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miércoles, 09 de junio de 2021
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“No hay ningún motivo para perder el privilegio que significa vacunarse hoy en Argentina”

El Servicio de Infectología del Hospital Italiano de Buenos Aires, sede San Justo, respondió inquietudes de bolivarenses que recibimos a través de nuestras redes sociales.

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La vacuna anti COVID 19, por diferentes motivos, ha generado cierta resistencia en algunos sectores de la sociedad. La mayoría de ellos provienen de desconocimientos, falta de información adecuada y precisa o, lo que es peor, sobreabundancia de información no suficientemente chequeada ni respaldada científicamente por profesionales de la salud.

Una simple consulta lanzada a través de las redes sociales de este diario, nos permitió compilar unas cuantas inquietudes nacidas de hombres y mujeres de nuestra comunidad, todas ellas producto de preguntas que hasta ahora pocos han respondido puntualmente, con detenimiento y lenguaje sencillo, al alcance de cualquier persona que no domina el lenguaje médico.

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Nos comunicamos con el Servicio de Inmunología del Hospital Italiano de Buenos Aires, sede San Justo, para intentar despejar esas incógnitas. Nos encontramos allí con profesionales que luchan día a día por develar los misterios que aún encierra esta pandemia; pero además y ante todo con gente comprometida con el ser humano que no solo tomaron nuestras preguntas con toda seriedad y rigor sino que, en equipo, como ellos trabajan siempre, las analizaron, las contestaron y nos permiten entonces reproducir esos conceptos que, estamos seguros, servirán para esclarecer aquellas dudas.

Nuestro agradecimiento entonces a los doctores Laura Ducatenzeiler, José Benso, Verónica Fernández, Juan Acosta y Emilio Felipe Hauier, un verdadero lujo periodístico que nos damos gracias a su generosidad.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Recibimos más de un centenar de comentarios planteando dudas. Las resumimos en las siguientes preguntas elevadas a los profesionales que las contestaron, ya que muchas de ellas eran coincidentes:

¿Puede una persona alérgica aplicarse la vacuna anti Covid? ¿Qué sucede especialmente con los alérgicos a la penicilina?

Respuesta: Es necesario categorizar el tipo de alergia. La única contraindicación absoluta, que significa que la persona no puede recibir la vacuna bajo ningún concepto, es haber presentado una alergia mayor ante la primera dosis de alguna de las vacunas contra el COVID. Si ante la primera dosis de una vacuna contra el COVID, presentó una alergia mayor (una alergia grave), no puede recibir la segunda dosis.

Ahora bien, alergia mayor puede interpretarse de distinta manera, dependiendo de si uno lo habla con un médico emergentólogo, un generalista o un alergista. La definición más recomendable es la que la caracteriza como una alergia que pone en riesgo la vida, que requiere internación o que requiere una consulta a guardia y medicación.

De manera que, si una persona presenta un evento asociado a la vacuna, es decir, genera fiebre, cefalea, molestias corporales, efectos colaterales negativos como picazón, pruritos, ronchas, o manchas de la piel, eso no contraindica recibir la otra dosis de la vacuna.

Las personas que se llaman a sí mismo alérgicas, lo que en la jerga médica llamamos atopía, referidas a alergias ambientales que generan mucosidad, ardor ocular, etc. , por ejemplo con las gramíneas, las plantas en las distintas estaciones del año, cuestiones ambientales, o exposición a metales, NO se relacionan con la vacunación. No tiene ningún tipo de implicancia, ningún tipo de contraindicación para recibir la vacuna. Básicamente no se la debería ni contemplar.

Toda persona que haya tenido una reacción adversa grave o que requiera medicación u hospitalización por otra vacuna o por algún fármaco (acá vienen incluidas las personas de alergia mayor o grave a la penicilina), pueden recibir la vacuna pero se recomienda que previamente consulten con un médico, un alergólogo o un alergista y se recomienda que la aplicación de la vacuna sea supervisada. Es decir, ser alérgico a otro fármaco o a otra vacuna no contraindica, pero sí implica una consulta previa y supervisión a la hora de aplicarla.

Tengo 16 años. ¿Debo anotarme para recibir la vacuna?

Respuesta: Las personas menores de 18 años no representan una población de riesgo, sí representan una población que puede ser vector de contagio y de diseminación del virus. De momento, con las tres vacunas que hay actualmente en Argentina, no hay información con respecto a la vacunación en menores de 18 años. Por lo tanto, hoy no se recomienda la vacunación. Estamos esperando más información y probablemente en el futuro haya recomendaciones en adolescentes.

¿Puede la vacuna, o alguna de ellas, afectar la fertilidad en las mujeres?

