas a color) se trasladarían a los auspiciantes y no es esa la idea.

Mantener la versión digital hace que el alcance sea masivo y que la economía no sea una barrera para poder tener publicidad en la misma. De hecho, como dije antes, esto también permite que los lectores la reciban absolutamente gratis.

Cómo fue subsistir hasta ahora? Cómo te fue con los suscriptores y los auspiciantes?

– La próxima edición que sale el martes 13 de octubre, tiene la particularidad de ser la Nº 22. Con la lógica de que la revista sale dos veces al mes (cada 2º y 4º martes), tendría que ser la número 24, pero la matemática se vio alterada por la cuarentena más rigurosa de los primeros tiempos. Al saberse Bolívar sin complicaciones, se puedo salir de a poco a trabajar de nuevo, pero no dejó de ser un recomenzar. De todas maneras, me encontré con el apoyo solidario y humanitario de todos que continuaron siendo parte de Revista Nuevos Aires de Bolívar.

Desde antes que saliera el primer número de la revista, los auspiciantes me brindaron su confianza, entendiendo que era algo bueno y novedoso en la ciudad. Por otra parte, los lectores la recibieron desde el principio con los brazos y ojos bien abiertos, ya que se encontraron con páginas a todo color con una variedad de temas, pero siempre buscando (y encontrando) un lugar donde expresarnos con respeto, con inteligencia, con el corazón.

El reparto era todo un ejercicio, la pandemia te lo cortó, como a todos…

– El reparto, más que un ejercicio físico, posibilitaba el contacto con el paladar exquisito de los lectores. Mate de por medio y sin medir distancias, podía saber qué es lo que más iba gustando de todo lo que se publicaba en cada edición.

Los tiempos que se viven hoy, hace que hablemos desde lejos, pero sin perder la cercanía de la amistad generada y ganada. Es por eso que, a pesar de la pandemia, logramos llegar al año de vida donde todo es aprendizaje. A partir de ahora vendrán desafíos renovados que tienen que ver con secciones nuevas, mayor participación de los lectores, y todo lo que se viene haciendo desde el 1º número en que salimos a la calle con Revista Nuevos Aires de Bolívar buscando hacerte sonreír… más allá de los barbijos.

Angel Pesce

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