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jueves, 09 de diciembre de 2021
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No empoderar a los que no pueden

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Para Juan Ignacio Carrera, la novedad no es que el poder económico coopte políticos y comunicadores para horadar a un gobierno constitucional de cuño popular, sino que la derecha argentina sea capaz de ganar elecciones y ahora también de movilizar gente. En exclusiva para el diario la semana pasada, el politólogo y docente advirtió que es imperativo “dejar de dar envergadura” a movidas y sectores sin capacidad de corroer al gobierno. Y que la vocación dialoguista expresada por el presidente “no debe condicionar medidas radicales” que la grave coyuntura económica reclama, con el riesgo de convertir al suyo en “un gobierno de medias tintas”.

 

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El analista Mempo Giardinelli afirmó que el gobierno no debe dialogar más con los que intentarán voltearlo. ¿Hay en marcha un intento desestabilizador, al modo de los recientes golpes blandos ocurridos en pueblos vecinos de la región? Y luego: ¿Alberto debe dejar de, en palabras de Mempo en Página/12, “cortejar a los miserables”?

– Podemos pensar que hay un grupo político ligado con medios de comunicación y sectores empresariales que tenga por objeto debilitar al gobierno de turno. Es indudable, pero no es de ahora: desde la restauración democrática los medios de comunicación han marcado la agenda de los gobiernos. Desde Alfonsín y su lucha con Clarín pasando por Néstor Kirchner. No hay nada nuevo ahí. Después, propiciar estos comentarios es empoderar más a estos sectores cuya capacidad de generar un debilitamiento de este gobierno no es tal. Las problemáticas que aquejan al gobierno no son producto de la capacidad de movilización de los sectores de derecha, sino de la situación económica y social que atraviesa el país.

¿Entonces esos sectores no tienen más poder de fuego que antes ni se manejan con mayor crudeza aún, sino que están haciendo lo que han hecho toda la vida, y del mismo modo?

– Yo no pienso el accionar de grupos y movimientos políticos, de personalidades políticas, independientes de los sectores económicos que han actuado siempre condicionando a los gobierno de turno. En los ochenta se hablaba de la patria contratista y de cómo los grupos empresarios manejaban la política económica de Alfonsín y le hicieron imposible generar gobernabilidad, junto con otros actores políticos. En los noventa, el gobierno de De la Rúa implicó la cooptación de los partidos populares por parte de los sectores empresarios. El peronismo y el radicalismo se convirtieron en partidos de derecha. Y el kirchnerismo vino a hacernos ver como sociedad que el poder real estaba en el poder económico, entonces se radicaliza la política porque claramente se manifiesta quiénes son los actores de poder.

Lo que pasó después fue que la derecha tuvo la capacidad de organizarse como partido político y tomar el poder. Y hoy, además, posee la capacidad de generar movilización, algo que no pasaba en otros períodos de nuestro país. La derecha cooptó al otro partido popular histórico, el radicalismo, fue gobierno, puede ganar elecciones y esta capacidad de movilización la vienen desarrollando desde el período presidencial de Macri. No es nuevo, tiene que ver con condicionar a otros actores políticos y jurídicos con respecto a la situación de Cristina Kirchner.

 

“La calle jamás les perteneció”

Sí es nueva una foto de estos meses: la derecha, que en general es anti cuarentena, en la calle, movilizándose contra el gobierno y por la ‘libertad’. Esa imagen puede inducir a creer que el peronismo perdió el espacio público.

– No es que han copado la calle, tiene que ver con cómo se comunica: los sectores minoritarios, estas señoras que van a estas marchas y gente que se considera apolítica pero está haciendo política, toman la calle pero no la ganan. La calle siempre ha sido de los sectores populares. El tema es que ahora, con una situación de resistencia a las políticas sanitarias, y por la forma en que los medios lo comunican, se invita a pensar que la oposición ha ganado el espacio público. Pero está claro que no tienen la capacidad de movilización de los sectores populares, todavía. La calle jamás les perteneció.

Te repito la pregunta inicial: ¿el gobierno debe dialogar con todos, o con algunos ya no? Macri dice que el límite es Cristina. ¿Qué debe hacer Fernández?

– Se supone que Alberto viene con la apertura al diálogo, que supuestamente el kirchnerismo no generaba. Sucede que la situación económica implica medidas que van más allá de la construcción del diálogo. En una democracia sos elegido por una mayoría y a ella te debés. El diálogo no puede condicionar medidas económicas y políticas. Podés generar diálogo, y eso ha hecho el gobierno porque ha mandado leyes al Congreso, no estamos en el momento de los decretazos. Este gobierno quiere dialogar. Lo que habría que ver es si tanta vocación por el diálogo no deriva en un gobierno de medias tintas. Hoy se necesitan medidas radicales.

 

Vicentín, esa piedra

¿Y este gobierno es capaz de tomarlas, o prefiere las medias tintas?

– Hubo hechos que sí produjeron retrocesos. Por ejemplo el caso Vicentín. Si uno va a tomar una decisión así, si va a meterse con los sectores económicos dominantes en nuestro país, tiene que tener la capacidad de decisión y de acción. No hay lugar para retroceder, o para decir “me equivoqué”, como decía Macri. Yo tengo un posicionamiento más kirchnerista que albertista, y considero que en un momento de crisis se necesitan decisiones. Es necesario construir diálogo, pero también tomar decisiones fuertes que impliquen un cambio.

Esto de constituir diálogo y no tomar decisiones… Todos podemos dialogar, pero debemos tomar decisiones para cambiar la realidad. El tema es que la realidad no cambia para mejor. Y si dejarnos que estas movilizaciones empiecen a construir la agenda del gobierno, estaremos más complicados. Aunque me parece que su mayor error es conferirles envergadura, porque lo que hace es empoderar a movidas que no tienen tal poder. Los medios influencian y amplifican esas movilizaciones, pero si el gobierno les otorga entidad, provoca un efecto contrario a sus propios intereses.

 

“Lo que Argentina necesita es un estado de matriz productiva”

¿Demorar el envío al Congreso del proyecto de cobrar un uno por ciento a las fortunas más opulentas del país es otro error?

– Yo considero que la política económica del gobierno a partir de las propuestas legislativas no tenderá a producir grandes cambios en el orden social y económico. Lo que la Argentina necesita es que el Estado vuelva a tener una matriz productiva. Ni las leyes ni la asistencia social van a alterar el hecho de que vivimos en una sociedad totalmente excluyente en la que el trabajo no es el eje. Yo como votante de este gobierno lo que necesito es que cambie la matriz del Estado, para que vuelva a ser productiva. Hoy el problema es el desempleo, y no podemos permanecer con políticas de asistencia largos períodos ni esperar los tiempos legislativos. El empleo otorgado por el sector privado no se está produciendo, y mientras tanto la situación económica empeora. No podemos esperar esto de los sectores especulativos, a los que muchas veces se los considera parte de los productivos. El privado, que está siendo golpeado hoy, no generará empleo. Los que se beneficiaron durante la gestión anterior, no van a invertir en nuestro país, y tampoco llegarán inversiones extranjeras. Si construir empleo implica constituir un estado empresario, bienvenido sea.

¿Y se pueden abrigar esperanzas, ves en el gobierno el propósito de transformar la matriz del estado en productiva?

– No. La economía tendrá una reactivación el año que viene, si la pandemia se retrotrae. Necesariamente pasará. Pero el perfil de Fernández no apunta a conformar una matriz estadual productiva.

Chino Castro

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