Respuesta: Algunos virus, como el de la parotidis urleana o la varicela zóster pueden, en la edad adulta, comprometer la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Respecto a la infección por COVID y esto es válido también para las tres vacunas disponibles en Argentina, no hay referencias que hayan provocado ni en hombres ni en mujeres trastornos, disminución o pérdida de la fertilidad. Ni la infección ni la vacuna.

Sí hubo algunas recomendaciones de expertos inicialmente, y particularmente con la vacuna de AstraZéneca, de complicaciones trombóticas respecto a pacientes mujeres que estaban realizando tratamientos de fertilidad a la par de tratamientos con altas dosis de estrógenos. En algunos de esos casos hubo recomendaciones de expertos de abstenerse de utilizar esa vacuna.

Sin embargo, ninguna de estas recomendaciones fue avalada por ningún estudio categórico de sociedades internacionales. No obstante, con la información disponible a la fecha, NO HAY MOTIVOS para preocuparse por la fertilidad con la vacunación. No tenemos casos reportados.

¿Pueden vacunarse las mujeres embarazadas? ¿Y las que están en lactancia?

Respuesta: No hay hasta el momento información disponible que haga presuponer que las vacunas puedan tener un efecto negativo sobre el feto o el embrión. Al principio, cuando había muy poca información disponible, la recomendación fue no vacunar a mujeres embarazadas. Con la información disponible hoy, pareciera haber un grado de seguridad. Por ello distintos organismos internacionales recomiendan vacunar a las embarazadas.

A la luz de la evidencia científica al día de la fecha, no tenemos nada para señalar que cualquiera de las vacunas disponibles en el mundo pueda generar un efecto negativo sobre un embarazo.

Por otra parte, ninguna de las vacunas disponibles en el mundo actualmente es de virus atenuado, que son aquellas que se contraindican en casos de embarazo, como es el caso de la vacuna de la varicela o la triple viral que están desaconsejadas no sólo durante el embarazo sino para aquellas mujeres que están buscando quedar embarazadas. En estos casos, si aplicaran esas vacunas, se aconseja diferir la concepción utilizando métodos anticonceptivos. Pero reiteramos que las vacunas anti COVID disponibles a hoy, ninguna son de ese tipo.

Esto mismo aplica para las mujeres puérperas, o sea aquellas que están amamantando. No hay ninguna razón para que esa mujer suspenda la lactancia por haberse vacunado y mucho menos que no se vacune por estar amamantando. Es más, si son personas que tienen exposición al virus, con más razón deben vacunarse, esa es la recomendación.

¿Con la vacunación se terminará la pandemia y volveremos a la vida normal? Aumentando el ritmo de vacunación, ¿se adelantaría una posible vuelta a la normalidad?

No lo sabemos pero apostamos a ello. Basados en lo que ocurrió históricamente con otras enfermedades, es la mejor apuesta con la que contamos. El Servicio de Infectología del Hospital Italiano apuesta por la vacunación y entiende que es la mejor arma que tenemos disponible para que la población pueda volver a una situación de vida lo más parecida posible a la que existía antes de la pandemia.

¿Por qué la Sputnik V no es aceptada en Europa? Por ejemplo, en España.

Respuesta: Los procesos de aprobación de las vacunas, por suerte, son muy prolijos, estrictos y en general son largos. No son procesos fáciles. Que no estén aprobadas en este momento no significa que no vayan a estarlo prontamente.

Así como nosotros, los médicos e infectólogos argentinos priorizamos el estudio de las vacunas disponibles en el país, en otros lugares sucede lo mismo. Esos países le dan prioridad al estudio y análisis de las vacunas que tienen disponibles, por una cuestión netamente práctica. Eventualmente llegará la aprobación y el permiso para que personas inoculadas con otras vacunas puedan ingresar a esos países, como es el caso de España frente a la Sputnik V.

¿Por qué la gente vacunada igual se contagia?

Respuesta: La gente tiende a pensar que la vacuna funciona como una especie de traje impermeable que impide que el cuerpo entre en contacto con una infección y la verdad es que no es así. Las vacunas tienen la finalidad de reforzar la inmunidad de los organismos para que, cuando ese organismo entre en contacto con una enfermedad, pueda defenderse más rápido y mejor. Es decir, hacen que las defensas contra determinadas infecciones sean más precoces y más eficientes. De modo que la intención de la vacuna contra el COVID, al igual que la de la gripe que se aplica todos los años no es evitar la infección.

Obviamente que se pretende disminuir la cantidad de gente que se contagia, pero el propósito fundamental es, dentro de las que se contagian, disminuir las formas graves. Si uno compara una población vacunada con otra no vacunada, quizás la diferencia en cantidad de contagios no sea tan alta, lo significativo estará en que, del total de las personas contagiadas, entre los vacunados uno espera que haya cuadros más leves y se eviten los cuadros graves, entendiendo por ellos los que requieran internación, suministro de oxígeno, asistencia respiratoria mecánica, terapia intensiva, internaciones prolongadas y especialmente que ponen en riesgo la vida.

Tengo temor por posibles efectos adversos en el futuro…

Respuesta: Respecto a este tema de los potenciales efectos adversos a futuro, circuló mucha información y especulación especialmente en redes sociales, vinculada a vacunas cuyo mecanismo introduce material genético en el genoma del individuo vacunado. Especialmente la vacuna de Pfizer, que no está disponible aún en Argentina. Las tres vacunas que se están suministrando no utilizan ese mecanismo y por lo tanto no deberíamos pensar en problemas a largo plazo.

Ahora bien, también hay que decir que, desgraciadamente, existen efectos adversos y algunos de ellos graves asociados a la vacuna. Siempre existieron, con todas las vacunas y seguirán existiendo. Cada tanto, con una frecuencia extremadamente baja (hablamos de 1 caso en 1 millón hasta 10 millones de vacunados), se presentan algunos efectos adversos de características inmunológicas, no alérgicas, que son indeseados e impredecibles.

Puede pasar pero las probabilidades de que eso ocurra son prácticamente anecdóticas y corresponde a estudios poblacionales en continentes enteros. El riesgo de tener algunas de estas complicaciones no se compara con el beneficio que produce la vacuna en términos de prevenir infecciones y, sobre todo, formas graves de la infección. Si uno pone en la balanza la relación riesgo/beneficio, los médicos bajo ningún punto de vista contemplaríamos este riesgo para contraindicar una vacuna. Nunca privaríamos a un ser humano del beneficio de la vacunación pensando en estos potenciales efectos adversos, que son prácticamente anécdotas. Sería como, ante el miedo a ser atropellados, aconsejar no cruzar la calle.

¿Quién nos asegura que dentro de unos años no aparezcan efectos adversos?

Respuesta: No hay motivos para pensar que vayan a suceder, aunque nadie puede garantizar que no suceda. La vacunación, como estrategia poblacional, es una gran apuesta y toda apuesta implica un riesgo. En este caso es una mínima apuesta de exponerse a algunos riesgos menores en pos de algo mucho mayor, que es un bien común y que significa nada menos que dar un salto hacia el final de la pandemia.

La verdad es que con todas las enfermedades conocidas, desde el sarampión, la rubeola, la viruela, la propia poliomielitis, las vacunas fueron elementos cruciales para superarlas. Las vacunas son hitos que cambiaron la historia de la humanidad, cambió la expectativa de vida de las personas. Esta parece ser una vacuna más frente a una infección viral más que afecta a la humanidad y que va a formar parte de la historia de la civilización. Dejar de apostar a las vacunas sería como desconocer el pasado, la propia historia del hombre y especialmente lo sucedido en los últimos 100/150 años.

Toda intervención médica, todo fármaco o dispositivo conlleva, con su aplicación, un riesgo. Eso es parte del trabajo del médico, quien debe ser criterioso, en cada caso, para administrar medicación a un paciente. Lo mismo sucede con las vacunas. Subyacen en el inconsciente de la sociedad algunos acontecimientos vividos hace más de 50 años atrás con algunos medicamentos que generaron consecuencias graves a largo o mediano plazo.

Pero hoy se ha avanzado muchísimo tanto en la regulación, en las normativas para la aprobación de los fármacos como en las tecnologías que se aplican y, fundamentalmente, en el acceso a la información disponible. Y está claro que no hay nada que pueda alimentar ese tipo de temores. Esto no quiere decir que hay que obligar a la gente a vacunarse. Lo que sí es necesario es que quien decida libremente lo haga sobre la base de información adecuada.

Tuve COVID y estoy de alta hace 25 días. ¿Debo vacunarme?

Respuesta: No existe ninguna contraindicación para que un paciente que cursó el COVID y está de alta reciba la vacuna. Lo que está sucediendo en algunas jurisdicciones es que, al ser la vacuna un recurso escaso, se privilegia solidariamente a quienes no hayan pasado por la enfermedad porque se entiende que, en esos casos, al menos por tres meses y quizás por mucho tiempo más, esa persona adquirió defensas suficientes. Son estrategias de políticas de salud con las que estamos de acuerdo. Pero reiteramos que no hay nada que impida la vacunación a pacientes recuperados. Por el contrario, es altamente recomendable que lo haga.

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